PARÍS.– Robert Darnton es uno de los mejores especialistas estadounidenses del siglo XVIII francés y de la Revolución. Sin embargo, este historiador de la escritura y de la prensa, nacido en Nueva York en 1939, también fue un practicante pues, antes de convertirse en universitario, fue reportero en The New York Times. En sus obras, Darnton se ha interesado constantemente en las relaciones entre el libro, su difusión y el desencadenamiento revolucionario.El movimiento de su obra se presenta como un vaivén entre el siglo de las Luces, la Revolución francesa y el mundo de hoy. Antiguo presidente de la biblioteca de Harvard (la más grande del mundo a nivel universitario), el profesor Darnton, que durante mucho tiempo enseñó en Princeton y habla un francés absolutamente impecable, recibió en 2011 la Medalla Nacional de Humanidades, entregada por el presidente Barack Obama en reconocimiento a su importante contribución a las ciencias humanas. “Temperamento Revolucionario” (2024) es una de sus obras destacadas entre las decenas que produjo durante su prolífica carrera.—Usted ha escrito mucho sobre la censura y la posverdad y siempre advierte en su trabajo contra la idea de que hemos entrado en una era inédita. A su juicio, la manipulación de la información y la fabricación de hechos alternativos son prácticas recurrentes en la historia. Sin embargo, ¿no cree que hoy todas estas prácticas, sobre todo las “fake news”, han tomado otra dimensión?—Totalmente, pero debería añadir que el hecho ya existía en el siglo XVIII. He estudiado mucho los manuscritos clandestinos, había gacetas clandestinas como se dice y esas gacetas estaban llenas de todo tipo de noticias no del todo fabricadas, pero sí falsas. Es importante porque hay que tenerlo en cuenta si se estudia la difusión de la información. Siempre había una mezcla de verdad y mentira y entre ambas, informaciones dudosas. Dicho esto, esta cuestión es un verdadero peligro en las democracias actuales porque está en todas partes y además a menudo los ciudadanos ya no leen los periódicos, ni siquiera miran la televisión, solo consultan las redes sociales. Se hablan entre ellos en línea, así que es un circuito. Por esa razón, hoy ese peligro es mucho más grave que antes.—En su opinión, ¿es más fácil o más cómodo vivir en la posverdad? ¿Sí, es más fácil vivir en esta sociedad de posverdad? ¿O darse el trabajo de buscar la verdad?—Bueno, esta cuestión de la verdad es pesada y difícil. No creo que vivamos en una sociedad de posverdad. Creo que la búsqueda de la verdad existe todo el tiempo. O que la verdad es un problema que existe desde siempre. Y no estoy seguro de que exista la posibilidad de una verdad. Cuando uso la palabra “verdad”, es con letras minúsculas. No pretendo que sea posible llegar a una verdad pura y eterna. Pero, por ejemplo, en la investigación histórica, se llegan a conclusiones sólidas. Por lo tanto, yo no estoy de acuerdo con los posmodernistas que dicen que todo es relativo, que no hay verdad. Pero no he respondido bien a su pregunta. Observo que en las redes sociales hay todo tipo de aproximaciones. Información inexacta, falsa e incluso peligrosa. Por lo tanto, es un momento muy difícil. Y en este contexto de guerra, una guerra que no ha sido realmente declarada, —aunque los bombardeos y las muertes existen—, donde la verdad es muy difícil de encontrar, la información sólida corre el riesgo de ser ahogada por todo tipo de malentendidos y manipulación de la opinión pública.—Precisamente, ¿qué piensa usted de esta guerra, profesor? -Que es a la vez ilegal, inmoral y estúpida. Pero no minimizo el peligro de un Irán armado con armas nucleares y dispuesto a destruir Israel y desencadenar una tercera guerra mundial. Es un peligro real. Trump a veces dice que es ese peligro lo que quiere evitar. Pero también dice que quiere cambiar el régimen o que quiere destruir algunos misiles o que quiere decapitar a los dirigentes. Pero nunca justificó seriamente la guerra. Simplemente se ha expresado de varias maneras, no hay un razonamiento oficial por parte del Estado y sin embargo bombardean. Pero no solo en Irán, lo hacen en el Pacífico, ¿no? Bombardean los barcos de personas con todo tipo de argumento, que transportan drogas, armas químicas, etc. Ha matado ya unas 50 personas. Tal vez eran traficantes o gente perfectamente inocentes.—¿Y por qué cree que las mentiras de Donald Trump siguen convenciendo a los estadounidenses? ¿Son conscientes los estadounidenses de que miente? —Los partidarios de Trump, el sector duro, que cree todo lo que él dice y desconfía de los periódicos, las élites, los periodistas y profesores, siguen creyéndole. Pero incluso dentro de esa minoría hay una división. Porque muchos creyeron en el mensaje inicial de Trump, a saber, “Make America great again“. Es decir, no meterse en asuntos extranjeros y, sobre todo, no hacer la guerra. Trump se presentaba como el presidente de la paz. Una encuesta de opinión pública dice que más del 60%, incluso quizás el 70% de los estadounidenses, están en contra de la guerra, están descontentos con la guerra.—¿Cómo entender entonces la actitud del gobierno?—Porque es un presidente al que no le importa la opinión pública, aunque intenta manipularla…—En vista de la cantidad de libros publicados en Estados Unidos, parece que la edición va bien, incluso muy bien. Sin embargo, ¿podríamos decir que la censura se ejerce en otro lugar? Quiero decir, por ejemplo, en las exigencias del gobierno de Trump respecto a los programas universitarios, y sobre todo mediante del trato reservado a la prensa libre. ¿Se ejerce la censura ahora sobre estos dos puntos fundamentales? —Es evidente que los escritores, los periodistas y los científicos siguen teniendo libertad de opinión. Pero existe la autocensura, que es mucho más grave en este momento y creo que muchas personas dudan en decir lo que piensan, atrapadas por el miedo. Y, además, es un miedo bastante extendido en Estados Unidos, sobre todo, entre los inmigrantes, entre los negros que sufren estas amenazas desde hace tiempo, pero incluso entre la gente de la élite. Hay algunos abogados, grandes estudios de abogados que se han plegado a las exigencias de Trump. Lo mismo ocurre con algunas universidades, que aceptan pagar sumas importantes debido a las amenazas de Trump. ¿Acaso eso es censura? La verdad es que el gobierno intenta reforzar la autocensura, muchos profesores se dicen “debería suavizar lo que iba a decir, debería tener mucho cuidado”, etc. Sí, es una especie de censura. Una censura, medio oculta, que actúa en los cerebros de la gente. Pero, oficialmente, no hay censura formal por parte del Estado. Todavía no.—Siempre se dice que los pueblos actúan y reaccionan según con lo que han sido alimentados. Pues bien, en este momento hay en Estados Unidos una clara estrategia destinada a obtener un control total de los medios por parte de los amigos del gobierno, como sucedió esta semana con la compra de CNN o con el despido masivo de periodistas de The Washington Post. ¿Cuáles podrían ser las consecuencias a corto plazo?—Sí, es un verdadero peligro. Sin embargo, el Wall Street Journal, que es un diario muy conservador, ha tomado posición contra la política de Trump. Por lo tanto, existen periódicos sólidos, existe un público radiofónico y muchos otros medios de comunicación que siguen siendo independientes y de buena calidad. Sin embargo, usted tiene razón al constatar una tendencia a minar los medios independientes y será complicado para ellos. Porque la presión del dinero es tremenda. De hecho, acabo de describir un pequeño ensayo, un op-ed que no sé si The New York Times aceptará, donde cito a Montesquieu que hablaba del miedo. Montesquieu supo entender el poder del miedo. Según él, hay tres tipos de sistemas políticos: monarquía, aristocracia y despotismo. El fue totalmente diferente a todos los otros filósofos políticos desde Aristóteles, que dicen que hay tres sistemas: monarquía, aristocracia y democracia. Montesquieu valoró la importancia del miedo como principio del despotismo, como una especie de poder dentro de una cultura política. Creo que hay que releer a Montesquieu para apreciarlo. Nosotros estamos amenazados en Estados Unidos por el despotismo, es una verdadera amenaza que se expresa por el miedo.—Aquí llegamos a un punto crucial para tratar de entender lo que sucede hoy. ¿Usted cree que, a pesar de siglos de conocimientos y experiencias no hemos aprendido nada y que el objetivo sigue siendo tener a los pueblos en la ignorancia, por miedo o por la fuerza, incapaces de elegir y razonar, como ovejas que dejan las manos libres a los regímenes para hacer lo que quieren?—Creo que el término “ovejas” es un poco fuerte Yo no lo veo así. Es verdad que hay ciudadanos que se comportan como ovejas, que se vuelven fanáticos y peligrosos. Pero creo que la mayoría de la gente es honesta y está bien informada, aunque no lo suficiente. Ante el argumento de que no hemos aprendido nada… Tenemos estudios de historia que nos advierten sobre los peligros. Aunque eso no significa que al tomar conciencia del pasado podamos evitar enojarnos en el presente o en el futuro.—Última pregunta, profesor, ¿hace algunas décadas habría pensado que Estados Unidos y el mundo podrían algún día estar sometidos a una situación como esta, a la voluntad de alguien como Donald Trump, que es el hombre más poderoso del planeta y sin embargo es alguien que obviamente no ama la cultura, no ama el conocimiento, es adepto a las mentiras y tiene una personalidad absolutamente agresiva?—Estoy totalmente de acuerdo. Todo lo que dice sobre Trump me parece justo, pero iría aún más lejos. Existen documentos que nos enseñan sobre la dirección general de la política exterior estadounidense. En noviembre de 2025, el régimen Trump publicó lo que se llama la Estrategia de Seguridad Nacional. Y allí no habla de democracia ni de principios de libertad. Al contrario, es lo que los alemanes llaman Faustrecht, el derecho del más fuerte. Es una especie de forma de asumir el poder total y brutal, sin ocultarlo. Yo no digo que Trump sea estúpido. Es inconsistente, cambia de opinión, de política, etc. Pero ha abrazado esta idea de poder absoluto. Y eso se aplica en las calles de algunas ciudades de Estados Unidos y a nivel internacional en la política exterior. Así que estoy de acuerdo en que es lo más peligroso para Estados Unidos y para el resto del mundo.—Pero, ¿alguna vez imaginó que su país sería gobernado por un gobierno así?—Bueno, esto supera toda mi comprensión de la historia de Estados Unidos. Pero lo que ahora temo es un verdadero golpe de estado porque Trump dijo abiertamente que a veces era necesario un “dictador”. Así que temo que anuncie una emergencia nacional para evitar las elecciones de noviembre. Que suspenda las elecciones para continuar gobernando. Ya ha desplegado tantos soldados incluso en las calles, lo cual también es ilegal, que eso nos indica hasta qué punto está dispuesto a conservar el poder. Navegación de entradasAlta Fidelidad: Los Twist, Gardel y Tutankamón Horóscopo: cómo será tu semana del 8 al 14 de marzo de 2026