Nueva York legaliza la muerte asistida para enfermos terminales
Nueva York legaliza la muerte asistida para enfermos terminales

A partir de este miércoles 5 de agosto, Nueva York se convirtió en el estado número 13 del país en permitir que adultos con enfermedades terminales soliciten a un médico una receta de medicación letal para poner fin a su vida. La Ley de Asistencia Médica para Morir entró en vigor seis meses después de que la gobernadora Kathy Hochul la firmara en febrero.

La norma fue aprobada por la Legislatura estatal en junio de 2025 y reformulada antes de su firma, tras un proceso que llevó casi una década de debate político y activismo ciudadano.

La Ley de Asistencia Médica para Morir exige que dos médicos independientes confirmen un diagnóstico terminal de seis meses o menos de vida (Foto AP/Julia Demaree Nikhinson, Archivo)

Qué permite la ley y a quién aplica

La legislación permite que pacientes con un diagnóstico terminal —con seis meses o menos de vida, confirmados por dos médicos independientes— pidan una receta de medicación letal para autoadministrarse.

El requisito de autoadministración no es un detalle menor: garantiza que la decisión sea completamente voluntaria y que ningún tercero intervenga en el acto final.

Para acceder a esta opción, el paciente debe cumplir una serie de condiciones:

  • Tener capacidad mental para tomar la decisión.
  • Solicitar la receta tanto de forma verbal como escrita.
  • Someterse a una evaluación de salud mental.
  • Esperar al menos cinco días antes de que la receta pueda ser dispensada.
  • Grabar en audio o video su solicitud.

Además, ninguna persona que sea beneficiaria financiera del paciente puede actuar como testigo del proceso.

Casi una década de bloqueo legislativo

El proyecto fue presentado por primera vez en Nueva York en 2016. Durante casi una década, activistas y pacientes con enfermedades terminales presionaron a los legisladores sin éxito.

Jules Netherland, residente del Bronx con cáncer de mama metastásico, fue una de esas personas. Viajó repetidamente a Albany, participó en mítines y visitó oficinas de legisladores junto a la organización Compassion & Choices. Lo hacía mientras seguía en tratamiento: quimioterapia, una mastectomía, radioterapia y medicamentos orales que la dejaban con fatiga, confusión mental y dolor articular. “Mi energía es muy limitada”, dijo a The New York Times en mayo de 2026.

Su mayor temor no era la enfermedad, sino morir antes de que la ley existiera. El 9 de junio de 2025, Netherland estaba presente en la cámara del Senado estatal cuando el proyecto finalmente se aprobó.

La historia personal que llevó a Hochul a firmar

Hochul reconoció que fue una decisión difícil, pero también profundamente personal. Su madre murió de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurológica degenerativa también conocida como enfermedad de Lou Gehrig.

Kathy Hochul firmó la Ley de Asistencia Médica para Morir y vinculó su decisión a la muerte de su madre por esclerosis lateral amiotrófica (REUTERS/Eduardo Munoz)

“Presenciar el sufrimiento de mi madre fue una experiencia desgarradora, sabiendo que no había nada que pudiera hacer para aliviar el dolor de alguien a quien amaba”, dijo la gobernadora en un comunicado oficial publicado por la Oficina del Gobernador de Nueva York.

Concluyó que “con las salvaguardas adicionales acordadas con la Legislatura, esta ley permitiría a los neoyorquinos sufrir menos, no acortando sus vidas, sino sus muertes”.

Qué dicen los impulsores de la ley

La asambleísta Amy Paulin, autora del proyecto, describió este miércoles como un día histórico para Nueva York. Su posición tiene un trasfondo personal: su hermana murió de cáncer de ovario y, según Paulin, “experimentó un dolor tan abrumador que suplicó la muerte”.

“A partir de hoy, los neoyorquinos con enfermedades terminales que enfrentan un sufrimiento inimaginable tienen el consuelo de saber que cuentan con una opción compasiva más”, expresó Paulin en un comunicado recogido por CBS.

Los impulsores de la asistencia médica para morir sostienen que la opción ofrece alivio a pacientes terminales, aunque muchos obtienen la receta y no la usan (Imagen Ilustrativa Infobae)

Paulin también subrayó que la mayoría de quienes califican para la ley probablemente nunca usarán la medicación. El simple hecho de tener esa opción, dijo, puede ser un alivio en sí mismo.

Kevin Díaz, presidente de Compassion & Choices —organización que lideró la campaña durante más de una década—, calificó el momento como “decisivo”. Señaló a The New York Times que, con Nueva York e Illinois sumándose próximamente, casi un tercio de los estadounidenses vivirá en un estado donde esta práctica es legal.

Quiénes se oponen y por qué

La ley no llegó sin resistencia. La Conferencia Católica de Nueva York fue una de las voces más firmes en contra.

“Esta nueva ley señala el abandono por parte de nuestro gobierno de sus ciudadanos más vulnerables, diciéndoles a las personas enfermas o con discapacidades que el suicidio en su caso no solo es aceptable, sino que es alentado por nuestros líderes electos”, expresó la organización en diciembre, según CBS.

La Asociación Médica Estadounidense también mantiene que “el suicidio asistido por un médico es fundamentalmente incompatible con el papel del médico como sanador”. Algunas organizaciones médicas estatales, en cambio, optaron por apoyar la ley o mantenerse neutrales.

El Fondo de Acción por los Derechos de los Pacientes tiene demandas activas en California, Delaware y Colorado: sostiene que este tipo de leyes discrimina a personas con discapacidades.

Cuántos la usan realmente

A pesar del debate político y mediático, el uso efectivo de estas leyes es mínimo. Según datos recogidos por The New York Times, en los estados donde ya está vigente, generalmente el 1% o menos de las muertes anuales se producen bajo esta modalidad.

Muchos pacientes completan todos los pasos, obtienen la receta y deciden no usarla. Mueren a causa de su enfermedad, pero con la tranquilidad de haber tenido una salida disponible.

Anne Gurnett Bander, científica jubilada de 72 años diagnosticada con ELA, planeaba viajar a Suiza para acceder a este recurso antes de enterarse del proyecto de ley en Nueva York. Tanto ella como Netherland dijeron a The New York Times no estar seguras de recurrir a la medicación, pero insistieron en que la decisión debe ser suya.

“Puede brindar mucha tranquilidad”, dijo Netherland. “Pensé: ‘La gente debería tener esta opción’. Y ahora la tendrán”.

Qué sigue para esta ley en Nueva York y el país

Con Nueva York como estado número 13, y con Illinois a punto de sumarse en septiembre, el mapa legal de la asistencia médica para morir en Estados Unidos sigue expandiéndose. Oregón fue el primero en legalizarla, en 1997.

La organización End of Life Choices New York anunció que los próximos meses se destinarán a una campaña educativa dirigida a médicos, enfermeras, farmacéuticos, abogados y otros profesionales que deberán aplicar la ley en la práctica.

Compassion & Choices, por su parte, analiza cómo avanzar en estados del sur como Florida, donde el clima político es más conservador, según declaró Díaz a The New York Times.

La experiencia de otros estados indica que serán pocos quienes efectivamente usen la medicación. Pero para quienes enfrentan un diagnóstico terminal, como Netherland, la sola existencia de esa opción ya tiene un peso propio.