Las ventas minoristas en EE. UU. cayeron de forma inesperada y pronunciada tras los descuentos de verano
Las ventas minoristas en EE. UU. cayeron de forma inesperada y pronunciada tras los descuentos de verano

El gasto de los hogares estadounidenses registró en julio su mayor caída en más de un año, con un retroceso de 0,6 % en las ventas minoristas, una señal que volvió a poner bajo análisis la fortaleza del consumo en la principal economía del mundo.

El dato difundido por el Departamento de Comercio sorprendió a los expertos, quienes esperaban un leve aumento. Sumado a que surgió tras varios meses en los que las devoluciones de impuestos y promociones comerciales habían sostenido las compras.

La baja de julio fue la primera en nueve meses y se produjo después de que se diluyera el impulso de los reembolsos fiscales que muchos hogares habían recibido en la primera mitad del año, según detalló el informe de Reuters.

Asimismo, el traslado de Amazon Prime Day a junio alteró la comparación mensual, con menos ventas en línea en julio y un efecto directo sobre el indicador general. A eso se sumó una reducción en la facturación de estaciones de servicio por la baja de los precios de la gasolina durante buena parte del mes.

El traslado de Amazon Prime Day a junio redujo las ventas en línea de julio y afectó la comparación mensual de las ventas minoristas en Estados Unidos (REUTERS/Eduardo Munoz)

El retroceso refleja una desaceleración del consumo de bienes en julio, después de un período de gasto reforzado por devoluciones impositivas y descuentos estacionales. Aunque no equivale por sí solo a un quiebre de la economía, sí sugiere que los hogares reaccionan con más cautela ante la inflación persistente, el encarecimiento del costo de vida y un mercado laboral que perdió vigor frente a los meses anteriores.

De acuerdo con un reporte de Associated Press, el dato de julio se produce en un contexto de señales mixtas. Por un lado, la economía de Estados Unidos había mostrado resiliencia durante el primer semestre.

Por otra parte, el nuevo informe de ventas se sumó a cifras laborales más débiles y a un deterioro reciente de la confianza del consumidor. Esa combinación llevó a varios economistas a revisar a la baja sus proyecciones para el trimestre entre julio y septiembre.

El grupo de control de ventas minoristas, clave para medir el impacto del consumo en el PIB de Estados Unidos, cayó 0,4% en julio (Bloomberg)

Qué rubros explicaron la caída de julio

La baja no fue uniforme. Las ventas en comercios en línea retrocedieron 2,2% respecto de junio, en un movimiento que Reuters y AP vincularon con el adelanto de Prime Day y con promociones que este año se concentraron antes.

También cayeron las ventas en concesionarios de vehículos y autopartes, con un descenso de 1,8%, después de un junio apuntalado por incentivos de los fabricantes.

Las tiendas de electrónica y electrodomésticos registraron una baja de 0,5%, mientras que las estaciones de servicio retrocedieron 0,9%. Como el informe no ajusta por inflación, parte de esa caída refleja precios más bajos en surtidores durante una parte de julio.

Otro dato seguido de cerca por el mercado, el grupo de control que excluye autos, combustibles, materiales de construcción y comida, cayó 0,4%, una señal relevante para medir el impacto del consumo en el producto interno bruto.

Las ventas en comercios en línea retrocedieron 2,2%, las de vehículos y autopartes bajaron 1,8% y las de electrónica y electrodomésticos cayeron 0,5% en julio (Freepik)

Inflación, combustibles y confianza del consumidor

El informe de ventas coincidió con un deterioro en el ánimo de los hogares. La encuesta de la Universidad de Michigan mostró en agosto una caída de la confianza del consumidor, tras dos meses de mejora. Aunque la inflación se moderó levemente, el costo de vida sigue en niveles elevados y mantiene la presión sobre los presupuestos familiares.

En julio, los precios al consumidor subieron 3,4% frente al mismo mes del año anterior, apenas por debajo del 3,5% registrado en junio. En la comparación mensual, el avance fue de 0,1%.

Por su parte, The New York Times señaló que ese alivio limitado no alcanzó para compensar el peso de los alimentos, la vivienda y otros gastos corrientes, sobre todo entre los hogares de menores ingresos.

La gasolina siguió siendo un factor sensible. Según Associated Press, el precio promedio nacional llegó a USD 4,08 por galón a mediados de agosto, frente a USD 3,85 un mes antes. Esa suba posterior a julio amenaza con volver a erosionar la capacidad de gasto en las próximas semanas, aun después del alivio parcial que habían mostrado los surtidores al comienzo del verano.

El alza del combustible volvió a presionar el presupuesto de los hogares en Estados Unidos tras el alivio parcial de julio (EFE/EPA/JIM LO SCALZO)

Qué impacto puede tener sobre la economía

El consumo explica más de dos tercios de la actividad económica en Estados Unidos, de modo que una pérdida de ritmo puede trasladarse al crecimiento general.

Tras el informe, varios economistas redujeron sus estimaciones para el trimestre actual. Reuters indicó que algunos analistas prevén que el avance del gasto del consumidor baje a menos de una tasa anualizada de 2%, luego del 3,2% del trimestre previo.

Goldman Sachs redujo en 0,5 puntos porcentuales su pronóstico de crecimiento para el tercer trimestre, hasta 2,2%. Aun así, no todos ven un deterioro abrupto.

Bernard Yaros, de Oxford Economics, sostuvo en declaraciones a Reuters que todavía es prematuro descartar al consumidor, en parte porque el mercado laboral sigue relativamente equilibrado y los hogares de mayores ingresos conservan margen para gastar.

El consumo, que explica más de dos tercios de la economía de Estados Unidos, enfrenta una desaceleración mientras economistas y Goldman Sachs recortan sus proyecciones para el tercer trimestre (REUTERS/Rachel Wisniewski)

Los focos de resistencia del consumo

Pese a la caída general, hubo rubros que mostraron algo de solidez. Las ventas de ropa subieron 1,9%, impulsadas en parte por la temporada de regreso a clases. También hubo avances en muebles, artículos para el hogar, materiales de construcción y jardinería. Restaurantes y bares, la única categoría de servicios incluida en el informe, crecieron 0,5%.

Estos datos muestran que el gasto no desapareció, pero sí se volvió más selectivo. Cadenas comerciales y firmas de análisis detectaron que muchos consumidores concentran sus compras en promociones y descuentos, con especial atención al precio final.

Esa conducta se repite en un contexto en el que los hogares de ingresos bajos y medios enfrentan más presión, mientras que los sectores de mayor patrimonio siguen respaldados por la suba del mercado bursátil y conservan capacidad de consumo.