“Es el día más triste de mi carrera”. Esta historia es apenas el último capítulo. Testimonial, casi insignificante frente a una carrera extraordinaria. Los últimos 90 minutos vestido de selección. En un Monumental envuelto en lágrimas, a cielo abierto y transmitido al mundo. El Leo estrictamente futbolista del equipo nacional por última vez estuvo a la altura, como tantas veces. Fue… la figura. Como casi siempre: dignifica su estatua hasta con el brillo final.“Me gustaría seguir viniendo, porque jugar en la selección argentina es lo más lindo que te puede pasar. Sin embargo, es el momento. El último Mundial fue demasiado todo lo que me tocó vivir. Tenía el sueño de volver a salir campeón del mundo. Estuvimos muy cerquita, no pasó nada raro, como se dice… “Llegamos con lo justo, la peleamos, no solo con ellos, con los de antes también estuvimos muy cerquita. Todos dejamos todo por esta camiseta, siempre, siempre”. Jugó en estado de emoción brutal y con la magia de toda su vida. Frente a un rival diminuto y gobernado por una efervescencia imposible de manejar. ¿Cómo hace? ¿Cómo lo sigue haciendo a los 39 años, 3 meses y 12 días? Lo lleva en la sangre, lo transmite en la piel.Leo juega, corre, gambetea y tira magia en un campito de Grandoli, en el Camp Nou, en la final de un Mundial o en el Monumental. Una final de Copa América en el Maracaná o el juego final frente a un tal Benín. El amistoso definitivo, con la misma clase de aquel, cuando convirtió su primer gol en la selección mayor.Que fue otro amistoso, jugado el 1° de marzo de 2006, en el seleccionado que era dirigido por José Pekerman, en un choque internacional ante Croacia, en el estadio St. Jakob Park, de Basilea, en Suiza. El encuentro correspondía a uno de los partidos previos al Mundial de Alemania: fue 3 a 2 para el conjunto europeo. En esos momentos, la preparación era vital para la selección: Messi, con solo 18 años, fue titular, dio una asistencia y anotó su primer gol. Por esa época jugaba con la camiseta número 19. Recuperación de pelota en tres cuartos de cancha tras una mala salida de la defensa croata, traslado de derecha al medio hasta la puerta del área y definición de zurda al segundo palo. Casi, casi, el gol de toda su vida.Era un equipazo: Roberto Abbondanzieri; Fabricio Coloccini, Nicolás Burdisso, Martín Demichelis y Walter Samuel; Leonardo Ponzio, Esteban Cambiasso y Juan Román Riquelme; Lionel Messi, Hernán Crespo y Carlos Tevez. Luego ingresaron Luis González, Pablo Aimar y Diego Milito.#AD10S 🐐⚽️ #Argentina 🇦🇷 3 🆚 Benín 🇧🇯 0🗣️ Otro más. En su noche.Quisiera que esto dure para siempre 🎵 pic.twitter.com/gN10KPICGY— 🇦🇷 Selección Argentina ⭐⭐⭐ (@Argentina) October 7, 2026El equipo de todos, en el festín final, está compuesto por todos. Los de ayer nomás, los que llevan la bandera y los que empiezan a pisar el acelerador. Rodrigo De Paul, Nicolás Otamendi, Cuti Romero (el nuevo dueño de la cinta), Dibu Martínez y tantos otros. Como Leandro Paredes y Angel Di María, en un costado, en las gateras.Su historia en la selección debía terminar, lógicamente, con al menos un gol. Benín fue su última víctima, con un penal.“Voy a extrañar muchísimo estar acá, siempre recibí un cariño enorme en todos lados. El día que volvimos a jugar en la Argentina después de salir campeones en Qatar, fue el más lindo de mi carrera. Lo de hoy es el día más triste de mi carrera. Ahora hay que bancar a los que vienen, siempre unidos. Quedó demostrado que cuando estemos juntos, somos más fuertes que nunca. Van a venir momentos difíciles, hay que ser fuertes. Porque hay gente que quiere ver mal a la selección: lo que conseguimos, lo conseguimos porque tenemos un grupo extraordinario”.¡ASISTENCIA DE MESSI Y GOL DE NICO PAZ!A los 61′, el futbolista del Como puso el 2-0 ante Benín con un gran remate. pic.twitter.com/D3j83lDnpd— TyC Sports (@TyCSports) October 7, 2026Se inclinó por el sector derecho, como tantas veces. De la esquina al centro para descubrir el mejor perfil. Dueño de los córners y las pelotas detenidas, se involucró de lleno en el partido, como si valieran los tres puntos. Las rústicas y agresivas piernas africanas le impedían entrar en el área, hasta que un remate desde lejos y a los 6 minutos, generó una buena respuesta del arquero Marcel Dandjinou. Siempre quiere jugar: hasta cuando se paró el partido, al minuto 10 a modo de condecoración, que duró casi dos minutos, Leo quería la pelota. Saludó con timidez, incómodo.A los 23, pudo abrir el marcador: un pase lejano y preciso de De Paul, suerte de compadre en la última función; lo encontró en el área, como una suerte de 9 pescador. Se arrojó hacia adelante, alcanzó a tocar la pelota, pero el disparo se fue desviado. Un tiro libre de unos 30 metros encontró otra buena reacción del arquero, de 28 años y de 1,83m.Una pirueta, en el área y frente al arquero, lo encontró otra vez de cara al gol, pero el envío salió desviado. Envuelto en emociones imposibles de describir, el crack quería su gol. Daba indicaciones, se citaba con los guardianes que lo secundan. En una suerte de 4-4-2 poco lineal, seguía más cerca del área que de la conducción, del juego mismo.La apertura del marcador fue una arremetida de Nicolás Otamendi, otro cacique que se despide de la selección, justamente al aprovechar un córner de Leo. El zaguero lo fue a buscar, lo levantó y esperó el abrazo de todos. Otro tiro libre del 10 chocó con el arquero: parecía que no era la noche del gol. La joya de Nico Paz tuvo su autoría: una asistencia… que esperó la devolución. Hasta que un penal a Giay le abrió la puerta: zurdazo cruzado, imposible. El grito sagrado.“Es difícil decir algo hoy, hay muchas emociones. Lo primero que pienso es en mi viejo. No me queda más que agradecer, fue un orgullo muy grande vestir esta camiseta durante 20 años. Ni en los peores momentos bajé los brazos”. Sus frases son lanzadas en el cierre de la noche. Ni una referencia a Chiqui Tapia, castigado (eso sí) por buena pare del estadio.Pudo convertir otro gol: de derecha, un fallo impropio de su grandeza. Al final, fue una anécdota. Como el remate que chocó con el palo, luego del desvío en las manos salvadoras de Saturnin Allagbé, el otro arquero.Tanta obsesión (pasión, un deseo irrefrenable) por el gol tiene, que hasta se habrá lamentado por el último disparo, ese tiro libre que se fue desviado. Más tarde, los abrazos, el show de luces, las gracias eternas. Y su última cita de selección: “Estoy orgulloso de ser argentino, los quiero mucho”. Navegación de entradasLa emoción de Lionel Messi en su despedida: «Jugar en la Selección Argentina es lo más lindo que te puede pasar»