Son expertos en salud y revelan si es más efectivo caminar o trotar para perder peso
Son expertos en salud y revelan si es más efectivo caminar o trotar para perder peso

Mantener un peso saludable es una de las estrategias más utilizadas para reducir el riesgo de enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida. Entre las actividades físicas más elegidas para quemar grasa se encuentran caminar y trotar. En este contexto, especialistas explican las diferencias entre ambas prácticas, su impacto y los factores que influyen en la elección más adecuada.

La importancia de mantener un peso saludable

De acuerdo con el Instituto del Corazón, Pulmón y Sangre de EE.UU., el control del peso corporal cumple un rol central en la prevención de afecciones como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Además, sostener hábitos activos se asocia con mejoras en la energía diaria, el estado de ánimo y el bienestar general.

En ese contexto, la elección entre caminar o trotar adquiere relevancia. Varios profesionales de la actividad física coinciden en que no existe una única respuesta válida para todas las personas.

¿Qué es más efectivo, caminar o trotar?

Correr y caminar pueden ayudarte a perder peso”, afirmó Kaleigh Ray, fisióloga del ejercicio y entrenadora certificada en el Colegio Americano de Medicina del Deporte, en una entrevista con Prevention.

Aunque el trote permite un mayor gasto calórico en menos tiempo, según explica la especialista, caminar de manera regular ofrece una opción con menor impacto físico y mayor probabilidad de mantenerse en el largo plazo.

Es una de las actividades más accesibles y de bajo impacto que existen”, dijo Mikel Daniels, podólogo certificado y director médico de We Treat Feet Podiatry en Maryland, a Prevention. “No requiere equipamiento complejo ni instalaciones específicas. Puede realizarse al aire libre, en parques, calles del barrio, centros comerciales o en cintas de correr dentro del hogar”.

Al tratarse de un ejercicio de bajo impacto, reduce la carga sobre articulaciones como rodillas, tobillos y caderas. Esto la convierte en una opción adecuada para personas que recién comienzan a entrenar, adultos mayores o quienes presentan antecedentes de lesiones.

“He tenido pacientes que empezaron con una caminata lenta alrededor de la manzana y, con el tiempo, bajaron de peso de forma constante y lo mantuvieron gracias a que pudieron mantener la rutina”, aseguró Daniels.

Algunos especialistas recomienda caminar, ya que correr implica un mayor impacto

Aunque transitar a un ritmo lento no genera el mismo gasto calórico que trotar, existen formas de incrementar su intensidad:

  • Caminata rápida, conocida como “power walking”: según HealthLine, realizada a velocidades de entre tres y cinco millas por hora (cinco a ocho km/h), puede acercarse al consumo energético de un trote suave.
  • Andar en pendientes, cuestas o con inclinación en una cinta de correr: esto eleva la demanda física y el gasto calórico, sin necesidad de incorporar el impacto propio de la carrera.

Trotar vs. caminar: riesgo de lesiones y sostenibilidad del ejercicio

Uno de los aspectos que más se tienen en cuenta al comparar estas dos actividades es el riesgo de lesiones. El trote es un ejercicio de mayor impacto, lo que incrementa la posibilidad de sufrir problemas como tendinitis, fascitis plantar o fracturas por estrés.

“Es muy común esforzarse demasiado y muy rápido al principio cuando estás motivado, pero generalmente termina en agotamiento”, afirmó Josh Schlottman, entrenador personal certificado y entrenador de fuerza.

Las estadísticas muestran que el 50% de los corredores experimenta al menos una lesión al año que obliga a interrumpir el entrenamiento. Esto puede afectar la constancia y, en consecuencia, los resultados en la pérdida de peso.

Se estima que el 50% de los corredores sufren alguna lesión anual que les impide continuar su rutina

Caminar, en cambio, presenta un perfil de riesgo considerablemente menor. Al ser una actividad de bajo impacto, permite una práctica más frecuente y sostenida, incluso en personas con limitaciones físicas o dolencias articulares.

Los especialistas señalan que un programa de ejercicio interrumpido por dolencias suele ser menos efectivo que una rutina moderada pero constante. Por este motivo, la elección debe contemplar no solo la intensidad, sino también la capacidad de mantener la actividad a lo largo del tiempo.

“Empieza con un objetivo realista. Prioriza la constancia sobre la intensidad”, señaló Jordan Langhough, entrenador personal certificado, dietista titulado y propietario de JL Nutrition and Movement. “Si te esfuerzas demasiado o te apresuras demasiado, probablemente te dejará dolorido y posiblemente lesionado”, explicó.