Ni ciencia, ni ficción, menos las dos combinadas. Esta novela inaugura una deformación definitiva del tiempo, tal vez el mismo que nos espera en la muerte. Leer más Navegación de entradasLa “cláusula Galperín”, la renovada tensión PRO-LLA y las fricciones de las damas de hierro El artículo 44, el talón de Aquiles de la reforma laboral