Solo el 38% de quienes no tienen vivienda propia puede pagar una primera casa en Estados Unidos
Solo el 38% de quienes no tienen vivienda propia puede pagar una primera casa en Estados Unidos

Para muchos hogares de Estados Unidos, comprar una primera vivienda sigue fuera de alcance: solo el 38% de quienes no son propietarios puede pagar una casa inicial típica, de acuerdo con un análisis de LendingTree, el portal estadounidense de préstamos y finanzas personales.

La limitación reduce el acceso a una de las principales vías de acumulación de patrimonio para las familias y expone la brecha entre ingresos y precios en el tramo de entrada del mercado inmobiliario.

El relevamiento de LendingTree tomó como referencia la vivienda “típica” para compradores primerizos y la ubicó en USD 200.000. La firma definió esas propiedades como viviendas ocupadas por sus dueños y valuadas en el percentil 25 del mercado inmobiliario.

Con ese marco, estimó que los hogares que no poseen vivienda necesitaron ingresos de algo más de USD 62.000 para poder afrontar esa compra, aunque su ingreso medio fue de USD 55.000. La diferencia superó los USD 7.000, equivalente a cerca del 13%, un desfasaje que vuelve más difícil pasar del alquiler a la propiedad incluso en mercados con valores de entrada relativamente menores.

La presión también se reflejó en el segmento más bajo del mercado. A comienzos de mes, Zillow informó, citado por LendingTree, que 242 ciudades del país ya tienen viviendas de nivel básico con precios de al menos USD 1 millón y que esa cantidad se triplicó desde 2020. Zillow, una plataforma de datos y anuncios inmobiliarios en Estados Unidos, utilizó esa métrica para describir cómo se encareció el umbral de entrada en una porción creciente de áreas metropolitanas.

Matt Schulz, analista jefe de finanzas para el consumidor de LendingTree, explicó que ese faltante no suele resolverse con facilidad. En declaraciones al medio, afirmó que “la mayoría de la gente no recibe aumentos salariales de USD 7.099 al año”.

Para el especialista, el problema no es solo la existencia de la brecha, sino la dificultad práctica de cerrarla en un plazo razonable, especialmente cuando los costos fijos absorben gran parte del ingreso disponible.

Qué implica cerrar la brecha de ingresos

Schulz añadió que cubrir esa diferencia puede exigir “un trabajo extra, un segundo empleo u otros sacrificios”. También señaló que eso resulta especialmente difícil por las obligaciones que muchas personas ya tienen.

El análisis planteó así que la compra de una vivienda no depende únicamente del precio de publicación, sino de la capacidad de sostener pagos y absorber gastos asociados.

En California, la diferencia entre ingresos y precio de entrada supera los USD 67.000

En California, comprar una primera vivienda exigió ingresos de USD 140.676 frente a un ingreso medio de USD 72.900, con una brecha de USD 67.776 (Imagen Ilustrativa Infobae)

La distancia entre salarios y precios se amplió en algunos estados, de acuerdo con el mismo análisis. En California, el ingreso medio de un hogar no propietario fue de USD 72.900, pero se necesitaron USD 140.676 para comprar una vivienda inicial promedio.

La brecha en ese estado ascendió a USD 67.776, mientras que el precio medio de una vivienda para principiantes allí llegó a USD 482.000, indicó el relevamiento de LendingTree.

Para Schulz, esa combinación volvió la meta casi imposible para una parte de la población. “Para muchos, parece algo totalmente inalcanzable“, afirmó.

El analista sostuvo además que la propiedad de la vivienda puede ser “una poderosa herramienta para generar riqueza y una verdadera fuente de estabilidad para las familias”, pero que el tamaño de las cifras desanima a quienes evalúan ingresar al mercado porque no identifican una vía concreta para salvar la distancia entre lo que ganan y lo que exige el acceso a una propiedad.

En esa línea, el estudio presentó la compra de la vivienda de nivel básico como un primer escalón patrimonial que, aun con limitaciones, suele representar un cambio estructural en la situación financiera del hogar.

Las viviendas de nivel básico suelen ser más pequeñas y a menudo requieren reparaciones o reformas en mayor medida que las de precios más altos.

Aun así, suelen representar la primera oportunidad concreta de acceso a patrimonio inmobiliario. En el marco del relevamiento, esa característica forma parte del diagnóstico: incluso el tramo “inicial” del mercado puede exigir gastos adicionales para poner la propiedad en condiciones.

Mississippi encabeza los estados donde una primera casa resulta más accesible

Mississippi fue el estado más accesible para una primera vivienda con casi 62% de hogares en condiciones de comprar, mientras Rhode Island quedó último con 16,5 (REUTERS/Sarah Silbiger)

El estudio también mostró fuertes diferencias territoriales. En Rhode Island, el estado menos accesible para quienes buscan su primera vivienda, solo el 16.5% de los hogares pudo pagar una casa de nivel básico, detalló el análisis de LendingTree. Después aparecieron Utah y Hawái, en el segundo y tercer lugar entre los estados menos asequibles.

En el extremo opuesto, los estados del sur concentraron las mejores condiciones relativas para las familias que priorizaron la compra de una vivienda. En Mississippi, casi el 62% de los hogares pudo permitirse una primera vivienda.

Le siguieron Virginia Occidental, con 58%, Arkansas, con 54%, y Alabama, también con 54%. El contraste entre esos resultados y los registrados en los estados menos asequibles reforzó la idea de un mercado fragmentado, con realidades muy distintas según el territorio y el nivel de ingresos de los hogares que intentan comprar por primera vez.