Por qué aumentan los ataques de tiburones en las costas de EE. UU. y qué recomiendan los expertos para reducir los riesgos
Por qué aumentan los ataques de tiburones en las costas de EE. UU. y qué recomiendan los expertos para reducir los riesgos

Más tiburones cerca de las playas de Estados Unidos responde a una combinación de más alimento, más personas en el agua y condiciones costeras que favorecen encuentros más frecuentes, según un video de National Geographic.

Hay más tiburones visibles cerca de varias playas de Estados Unidos porque en algunos litorales regresaron sus presas, como focas y tortugas; en otros abundan los peces junto a la costa; y, además, cada vez hay más bañistas, surfistas y pescadores en el mar, según expone National Geographic.

El patrón general, según científicos y especialistas citados por National Geographic, no apunta a una expansión uniforme ni a una sola especie. En muchos casos, lo que aumenta es la coincidencia entre depredador, presa y actividad humana en aguas someras.

Ese aumento de ataques o mordeduras tampoco implica por sí mismo una explosión de tiburones. En varios estados, los expertos lo vinculan a más oportunidades de contacto, al uso intensivo de las playas y a hábitats donde los tiburones cazan más cerca de la orilla.

Cape Cod y el regreso de las focas

En Cape Cod, Massachusetts, el caso más citado es el del tiburón blanco. Greg Skomal explicó a National Geographic que la zona se volvió un área estacional de concentración por el crecimiento de la población de focas.

En California, el crecimiento de la población de focas y las condiciones del Pacífico se asocian con más observaciones de tiburón blanco y con 29 ataques en 10 años (Captura National Geographic)

La recuperación empezó tras la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de 1972. Después de casi 50 años, las focas volvieron a niveles probablemente históricos y, con ellas, regresó su principal depredador.

El video sitúa entre 30.000 y 50.000 las focas grises de la zona. También indica que se identificaron 350 tiburones blancos a lo largo de 40 millas de costa y que el equipo de Skomal marcó 203 ejemplares.

Antes, la caza y la sobrepesca habían alejado a los tiburones blancos de esas playas. Cuando faltó su presa favorita, se desplazaron mar adentro, pero la recuperación de las focas revirtió ese proceso.

Skomal sostiene que Cape Cod es un área de agregación y que allí hay una densidad de tiburones blancos probablemente mayor que en cualquier otro punto de la costa este de Estados Unidos. También advirtió que, aunque la probabilidad de ataque sigue siendo baja, hoy es mayor que hace 20 o 50 años.

En la última década hubo varios incidentes en esa zona. El video menciona mordeduras a nadadores, un kayak mordido, una tabla de surf mordida y el ataque mortal de 2018 contra un joven que practicaba boogie board.

Los especialistas citados por National Geographic sostienen que el aumento de mordeduras no prueba una explosión de tiburones, sino una mayor coincidencia entre depredadores, presas y actividad humana (Captura National Geographic)

El material añade otro factor: los tiburones de Cape Cod, Massachusetts, se adaptaron a cazar focas en aguas someras.

En vez de depender solo de ataques desde profundidad, patrullan a pocos metros de la orilla y usan aceleraciones cortas y un giro rápido de cabeza para capturar presas.

Qué pasa en otras costas de Estados Unidos

En California, el video describe una relación entre el número de focas y el de tiburones blancos observados, con referencias a Farallon Islands y a zonas como el llamado Red Triangle. Allí se registraron 29 ataques en 10 años y dos de ellos fueron mortales.

Los especialistas explican que la costa del Pacífico ofrece canales profundos y bosques de kelp que favorecen ataques desde abajo.

A eso se suma que la población de focas en California se triplicó en las últimas cinco décadas y ya supera los 250.000 ejemplares.

La recuperación de las focas impulsa la concentración estacional de tiburones blancos en Cape Cod (Captura National Geographic)

En Carolina del Norte, el foco está en los tiburones giradores, que se acercan en primavera y verano para alimentarse de cardúmenes.

El video atribuye a esa especie 16 ataques a humanos en siete años y sitúa en 34 los ataques de la última década en ese estado.

En esa costa, National Geographic también indica que solo se registró una muerte relacionada con tiburones en 50 años. Los expertos recomiendan observar el agua antes de entrar, nadar de día, hacerlo en grupo, buscar agua clara y evitar áreas con peces que se alimentan.

En Carolina del Sur, los estuarios productivos ofrecen refugio y alimento a los tiburones. Allí hubo 46 ataques no provocados en 10 años, y el video subraya que la turbidez del agua puede confundir al animal y empujarlo a depender más del oído, el olfato y las vibraciones.

Ese estado también ilustra cómo el chapoteo y los movimientos rápidos pueden atraer atención no deseada. El material apunta sobre todo al tiburón de puntas negras como posible responsable de muchas mordeduras en poca profundidad, que suelen ser de ataque y liberación.

Cape Cod concentra una alta densidad de tiburón blanco y registró incidentes en la última década, incluido el ataque mortal de 2018 contra un joven que practicaba boogie board (Captura National Geographic)

En Hawái, donde el tiburón tigre domina la costa, el video recoge 72 ataques registrados en 10 años. También plantea una hipótesis: el aumento de tortugas protegidas podría estar relacionado con una mayor presencia de tiburones, aunque lo presenta como teoría y no como una conclusión cerrada.

En Florida, el volumen de encuentros se explica por varios factores a la vez: aguas cálidas, casi 1.200 millas de costa, especies costeras abundantes y un uso humano muy alto del mar. El video señala 236 ataques en la última década, más que en los otros estados mencionados en conjunto.

Un especialista citado por National Geographic atribuye esa cifra a la coincidencia entre tiburones y personas, más que a un alza proporcional de escualos.

También destaca la presencia cercana a la playa de grupos de tiburones de puntas negras de miles de ejemplares y de otras especies como el tiburón toro.

Por qué suben los encuentros con personas

El video identifica varios factores de riesgo repetidos en distintas costas: agua turbia, presencia de focas, tortugas o peces activos, horarios de alimentación y movimientos que un tiburón puede interpretar como los de una presa. En varios testimonios, las mordeduras ocurrieron en poca profundidad y con visibilidad reducida.

En Florida, los 236 ataques de la última década se vinculan a aguas cálidas, una extensa costa, especies costeras abundantes y una alta coincidencia entre tiburones y personas (Captura National Geographic)

Los especialistas también insisten en que los humanos no forman parte natural de la dieta de los tiburones. Muchas mordeduras responden a errores de identificación o a reacciones en entornos donde el animal percibe vibraciones, olor o siluetas compatibles con alimento.

Aun con más incidentes, National Geographic remarca que el riesgo sigue siendo bajo frente al número total de personas que entran al mar.

Lo que cambia en muchas playas no es solo la fauna, sino la frecuencia con que bañistas y tiburones ocupan el mismo espacio al mismo tiempo.