La Cámara de Representantes aprobó el martes la Ley de los Centavos Comunes, una iniciativa que ahora quedó a consideración del Senado y que busca fijar una regla federal para el redondeo de las compras abonadas en efectivo.El proyecto apunta a resolver un problema operativo que se volvió más visible a medida que el centavo se retiró de la circulación: las facturas siguen arrojando totales con fracciones de esa moneda —en especial por el impacto de impuestos locales—, aunque cada vez es más difícil contar con cambio exacto.La propuesta establece que, cuando el pago se realice en efectivo, el monto final deberá ajustarse al múltiplo de 5 centavos más cercano. Ese criterio pretende reemplazar un esquema de prácticas dispersas que, según el sector, deja a los comercios en una zona gris.De acuerdo con CBS News, uno de los argumentos que empujó el avance legislativo fue que, en ausencia de una pauta nacional, algunos negocios quedaron expuestos a reclamos o demandas si no entregan el cambio exacto, incluso en situaciones en las que el redondeo termina beneficiando al cliente.El texto también ordena al Tesoro dejar de acuñar monedas de un centavo. Las piezas ya emitidas conservarían su valor nominal, pero el proyecto define que el redondeo pasaría a ser la regla para los pagos en efectivo.Con ese marco, una compra que totalice USD 10,02 tras impuestos se ajustaría a USD 10, mientras que un total de USD 10,04 se redondearía a USD 10,05.La regla nacional para pagos en efectivoEl corazón de la ley es un estándar federal que funcionaría como referencia para empresas, bancos y consumidores cuando operen con efectivo. El objetivo, según el sector, es que el redondeo deje de aplicarse de forma desigual y pase a regirse por una pauta federal única, con un criterio claro para el cobro y menos incertidumbre para los comercios.Sean Kennedy, director de defensa de la Asociación Nacional de Restaurantes, sostuvo ante CBS News que el vacío normativo actual deja a los comercios ante un riesgo que no debería existir en operaciones cotidianas.“Solicitamos un estándar nacional de redondeo. La mayoría de las empresas redondean al múltiplo de 5 centavos más cercano, ya sea hacia arriba o hacia abajo, lo cual parece de sentido común”, afirmó.Kennedy remarcó que, aun cuando esa práctica ya sea frecuente, el problema es que no existe una protección legal a nivel federal que despeje dudas. “Pero no existe una ley federal que lo permita. Lo que buscamos es certeza y minimizar la frustración de los clientes y las empresas que operan con efectivo”, añadió.Desde la óptica del sector, la discusión no se agota en el bajo poder de compra de una moneda de un centavo. El problema, según planteó la asociación, aparece en el momento de entregar cambio: si falta un centavo para completar el vuelto exacto, el comercio puede quedar atrapado entre la necesidad de cerrar la transacción y el temor a un eventual reclamo.La Asociación Nacional de Restaurantes celebró el aval en la Cámara y lo describió como “una victoria para los dueños de restaurantes que han estado lidiando con la eliminación gradual del centavo”. El apoyo, según el planteo del grupo, se basa en que una regla federal uniforme reduciría la incertidumbre y bajaría la conflictividad en el mostrador, donde el cliente espera un resultado transparente y repetible.Costos y respaldo empresarioLa iniciativa no llega sin tensiones: el propio sector que impulsa una regla nacional admitió que el cambio puede implicar costos. La Asociación Nacional de Restaurantes estimó que los redondeos a la baja por escasez de centavos podrían representar pérdidas de USD 168 millones por año.Aun así, el grupo sostiene que una norma federal ofrecería una ventaja: proteger a los comercios frente a litigios potenciales derivados de la falta de cambio exacto.Kennedy sintetizó esa tensión entre impacto económico y previsibilidad: “Esos centavos sí que suman. La eliminación del centavo tendrá un costo para los restaurantes, y no podemos hacer nada al respecto”.El directivo también insistió en que la prioridad es ganar estabilidad normativa en una transición que considera inevitable. En ese marco, señaló que el objetivo es “buscar certidumbre a medida que se elimina gradualmente el centavo”.El planteo incluye un problema adicional: aunque la moneda sea cada vez menos común en la circulación diaria, las compras seguirán arrojando importes con centavos por cómo se calculan tributos y gravámenes locales. El sistema sigue produciendo montos con fracciones mínimas, aun cuando el efectivo disponible para operar no siempre acompañe esa realidad.La propia dinámica del consumo, según la asociación, explica la magnitud del asunto. El grupo afirmó que cerca de una de cada cuatro clientes paga en efectivo, una proporción que vuelve relevante cualquier cambio en la forma de cerrar una cuenta. En un segmento como el gastronómico —donde la rotación de pagos es alta y las transacciones suelen ser rápidas—, la falta de una regla uniforme para el redondeo puede convertirse en un foco recurrente de fricción.Kennedy encuadró el trasfondo del debate como una adaptación del comercio a un escenario de menor disponibilidad de centavos, sin que eso elimine las fracciones en los totales finales. “Se trata de que las empresas miren hacia el futuro a medida que avanzamos hacia un mundo en el que las monedas de un centavo serán menos frecuentes, pero las facturas seguirán incluyendo centavos debido a los impuestos locales”, dijo.En paralelo, el proyecto se apoya en el argumento del costo de producción. El último centavo se acuñó en noviembre de 2025 y, según la Casa de la Moneda de Estados Unidos, fabricar una de esas monedas cuesta casi 4 centavos, por encima de su valor facial. 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