Chicago mantuvo vigente un contrato que transfirió a un consorcio privado los ingresos de parquímetros de la vía pública por 75 años, un acuerdo aprobado en 2008 durante la administración del entonces alcalde Richard M. Daley.La ciudad recibió un pago único de USD 1.157 millones por arrendar durante 75 años la recaudación de unos 36.000 parquímetros, y los pagos actuales de los conductores no ingresan al presupuesto municipal sino al operador privado del sistema hasta 2083.El acuerdo, firmado en 2008, entregó por 75 años la recaudación de unos 36.000 parquímetros a cambio de USD 1.157 millones, según la Oficina del Inspector General de Chicago.El texto fuente sostiene que los inversores ya recuperaron la inversión inicial y que, con el contrato aún vigente por décadas, la recaudación actual opera como beneficio para la empresa.A partir de ese punto, cada pago en un parquímetro se convierte en un ingreso que no pasa por las arcas municipales, aunque se origine en el uso del espacio público.La administración de la ciudad presentó la operación como una solución rápida ante el estrés fiscal. El convenio se convirtió en un caso de estudio sobre el costo de obtener liquidez inmediata a cambio de renunciar a una fuente recurrente de ingresos durante casi ocho décadas.Cómo se firmó el acuerdo y qué se entregóEl esquema se originó en diciembre de 2008, cuando la administración de Daley arrendó el sistema de parquímetros a un consorcio privado por 75 años. El contrato otorgó a la empresa el derecho de recaudar la totalidad de los ingresos del estacionamiento medido en calle durante todo el plazo del acuerdo.A cambio, la ciudad recibió por adelantado USD 1.157 millones. El diseño del negocio trasladó la recaudación futura —en forma íntegra— a manos privadas, mientras la administración municipal se quedó con un ingreso único, sin participación posterior en el flujo que generan los pagos diarios de los conductores.En 2009, esa oficina evaluó el acuerdo desde una perspectiva financiera y de proceso. En ese informe, concluyó que la ciudad recibió, de manera conservadora, USD 974 millones menos de lo que habría obtenido si retenía el sistema y capturaba la recaudación durante el período equivalente.El mismo análisis estimó que, si la ciudad operaba el sistema bajo los mismos términos, su valor presente rondaba USD 2.130 millones. Con esos parámetros, la subvaloración de la transacción se convirtió en una de las críticas más citadas en torno al acuerdo, por la diferencia entre el pago único y el valor estimado de la recaudación futura.Por qué el dinero de los parquímetros no entra al presupuesto municipalEl pago del estacionamiento medido no ingresa al presupuesto municipal porque el contrato asignó ese derecho de cobro al consorcio privado que explota el sistema hasta 2083. En términos de caja, la ciudad perdió una palanca cotidiana de financiamiento: un ingreso periódico que podría acompañar el gasto operativo y amortiguar ciclos de ajuste presupuestario.El texto fuente describe el convenio como favorable para los inversores. La razón no pasa solo por la magnitud del pago inicial, sino por el horizonte temporal: una vez recuperado el desembolso, la empresa conserva años de explotación por delante, con la recaudación como ingreso propio.Un informe difundido por la agencia de noticias Reuters detalló que la ciudad acordó el arrendamiento por 75 años en un negocio valuado en torno a USD 1.160 millones y que el contrato cubrió más de 36.000 espacios de estacionamiento medido.Un repaso posterior de la cadena local Fox 32 Chicago sostuvo que el acuerdo siguió afectando las finanzas locales años después de su aprobación y que los inversores esperaban recuperar la inversión en un plazo acotado, mientras la ciudad ya no recibía esa caja diaria.Ese diseño también produce efectos indirectos sobre la gestión del espacio público. La ciudad conserva potestades regulatorias sobre calles y estacionamiento, pero el contrato establece un marco que condiciona decisiones de administración cotidiana, porque la recaudación pertenece al concesionario y no puede redireccionarse a partidas municipales.La recompra se evaluó, pero el precio quedó fuera de alcanceEl texto también indica que las autoridades municipales evaluaron recomprar el sistema de parquímetros. La alternativa quedó atada a la valuación financiera de los años restantes del contrato: el precio de recompra refleja cuánto vale para el operador conservar el derecho de cobro.En la práctica, esa valuación dejó la recompra fuera del alcance fiscal de la ciudad, según el propio texto fuente. La conclusión fue que, aun si existía voluntad política o consenso para revertir el esquema, el costo actual del contrato pendiente funcionaba como barrera.Si Chicago hubiera mantenido el control del estacionamiento medido, la recaudación diaria podría haberse utilizado para sostener servicios municipales. En cambio, el flujo quedó comprometido por décadas, a cambio de un ingreso inmediato cobrado en 2008. Navegación de entradasEl consulado de Polonia en Nueva York fue blanco de dos actos de vandalismo en tres días El jefe de la OMS llegó al epicentro del brote de ébola en Congo mientras crece la alerta mundial