Scream 7: Neve Campbell regresa a la franquicia en un film entretenido, aunque poco sustancioso
Scream 7: Neve Campbell regresa a la franquicia en un film entretenido, aunque poco sustancioso

Scream 7 (EE.UU./2026). Dirección: Kevin Williamson. Guion: Kevin Williamson, Guy Busick, James Vanderbilt. Fotografía: Ramsey Nickell. Edición: Jim Page. Elenco: Neve Campbell, Courteney Cox, Isabel May, Anna Camp, Joel McHale. Calificación: Apta para mayores de 16 años. Distribuidora: UIP. Duración: 114 minutos. Nuestra opinión: buena.

Después de su ausencia en Scream 6, Sidney Prescott regresa en esta nueva película de la saga creada por Kevin Williamson, hace 30 años. Si la vuelta del personaje interpretado por Neve Campbell era lo único necesario para la continuación de la exitosa franquicia, no resulta tan evidente en este film entretenido, aunque poco sustancioso.

Lejos quedó esa electrizante sensación de estar viendo algo nuevo que atrapó al público cuando se estrenó Scream-Vigila quien llama, en 1996. Con un guion inteligente, que apelaba a los clichés del terror, al mismo tiempo que los señalaba y jugaba con ellos, esa película inicial también contaba con el talento de Wes Craven, un director que ya había renovado al género en más de una ocasión.

El éxito dio lugar a una secuela valiosa y luego la serie siguió con algunos aciertos y bastantes baches. Un cambio en el equipo creativo en las últimas dos entregas, ofreció una renovación que cumplió en parte con su pretensión de hacer honor al legado, pero también acercarse a una nueva generación.

Nada es fácil en Hollywood y menos cuando se intenta seguir sacándole el jugo a una saga tan querida como Scream. A pesar del éxito de la última película, hubo un borrón y cuenta nueva, con alguna excepción en el elenco, para volver a un terreno conocido, con el regreso de Cambell en el papel de Sidney, Courtney Cox como la periodista Gale Weathers, el guionista Williamson por primera vez como director en la franquicia, y algunas otras sorpresas del pasado.

Cuando uno de los personajes explica algo así como que lo único que importa es la nostalgia, se produce un momento típicamente Scream, en el que lo que se dice en la pantalla es un guiño al espectador, un comentario que implica “sabemos lo que estamos haciendo y también que el público lo sabe”.

Lugares protagónicos

Y si, aunque hay caras nuevas, la nostalgia es muy importante en esta entrega de la serie. De alguna manera, todo apunta a volver a Sidney a su lugar protagónico, demostrar que todavía tiene lo necesario para ser una final girl y que lo que sucede en el universo Scream está centrado en ella.

No tiene mucho sentido contar la trama. Ghostface, el asesino enmascarado, que siempre es alguien distinto persona pero siempre aficionado a las películas de terror y apuñalar jóvenes, vuelve a acechar a Sidney, ahora casada con un policía y con una hija que tiene la misma edad que tenía ella cuando comenzó todo.

A esta altura hay que evitar preguntarse porqué la protagonista no se hizo una cirugía estética total, cambió su color de pelo, su identidad y se mudó al medio de la selva, donde no hubiera ni un fan de Stab (la serie de películas dentro del universo Scream).

La pregunta no vale, porque ese es el código de estas películas: se acepta para entrar de nuevo a divertirse con esa combinación de carnicería, humor y auto-conciencia. Eso está presente en Scream 7, que ofrece algunas secuencias que entusiasman, aunque todo está un poco atenuado, como si costara encontrarle una vuelta más a esta historia. El desenlace evidencia este problema.

Como ya es parte de la tradición de la franquicia, la película comenta sobre la cultura popular del momento. No es de extrañar que la IA tenga un papel clave en la trama de Scream 7. En ese sentido, es más interesante la ingeniosa secuencia inicial (una característica de esta serie), en la que los personajes escuchan podcasts de crímenes y dan rienda suelta a su morbo alquilando la casa de los asesinatos de la primera película, ahora convertida en toda una experiencia para fans. Claro que en Scream el fanatismo puede terminar costando muy caro.