La mayoría de los estudiantes universitarios actuales tuvo su primer contacto con la inteligencia artificial (IA) en un chatbot o en el algoritmo de una red social, cuando todavía estaba en la secundaria. Las universidades californianas llevan años debatiendo qué hacer con eso.USC (University of Southern California) y UCLA (University of California, Los Angeles) acaban de dar su respuesta: al inicio del ciclo académico 2026, cada una lanzó una carrera de grado construida alrededor de la IA, con visiones distintas sobre qué tipo de profesional necesita el mercado.La Viterbi School of Engineering de USC estrenó su primera licenciatura en inteligencia artificial a nivel de pregrado, con sede en la Mark and Mary Stevens School of Computing and Artificial Intelligence.La carrera forma a los estudiantes para diseñar y construir sistemas de IA, con aplicaciones que abarcan desde el descubrimiento de fármacos hasta la robótica y la agricultura.UCLA tomó otro camino. La universidad abrió lo que sus autoridades describen como el primer departamento independiente de Humanidades Digitales del país.Su nueva licenciatura enseña a integrar herramientas de IA y tecnología digital en disciplinas como la sociología, la arqueología, la historia y los estudios de raza y género.Dos modelos, una misma presiónMichael Horn, docente de la Harvard Graduate School of Education especializado en tendencias educativas, afirmó a Los Angeles Times que las universidades reciben “una señal tanto de los estudiantes y sus familias” de que lo que se enseña debe ser relevante. “Están respondiendo a la demanda del mercado”, sostuvo.Ese contexto no es exclusivo de Los Ángeles. La UC Santa Barbara también lanzó una licenciatura en IA este año.La San Diego State University comenzó el año pasado con un grado en inteligencia artificial y responsabilidad humana, el primero en el sistema de la California State University, que combina ciencias de la computación con cursos sobre ética tecnológica.La University of San Francisco también sumó su propio programa orientado a la construcción de sistemas.No todas las grandes instituciones siguieron esa lógica. Ni Stanford ni UC Berkeley —las dos mayores potencias en ciencias de la computación de California— crearon una licenciatura específica en IA a nivel de pregrado.Berkeley anunció este mes una maestría profesional de dos semestres en IA y machine learning. Stanford, por su parte, ofrece IA como uno de los 10 itinerarios dentro de su carrera de ciencias de la computación.El Caltech directamente rechazó la lógica del título específico: en lugar de crear una carrera o una especialización, la institución forma a sus estudiantes para comprender la IA a nivel fundamental y aplicarla en múltiples áreas.Ética como materia obligatoriaEn USC, la ética no es un complemento opcional. Erik Johnson, vicedecano de programas académicos de Viterbi, aseguró a Los Angeles Times que cada estudiante debe completar un curso semestral de ética, además de verla integrada en otras materias.El programa lleva esas preguntas a casos concretos: ¿quién es responsable cuando un auto de conducción autónoma lesiona a alguien? ¿Cómo ingresan los sesgos en los algoritmos usados en el sistema policial? ¿Cuánto trabajo humano invisible hay detrás de los sistemas presentados como automatizados?Murali Annavaram, profesor de ingeniería eléctrica y computacional de USC, comparó la IA con una calculadora: libera al estudiante de memorizar fórmulas, pero no de saber si el resultado tiene sentido.Los empleadores, tal y como dijo Annavaram, buscan ingenieros capaces de usar la IA para ganar velocidad sin resignar el criterio para validar lo que produce.En UCLA, la perspectiva crítica también ocupa un lugar central. Todd Presner, profesor de estudios europeos y transculturales que investiga cómo se presenta la historia del Holocausto en internet, señaló que sus clases mostrarán a los estudiantes que la IA tiene un pasado que casi nunca se enseña.“No llegamos a los grandes modelos de lenguaje en 2022 de la nada. Hubo alrededor de siete décadas de trabajo previo necesario”, explicó, con referencias a investigaciones sobre estadística del lenguaje de fines de los años cuarenta y comienzos de los cincuenta.Uno de los ejercicios de Presner pide a los estudiantes construir narrativas históricas con modelos de lenguaje y luego manipularlas, para que queden expuestas “las enormes posibilidades de desinformación, propaganda y distorsión” que habilita la tecnología.El riesgo de quedar desactualizadoHorn, el experto de Harvard, identificó una tensión que ningún programa puede ignorar: la velocidad a la que cambia el campo. Para cuando un curso pasa por la revisión académica y queda aprobado, advirtió a Los Angeles Times, el contenido puede estar “desactualizado o en una dirección distinta a la que tomó el campo”.La apuesta de UCLA se apoya en una base ya construida. El minor en humanidades digitales que la universidad lanzó en 2011 fue diseñado para unos 25 estudiantes por año; hoy tiene más de 200.Alexandra Minna Stern, decana de la División de Humanidades de UCLA, afirmó que esa demanda, sumada a la posición de Los Ángeles como punto de encuentro entre los medios, la tecnología y las artes, justificó la creación del departamento. Espera que la carrera llegue a entre 150 y 300 estudiantes.En USC, Johnson anticipó una cohorte final de unos 50 nuevos estudiantes por año, con un total de 200 matriculados en la carrera en cualquier momento dado.Los resultados del minor de UCLA ya tienen casos concretos. Kedaar Sridhar, egresado de ciencias de la computación en 2022, dijo a Los Angeles Times que el minor en humanidades digitales fue lo que lo diferenció ante reclutadores de Microsoft, Google y Uber.Hoy dirige Grantlytics, una empresa que usa IA para ayudar a organizaciones sin fines de lucro a encontrar financiadores. Navegación de entradasUn conserje vivió seis meses oculto en una escuela de Nueva York sin que nadie lo notara: así descubrieron su secreto EEUU defenderá en la cumbre del G20 las sanciones impuestas a Irán para forzar la apertura de Ormuz y desmantelar su proyecto nuclear