Las universidades en EE. UU. crean “distritos de entretenimiento” y nuevos negocios para sostener el deporte universitario
Las universidades en EE. UU. crean “distritos de entretenimiento” y nuevos negocios para sostener el deporte universitario

Las universidades en Estados Unidos empezaron a crear distritos de entretenimiento y a sumar nuevos negocios para sostener el deporte universitario.

El giro refleja la presión financiera sobre los departamentos atléticos de la NCAA y la División I, que buscan dinero con parches publicitarios, nuevas tarifas y desarrollos inmobiliarios.

Las universidades en Estados Unidos empezaron a crear distritos de entretenimiento y a sumar negocios para sostener el deporte universitario.

La presión financiera sobre la NCAA y la División I creció tras el acuerdo judicial de USD 2.800 millones del caso House, pese a ingresos totales de USD 20.500 millones en 2024.

Danny White, director deportivo de Tennessee, resumió el vínculo entre presupuesto y resultados deportivos con una frase que, citado por The Associated Press, define el momento del sector: “Nunca hubo una relación más estrecha entre los recursos y el éxito competitivo que la que existe ahora”. Luego añadió: “Este es el juego en el que estamos”.

El acuerdo judicial de USD 2.800 millones del caso House profundizó la presión económica sobre la NCAA, pese a que el sector registró ingresos totales de USD 20.500 millones en 2024 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cinco años atrás, la NCAA abrió el camino para que los atletas obtuvieran ingresos por patrocinios personales. Ese cambio terminó con el modelo de amateurismo que dominó durante décadas y disparó un ciclo de gasto que ya no se limita a instalaciones y cuerpos técnicos para atraer reclutas.

Tennessee apuesta por un distrito de entretenimiento de USD 280 millones

La universidad de Tennessee cerró una renovación de USD 337 millones del estadio Neyland y ya prepara la siguiente expansión: un desarrollo público-privado de USD 280 millones sobre el río Tennessee, entre el estadio y el pabellón de básquetbol.

El proyecto incluirá un hotel-condominio con vista al estadio, comercios, restaurantes y un espacio para conciertos o actividades de día de partido.

La lógica es replicar un modelo más habitual en franquicias profesionales como los Atlanta Braves o los Chicago Cubs para generar ingresos más allá del calendario deportivo.

Jeff Schemmel, presidente de College Sports Solutions y exdirector deportivo de San Diego State, explicó a The Associated Press, agencia de noticias estadounidense que este tipo de asociación aprovecha un activo de las universidades: la tierra y la propiedad.

La NCAA habilitó hace cinco años los ingresos por patrocinios personales de los atletas y ese cambio aceleró el gasto en el deporte universitario (Imagen Ilustrativa Infobae)

“No es recaudación de fondos. No es venta de entradas. No son derechos multimedia”, dijo. “Es ingreso nuevo”.

Schemmel sostuvo que la mayoría de los presidentes universitarios y directores deportivos están dispuestos a compartir ese flujo porque no sustituye otras partidas ya existentes.

También afirmó que, si volviera a ocupar ese cargo, buscaría desarrollos de ese tipo incluso en áreas por completo ajenas al deporte.

Es importante destacar que la expansión de complejos de uso mixto ya tiene antecedentes. Iowa State anunció en 2022 un desarrollo comercial, de oficinas y entretenimiento entre el estadio Jack Trice y el coliseo Hilton, con fecha de finalización prevista para el otoño de 2027.

Patrick Rishe, director del programa de negocios del deporte de la Washington University en St. Louis, anticipó una ola de proyectos similares.

Los parches en camisetas ya forman parte del nuevo mapa financiero de la NCAA, con acuerdos comerciales en universidades como Kansas, Ohio State, Notre Dame y Vanderbilt (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Creo que probablemente se verá la creación de más desarrollos de instalaciones de uso mixto en el deporte universitario en los próximos 10 años que en toda la historia del deporte”, afirmó.

Tennessee fue una de las primeras universidades en sumar una tarifa vinculada a nombre, imagen y semejanza al precio de las entradas, en septiembre de 2024, con el objetivo específico de ayudar a pagar a sus atletas.

La demanda no cayó: el estadio de fútbol americano, con 102.000 asientos, volvió a estar agotado y la universidad aseguró que hay 29.000 personas en lista de espera.

White sostuvo que la institución se beneficia de un mercado sin competencia directa de ligas profesionales y con un millón de habitantes en Knoxville.

También dijo que las quejas por los precios altos en redes sociales suelen provenir de compradores del mercado secundario, sobre el que la universidad no tiene control.

Alan Morse, director del Sport Marketing Research Institute de Northern Colorado, dijo a The Seattle Times que aún no se advierte un techo en los precios.

“La gente se ha estado preguntando: ‘Tiene que haber un límite en algún lado’. Pero todavía no lo hemos visto”, afirmó.

Tennessee también sumó una tarifa ligada al nombre, imagen y semejanza en las entradas y mantuvo agotado su estadio de 102.000 asientos con 29.000 personas en lista de espera (Imagen Ilustrativa Infobae)

Washington recorta gastos mientras anticipa un déficit de USD 16 millones

La presión financiera también alcanzó a programas de primer nivel. Cuando Washington ingresó al Big Ten junto con Oregon, UCLA y USC en 2024, esperaba recibir solo media participación de los derechos audiovisuales de la conferencia hasta 2030.

Una participación completa equivalió a casi USD 79,9 millones en el ejercicio fiscal 2025. Aun así, los Huskies no generan ingresos netos desde el ejercicio 2023 y proyectan un déficit de caja de USD 16 millones para 2027, de acuerdo con The Seattle Times, diario de Seattle.

Pat Chun, contratado como director deportivo de Washington en 2024, dijo que la universidad tomó préstamos contra ingresos televisivos futuros tanto del Big Ten como de Fox News Network.

Mientras tanto, el programa busca recortar costos y abrir nuevas formas de recaudación, entre ellas un acuerdo de parche publicitario en el uniforme.

Chun dijo al medio: “Creemos que estamos bien posicionados para el futuro. Hoy, en el deporte universitario, hacen falta recursos para lograrlo. Estamos trabajando para aumentar nuestros recursos y administrar nuestro gasto”.

Los parches en camisetas y los préstamos ya forman parte del nuevo mapa financiero

El deporte universitario también recurre a préstamos, capital privado, cambios jurídicos y conciertos en los estadios para abrir nuevas fuentes de ingreso (Imagen Ilustrativa Infobae)

La NCAA aprobó en enero la incorporación de parches en las camisetas y, desde entonces, varias universidades aceleraron acuerdos comerciales.

Kansas, Ohio State, Notre Dame y Vanderbilt figuran entre las instituciones que colocan logotipos de empresas en sus uniformes para captar efectivo corporativo.

Según el despacho, Ohio State y Notre Dame habrían cerrado acuerdos de parche por alrededor de USD 30 millones. Memphis pactó en agosto pasado la presencia del logo de FedEx en las zonas de anotación del Liberty Bowl y en abril sumó otro parche de la misma empresa a su indumentaria.

La búsqueda de recursos también se desplazó al nivel de las conferencias. El Big 12 firmó un acuerdo con Monster Energy para vincular sus marcas y otro con el Big Ten que permite a las universidades pagar a sus jugadores a través de PayPal.

En abril, el Big 12 se convirtió además en la primera gran conferencia universitaria conocida en cerrar un pacto conjunto con un grupo de capital privado. Cada universidad podrá acceder a una línea de crédito de hasta USD 30 millones, que deberá devolver con intereses.

Brett Yormark, comisionado del Big 12, defendió esa estrategia con una definición pragmática: “Cada conferencia, cada universidad, tiene que hacer lo que más le convenga”.

Algunas instituciones ya modifican incluso su estructura jurídica para ampliar su margen de maniobra. Louisville lanzó un brazo sin fines de lucro, mientras que Kentucky transformó en abril de 2025 su departamento deportivo en una sociedad holding de responsabilidad limitada llamada Champions Blue LLC.

Ese cambio busca darle más flexibilidad a Kentucky para detectar y explotar nuevas fuentes de ingreso. Cuando la universidad anunció la contratación de J Batt como nuevo director deportivo, mencionó primero su papel como director ejecutivo de Champions Blue LLC.

La expansión del negocio también incluye el uso de los estadios para conciertos y eventos ajenos al calendario universitario.

Texas A&M recibió en junio un amistoso de fútbol entre la Argentina y Honduras en Kyle Field, mientras Iowa State organizó recitales de Luke Combs, Post Malone y Jelly Roll en Jack Trice Stadium, y Morgan Wallen actuó dos noches seguidas este verano en Michigan Stadium.