El actual gobierno instauró una sociedad palatina en torno a una figura, que requiere admiración, ceremonial y fe. Al hablar de “difundir” y “promocionar” el elegido pierde su aura religiosa y, al ser ahora una persona común, debe dar explicaciones. “No es lo mismo que un profeta difunda la donación de órganos que un casino” dice el autor. Leer más Navegación de entradasElecciones 2025: cómo se definen los candidatos si no hay PASO Boliches para adolescentes: proponen en Córdoba un sistema de permisos parentales