Una subasta de objetos personales vinculados a Harland Sanders, el fundador de KFC, conocido mundialmente como el coronel Sanders, generó atención internacional este martes en Kentucky.La operación incluyó objetos personales del coronel, su antigua casa, el restaurante que administró tras vender la cadena y una agenda que, según algunos especialistas, podría haber guardado la célebre receta del pollo frito de KFC.Entre los lotes que despertaron mayor interés, un certificado de coronel honorario de Kentucky de 1955 lideró las ofertas con USD 7.500 durante la mañana del martes.Otros artículos destacados incluyeron un busto esculpido por la hija de Sanders, que alcanzó USD 4.400; una caja registradora original con USD 5.000; y uno de los emblemáticos corbatines negros, con ofertas superiores a USD 4.000.La subasta, a cargo de The Menish Group, atrajo propuestas de varios países, según detalló Bill Menish: “La reacción ha sido mundial, así que necesitábamos una subasta que atendiera a esa audiencia mundial”, puntualizó.Según informó The Associated Press, el catálogo abarcó una olla a presión, relojes, cubiertos y una cocina comercial a gas extraída de la antigua vivienda del empresario.La etapa de ofertas previas en internet culminó con una subasta presencial durante la noche del martes, mientras que, para la residencia de 465 metros cuadrados (5.000 pies cuadrados) y el restaurante Claudia Sanders Dinner House, las propuestas cerradas continuarían hasta el viernes.Shelbyville, la residencia familiar y el Claudia Sanders Dinner HouseLa propiedad de Shelbyville fue la primera sede del negocio original en los años cincuenta. Allí, Sanders instaló su casa y el restaurante que llevó el nombre de su segunda esposa, Claudia.En 1974, el conjunto fue vendido a Tommy y Cherry Settle, quienes administraron el local desde entonces. El remate puso en juego tanto el inmueble como piezas que formaron parte de la construcción pública de la figura del coronel.El cuaderno de 1964 y la disputa por la receta manuscritaUno de los objetos que más expectación generó fue una agenda personal de 1964 en la que figuró una receta manuscrita de hierbas y especias.El documento fue foco de una demanda por parte de KFC Corp. a comienzos de la década del 2000, en un intento por mantener su contenido en secreto.Finalmente, la empresa retiró la acción tras determinar que la lista de ingredientes no coincidía con la mezcla de 11 hierbas y especias que hizo célebre a la marca y que probablemente correspondía a una receta de relleno.“Qué recuerdo”, sintetizó Menish sobre el atractivo de la pieza, mientras que fuentes de la subasta recordaron que el manuscrito seguiría siendo un misterio para el público hasta que el nuevo dueño decidiera su destino.La agenda, además de alimentar la leyenda sobre el origen del sabor de KFC, documentó el día a día del coronel durante los años en que tejió relaciones con franquiciados y sentó las bases del éxito global de la cadena.Detalles del vestuario y la proyección pública del coronelEl subastador Jonathan Klunk reveló un detalle poco conocido: “No mucha gente lo sabe: sí usaba corbatines de broche”.Menish, por su parte, destacó la habilidad de Sanders como “genio del marketing”, al transformar su imagen personal mediante el vestuario, el corbatín, los anteojos y la perilla, y consolidarse como el chef celebridad original y una figura globalmente reconocida.Sanders vendió la compañía en 1964, pero continuó vinculado como embajador de la marca, un rol que contribuyó a perpetuar la identidad visual de KFC.La subasta no solo ofreció objetos de valor material, sino que invitó a redescubrir el proceso de construcción de una de las personalidades más influyentes en la historia de la gastronomía estadounidense.La operación, que incluyó recuerdos personales, piezas de valor histórico y hasta la casa donde todo comenzó, puso en circulación fragmentos del pasado que permitieron comprender cómo la figura de Harland Sanders fue forjada tanto por sus decisiones empresariales como por su habilidad para crear un personaje que trascendió el negocio y se convirtió en símbolo cultural. Navegación de entradasCondenan a 52 años a un pandillero en Nueva York por homicidios y narcotráfico: la caída de un criminal que aterrorizó Brooklyn