Recuerdos coloniales, el toque provenzal y un aire brasileño en esta singular casa de Olivos
Recuerdos coloniales, el toque provenzal y un aire brasileño en esta singular casa de Olivos

“La sentimos como una casa de campo. Nadie nos ve, es muy silenciosa y tiene mucho verde”, nos cuenta Melissa Domit –creadora de la marca homónima de blanquería para hogares y hoteles– sobre esta vivienda que acompañó el inicio de una nueva etapa en su vida. Mientras trabajaba como abogada en San Pablo, en donde nació y creció, Melissa se enamoró de su actual marido.

Esta casa llegó a nosotros con una historia previa que nunca sentimos la necesidad de borrar: quisimos conservar su espíritu y acompañarlo con una reforma que no buscara protagonismos, sino armonía.

Melissa Domit, dueña de casa y de la marca de blanquería que lleva su nombre

Los dueños anteriores habían seleccionado cada puerta y cada ventana, una por una, en depósitos de demolición. El piso damero también estaba cuando llegaron.

Nueva vida en la Argentina

“Mudarme a la Argentina fue una decisión fácil, porque estaba profundamente enamorada. Nunca se me cruzó la idea de no venir; el amor pesaba más que cualquier lógica”, comparte. Ya confirmada la mudanza, hicieron varios viajes para elegir dónde vivir, y Olivos la cautivó con el río, sus calles arboladas, los clubes y los programas culturales que veía para ella y su hija de 13 años. “Acá nada era estándar, nada era nuevo, pero todo tenía sentido”, recuerda Melissa.

“La vista desde el hall hacia el patio interno marcó el pulso de la casa y nos hizo entender que el verdadero valor estaba aquí, porque los ambientes principales giran a su alrededor

Fue en esta casa donde nació, en 2018, su proyecto textil, cuando empezó por crear la ropa de cama para su familia. Y, desde hace 18 años, es el lugar que siempre vuelve a elegir.

Las macetas de barro son de Brasil, y los almohadones de los muebles de exterior fueron hechos por Melissa.

En el patio había un enorme árbol de palta que las termitas arruinaron por completo. No logramos salvarlo, fue un verdadero duelo. En su lugar, plantamos dos lapachos que crecieron generosos y transformaron el espacio: sombra en verano, sol en invierno, un microclima con pájaros, orquídeas y vida”.

Renovación

El living ya tenía su techo abovedado de doble altura, pero el ladrillo al natural se imponía demasiado. Al lavarlo y llevarlo a un tono más claro, la arquitectura se volvió más amable, casi silenciosa”, nos explica Melissa.

Algunos muebles llegaron con ellos desde Brasil, como el sofá –al que le hizo fundas de lino– y la mesa de centro.

“El living se armó a partir de esa mesa que, en hierro, imita las ramas de un árbol: esa fue la base emocional del espacio”.

Las cortinas de organza de lino, con mucho cuerpo y arrastre, son un diseño exclusivo de Melissa para su casa.

Aliadas

Apenas llegada a Buenos Aires, Melissa hizo una actualización en Derecho. En sus caminatas por Recoleta siempre pasaba por La Rue de Stella, la tienda de Stella Larroudé de Piñero Pacheco y Meme Fernández Sáenz. “Sus muebles tenían un estilo que me encantaba, y todavía conservo varios. Ellas también propusieron muchos cambios en la casa, como aclarar el cielo raso y patinar las maderas para lograr una atmósfera más suave”, cuenta.

El juego de comedor lo encontró en La Rue de Stella. La araña de caireles vino de su casa en San Pablo.

“Con los años, fuimos sumando detalles, pero siempre bajo la misma idea compartida con mi marido: que nada sea protagonista, que todo conviva, que la casa se sienta armónica”

Esta consola de madera también la encontraron en el mismo local de Recoleta.

Inspiradora

Como no encontraba textiles que me gustaran, decidí hacerlos. Creé una cápsula que me recordaba un poco a Brasil, una suerte de respuesta sensible a lo que cada ambiente me provocaba. Esa lógica le dio forma a mi marca, que creció junto con la casa”, cuenta Melissa.

Funda de edredón de poplín rayado azul y blanco con almohadones de gabardina ‘Blue Garden’ y sábanas de percal de 250 hilos (todo de Melissa Domit).

“A veces queda relegada, pero es nuestra cama la que tiene que ser como de hotel, no una excepción de un viaje. Si los textiles son de calidad, duran mucho. Es una inversión que se amortiza con el tiempo y se disfruta en el mientras tanto”.

“Las camas grandes como esta, que es de 2x2m, son más difíciles de vestir. Para mí, funciona un estilo neto, con pocos elementos grandes, como estos almohadones”, recomienda. Funda de edredón de lino acqua con almohadones a cuadros (Melissa Domit). A los cuadros los trajo hace unos años de un viaje: “Son una ventana a Bahía”.

Al momento de asesorar a sus clientes, cuenta que entender sus costumbres es esencial: “Tenés que encontrar algo bonito pero también práctico, que se adapte a las rutinas de la casa. No es lo mismo si planchás o no, si te molestan las arrugas o no”, dice.

Las toallas y toallones (Melissa Domit) tienen bordadas las iniciales de sus dueños, grandes y chicos.

Aire

Este jardín está en la parte delantera de la casa, lo que le da aún más privacidad a la vivienda. Desde un inicio, Melissa y Alejandro decidieron pintar la fachada de amarillo. ¿De qué color era antes? ¡Ya no se acuerdan!

tro gran cambio llegó tiempo después de habernos mudado: reemplazamos todas las aberturas originales por ventanas de aluminio con doble vidrio, buscando confort térmico sin alterar la estética”.