Los secretos de La extraña dama: el amor prohibido que marcó a Luisa Kuliok, le ganó al fútbol de Maradona en Italia y ahora vuelve a la pantalla
Los secretos de La extraña dama: el amor prohibido que marcó a Luisa Kuliok, le ganó al fútbol de Maradona en Italia y ahora vuelve a la pantalla

Esta historia empieza un 7 de agosto de 1989, en Canal 9 Libertad. Ese día, a las seis de la tarde, en una Argentina castigada por la hiperinflación y los cortes de luz diarios, en la pantalla apareció otra cosa. Olas rompiendo al amanecer, gaviotas en lo alto, dos amantes corriendo entre árboles, y sus nombres: Luisa Kuliok y Jorge Martínez. Un beso en primer plano y la inconfundible voz de Valeria Lynch de fondo, que venía de gritar “Me das cada día más” en Héroes, la épica sobre Maradona en el México 86. Así arrancaba La extraña dama. Quienes prendieron la tele ese día no sabían que esa novela marcaría un hito en la televisión argentina.

Fue una ficción que frenó a todo un país, pendiente del atormentado destino de Sor Piedad, la monja interpretada por Kuliok, dividida entre la fe y sus pasiones. La trama giraba en torno a su amor por Marcelo Ricciardi (Jorge Martínez) y el vínculo con su hija Fiamma (Andrea Barbieri), protagonista a su vez de un romance prohibido, muy a lo Romeo y Julieta, con Aldo (Gabriel Corrado). Una novela con una heroína cuya juventud había “muerto recién nacida”, como cantaba Valeria en una época en la que todavía había tiempo para ver, cada día, cuatro minutos eternos de intro, sin el clásico “Omitir” de las series de streaming.

Fueron 115 capítulos, picos de 46,7 puntos de rating y una ficción ambientada en los años 40, lograda en una Argentina en la que no había plata para nada y los canales apenas transmitían cuatro horas diarias por la crisis energética. Todo eso ocurrió en menos de seis meses. Hoy, resulta imposible imaginar a La extraña dama sin Luisa Kuliok y su religiosa tan sensual. Y sin embargo, se sumó a último momento para salvar el rodaje tras el plantazo de la venezolana Jeannette Rodríguez.

LUISA KULIOK Y JORGE MARTÍNEZ, LA PAREJA PROTAGÓNICA DE LA EXTRAÑA DAMA, LA NOVELA QUE REVOLUCIONÓ LA TELEVISIÓN A FINALES DE LA DÉCADA DE LOS OCHENTA.

EL PLANTAZO DE JEANNETTE RODRÍGUEZ: LA HEROÍNA QUE NO FUE

La producción ya había arrancado con los ensayos, los vestuarios, las pelucas, todo. También se había hecho la presentación a la prensa, con fotos de la pareja protagónica: Jeannette y Jorge Martínez. Pero apenas 15 días antes de que se gritara “¡Acción!”, la actriz de exitosos culebrones como Cristal o La dama de rosa se fue del país, tentada con una oferta desde Miami, más jugosa que la de Romay. En las revistas del corazón se habló del escándalo, de un supuesto juicio del canal a la venezolana por incumplimiento de contrato. Y entonces, apareció el nombre de Luisa Kuliok, protagonista de polémicos títulos ochentosos como Amo y señor. Acababa de tener a su hijo menor, Tomás

“Me acuerdo que lo estaba amamantando mientras miraba la tele y escuchaba sobre un proyecto con Jorge Martínez y Jeannette Rodríguez, la historia de una monja. Y yo, mientras daba la teta, pensaba: ´Ojalá alguna vez en la vida me toque hacer una historia como esta…´. Nunca imaginé que yo iba a terminar siendo La extraña dama. Fue de un día para el otro”, reveló Luisa a Paparazzi, años atrás. 

LOS ACTORES EN UN ALTO EN EL RODAJE DE LA EXTRAÑA DAMA. ¿DE QUÉ SE ESTARÍAN RIENDO?

Kuliok de inmediato olió lo que se vendría. “Cuando me la contaron en tres escenas, supe que era un bombazo”, dijo. Y acertó. Los alcances de la novela fueron más allá. “Recibí cartas de Europa del Este, donde una profesora me decía que en Rumania se había perdido la fe y con La extraña dama la gente volvió a tenerla. Y me contaron que en Israel, con esa novela la gente aprendió a tocarse”. 

LA MÍSTICA DE LAS GRABACIONES DE LA EXTRAÑA DAMA

“Fue como viajar en el tiempo -le cuenta Gabriel Corrado a Paparazzi-. Recuerdo que había una mística muy particular, algo mágico, inexplicable. Tuvimos que hacer un ejercicio actoral para hablar como se hablaba en los 40, la ropa, el corte de pelo; estaba muy cuidado. Su directora, Diana Álvarez, fue clave. Además había un grupo de varios autores, algo que no era habitual en la Argentina”.

Colonia, en Uruguay, y distintos rincones de Buenos Aires, como Mar de Ajó, se utilizaron en la tira para recrear Campo Seco, el pueblo de ficción donde transcurre la historia de Sor Piedad. Las complicaciones eran cosa de todos los días, a pesar de la gran inversión en esta tira, que Romay ya había vendido desde el inicio en el mercado internacional. Ningún detalle quedó librado a la suerte: no se podía ver ni un cable y todo debía coincidir con la época, desde los sonidos en exteriores hasta el detalle más pequeño de la escenografía. 

CON LA EXTRAÑA DAMA, OMAR ROMAY APOSTÓ A UNA SUPERPRODUCCIÓN EN UN MOMENTO DE CRISIS ECONÓMICA TOTAL EN LA ARGENTINA.

Para Luisa, las contradicciones de este papel (Sor Piedad de día, la enigmática Baronesa Manfredi de noche), se hicieron carne en ella en cuanto se vistió con los hábitos de monja. “Cuando me los puse por primera vez, supe y sentí quién era ella. Ahí es donde aparece algo misterioso, pese a que una, como actriz, sabe por dónde va esa mujer. Yo sentí de inmediato a la monja y a esa extraña dama”, recordó. En la memoria colectiva latía otro apasionado amor clandestino atravesado por la religión: el de la miniserie El pájaro canta hasta morir, con Richard Chamberlain y Rachel Ward. 

EL ORIGEN DE LA NOVELA QUE EN ITALIA LE GANÓ AL FÚTBOL DE LA RAI EN EL PRIME TIME

En aquella Argentina de vacas flacas post alfonsinista (Raúl Alfonsín había entregado la presidencia a Carlos Saúl Menem en julio de 1989, antes de terminar su mandato), la novela de Luisa Kuliok fue una rareza, una auténtica superproducción. Un orgullo para Romay, que había tenido la visión de comprar los derechos de la novela gráfica de la argentina Lucy Gallardo, que se había publicado en México en entregas. Sí: podríamos decir que La extraña dama nació de un cómic. O algo así.

“La opulencia inédita de La extraña dama contrasta con la pobreza franciscana del resto de la programación, y de pronto se instala en el Olimpo del rating”, definían los periodistas Silvia Itkin, Carlos Ulanovsky y Pablo Sirvén en el libro Estamos en el aire. Es que, para enero de 1990, la novela superaba la barrera de los 45 puntos. Una bestialidad. 

LA EXTRAÑA DAMA FUE FUROR TOTAL EN ITALIA, DONDE LA NOVELA SE TRANSMITIÓ A LA NOCHE, EN EL PRIME TIME DE LA TELEVISIÓN.

Cuentan que en ese verano, y con la historia a punto de llegar al final, en Argentina las calles quedaban desiertas y en silencio. En los barrios del Conurbano bonaerense solo se escuchaban las chicharras, y desde las ventanas, dos sonidos claros: las aspas de un ventilador turbo (quien tenía la suerte de tenerlo) y a Lynch entonando a viva voz “Atormentada por amor, mujer, dolor, pudo más la fe, y mi corazón cerró su herida…”. 

Pero esta goleada por escándalo del 9 de Romay no fue exclusiva en el país. En Italia la gente enloqueció. Los lunes a las 22, cuando se emitía La donna del mistero, cerraban los restaurantes y algunos negocios cambiaban su horario para que todos pudieran llegar a casa a tiempo.

“Las voces del doblaje eran de actores italianos que doblaban en cine: el que me ponía la voz a mí, era el que se la ponía a Tom Cruise. La de Luisa Kuliok era la que doblaba a Meryl Streep, y el de Jorge Martínez era el de Robert De Niro. Eso le subía el nivel de calidad a la producción”, cuenta Corrado sobre La extraña dama, la primera en venderse en Europa para el prime time. “Le ganábamos al fútbol que daban en la RAI. Eso, para la producción audiovisual argentina, fue muy importante”, destaca. 

LUISA KULIOK COMO “SOR PIEDAD”, LA MONJA EN LA QUE SE CONVIRTIÓ LA JOVEN “GINA” PARA REHACER SU VIDA DESPUÉS DE LA DECEPCIÓN AMOROSA CON “MARCELO RICCIARDI”, EL GALÁN DE JORGE MARTÍNEZ.

LA FASCINACIÓN POR “SOR PAULINA”: LA MONJA MÁS SÁDICA DE LA TELEVISIÓN

Además de la historia de amor, otro pilar fundamental que atrapaba a los televidentes era el morbo que generaba la monja de la genial María Rosa Gallo: Sor Paulina era más mala que las arañas, sádica como ella sola.  

La actriz estaba recién operada del corazón cuando se incorporó a la novela, y se convirtió en el contrapunto ideal del personaje de Luisa. Sor Paulina no tenía límites: encerraba a las pupilas en celdas de castigo, las hacía pasar hambre, estaba completamente loca. Y eso fascinaba al público: a grandes y chicos, a mujeres y hombres por igual. A lo largo de los capítulos, la imaginación de los guionistas se iba superando hasta llegar al desquicio. “Había mucho sadismo, era muy fuerte”, reconoció el autor Daniel Delbene.

MARÍA ROSA GALLO COMO “SOR PAULINA”, LA MONJA MÁS MALVADA DE LA TELEVISIÓN Y PESADILLA DE “FIAMMA”, LA HIJA OCULTA DE LA PROTAGONISTA.

Hoy, 35 años después, los nostálgicos y quienes se perdieron el último capítulo -en aquella época, no había repetición posible- podrán volver a verla. “Gran noticia para los fans de las telenovelas y específicamente de La extraña dama: ¡el éxito está siendo restaurado y digitalizado desde su cinta original! La talentosa gente de Archivo Telearte adelanta que pronto podremos revivirla”, anunció días atrás el periodista Guillermo Barrios, encendiendo la ilusión.

Como en 1989 cuando a las seis de la tarde nadie se movía de la tele. Porque una buena historia de amor le ganaba a la crisis, al menos durante una hora.

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