BlackSun y las Tulalip Tribes avanzan con un plan para construir un estadio y un distrito de entretenimiento en tierras tribales cerca de Marysville, a 56 kilómetros al norte de Seattle. La propuesta busca llevar una futura franquicia de la NBA a la ciudad de forma permanente.El principal desafío del proyecto es su ubicación. En hora punta, el viaje desde el centro de Seattle hasta el predio propuesto suele superar una hora y sería todavía más extenso desde las zonas más pobladas al sur de la ciudad, incluidas Tacoma y el aeropuerto de Seattle.Según The Athletic, medio deportivo estadounidense, se trata del segundo grupo conocido que compite por una eventual expansión de la liga en Seattle.El otro oferente identificado es One Roof Sports and Entertainment, la empresa encabezada por Samantha Holloway, que controla la participación mayoritaria en el equipo de la NHL Seattle Kraken y también una parte de Climate Pledge Arena, ubicada al norte del centro de Seattle.El proyecto propone un estadio en tierras tribales al norte de SeattleNick Rathod, director global de estrategia y comunicaciones de BlackSun Private Equity, confirmó al medio que la firma y las Tulalip Tribes están “asociadas al 100%” para levantar el nuevo recinto si la NBA decide avanzar con su candidatura.El ejecutivo sostuvo que la intención es que la comunidad local quede en el centro del proyecto y que los aficionados influyan en la decisión.Rathod reconoció que para muchos residentes de Seattle el trayecto hasta la sede propuesta sería largo. Por eso, dijo al medio, el grupo no pedirá a los aficionados que hagan 41 viajes por temporada regular a una arena sin un plan de movilidad “creíble”.Ese esquema está en estudio e incluye capacidad vial, transporte regional, servicios específicos para días de partido, un sistema de estacionamiento con traslados y lanzaderas.La idea, añadió, es revisar “todo el recorrido del aficionado” para que la llegada al predio sea lo más sencilla posible y para que el lugar funcione no solo como estadio, sino como destino.Rathod afirmó que una de las razones de la salida de los SuperSonics de Seattle en 2008 estuvo vinculada al estadio y que BlackSun quiere evitar una nueva fragilidad de ese tipo. “Queremos que permanezca en esa comunidad para siempre”, dijo, en una declaración traducida del inglés.La propuesta también busca diferenciarse por su estructura de propiedad y por su alianza con las tribus que, según Rathod, fueron los habitantes originales de ese territorio. “Sentimos que nuestra oferta es distinta y la más convincente”, señaló al medio.Dos grupos compiten por una futura franquicia de la NBA en SeattleAtonn Muhammad, director ejecutivo de BlackSun, dijo a The Seattle Times, diario estadounidense, que la firma puede sumar suficientes inversores para sostener una oferta de hasta USD 8.100 millones. Por ahora, solo se conocen dos postores en la carrera por una eventual expansión de la NBA en Seattle.La alternativa de One Roof Sports and Entertainment parte de una ventaja distinta: ya opera en el mercado deportivo de la ciudad y tiene vínculos con el actual pabellón multifunción.Holloway declaró previamente a The Athletic que, si se hace “de la manera correcta”, un equipo de la NBA sería complementario con el negocio ya construido alrededor del hockey sobre hielo.Rathod contrastó ese enfoque con un discurso más crítico sobre el modelo tradicional de propiedad en las grandes ligas.Al referirse a la operación de agosto, en la que Mark Walter acordó vender a Los Angeles Lakers apenas 14 meses después de haber pactado su compra, dijo que aquello fue “un par de multimillonarios pasándose esta franquicia como si fuera una propiedad de alquiler”.The Athletic también recordó que fiscales federales investigan presuntas irregularidades financieras vinculadas con compañías de seguros de Walter. En ese contexto, BlackSun plantea que la NBA podría beneficiarse de “una historia diferente sobre propiedad”. Navegación de entradasCon una viga de las Torres Gemelas, Trump rindió homenaje a las víctimas del 11-S en Washington Sus tres hijos desaparecieron sin dejar rastro en Michigan hace casi 16 años y ahora irá a juicio acusado de asesinarlos