Europa expresó públicamente su respaldo a las protestas en Irán luego de que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, afirmara que “Europa apoya plenamente” a los manifestantes que reclaman libertad ante la represión de las autoridades del régimen.Las declaraciones de Von der Leyen se producen tras dos semanas de movilizaciones en Irán, especialmente en Teherán, que, según organizaciones de derechos humanos, han dejado al menos 51 muertos.“Europa apoya plenamente a las mujeres y hombres iraníes que reclaman la libertad para expresarse, reunirse, viajar y, sobre todo, vivir libremente”, manifestó la diplomática alemana. También condenó “de manera inequívoca la represión violenta de estas manifestaciones legítimas” y exigió la liberación inmediata de las personas detenidas y el restablecimiento del acceso total a internet. La dirigente comunitaria solicitó que se respeten los derechos fundamentales de la población, demandas que han sido repetidas por otras voces internacionales.Por su parte, la alta representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, consideró “inaceptable” la respuesta de las autoridades iraníes. Destacó que la represión de “manifestantes pacíficos” revela el temor del régimen a su propio pueblo. Mientras tanto, organizaciones como Amnistía Internacional advirtieron que investigan señales de aumento de la violencia estatal. Otras entidades, como Iran Human Rights y Human Rights Activists News Agency (HRANA), han documentado decenas de muertes y miles de detenciones.Las protestas comenzaron el 28 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán, impulsadas por el deterioro económico, la inflación y la caída del rial. El movimiento se expandió pronto a más de cien ciudades, incluyendo escenarios de manifestaciones en barrios como Sadatabad y ciudades como Mashhad, Tabriz, Qom y Shiraz, apuntaron reportes difundidos por EFE. Los reclamos pronto se dirigieron al líder supremo, Ali Khameneí, y al régimen teocrático.La reacción policial ha sido severa, con al menos 51 fallecidos según Iran Human Rights, entre ellos nueve menores. HRANA, por su parte, mencionó al menos 65 muertos y 2.311 personas detenidas. La televisión estatal ha mostrado funerales de miembros de las fuerzas de seguridad caídos durante los disturbios en ciudades como Shiraz, en un intento del gobierno iraní por presentar otra visión de la crisis.El país enfrenta además un apagón de internet a nivel nacional. La organización NetBlocks reportó que Irán llevaba más de 36 horas sin acceso estable a la red, situación impuesta por las autoridades. El bloqueo afecta gravemente el flujo de información y ha sido denunciado por cineastas y activistas como Mohamad Rasulof y Jafar Panahi. Ambos advirtieron públicamente que “el régimen iraní ha cortado las herramientas de comunicación en el interior del país y bloqueado todos los medios de contacto con el mundo exterior”. Afirmaron que esta medida busca “ocultar la violencia infligida durante la represión de las protestas”.La premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi alertó sobre el riesgo de una “masacre bajo la cobertura de un apagón generalizado de las comunicaciones”. Varias ONG insisten en que la censura y los cortes a la red dificultan la verificación de los hechos y aumentan la preocupación ante posibles nuevos episodios de violencia.Internacionalmente, figuras como el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, expresaron su apoyo al movimiento social en Irán al señalar en redes que “Estados Unidos apoya al valiente pueblo iraní”. Reza Pahlavi, hijo del último sah, celebró la masiva convocatoria y llamó a tomar las ciudades, manifestando también su intención de regresar pronto a Irán.La respuesta de las autoridades iraníes ha estado marcada por acusaciones de injerencia extranjera. El líder supremo, Ali Khamenei, calificó de “vándalos” a los manifestantes y responsabilizó a Estados Unidos de incitar el descontento. Alí Larijani, consejero de seguridad, afirmó que “estamos en plena guerra” y denunció supuestos “incidentes orquestados desde el exterior”. La retórica del régimen sostiene que las protestas han sido manipuladas por intereses foráneos, una postura que recuerda a los episodios tras la muerte de Mahsa Amini en 2022 y la reciente guerra de doce días con Israel.El contexto de Irán incluye una economía en crisis, debilitamiento político y sanciones internacionales impuestas por la ONU, factores que incrementan la tensión. La magnitud de las movilizaciones supone uno de los mayores desafíos para el régimen desde 1979, evidenciando el deseo de transformación en una sociedad marcada por demandas de libertad.Mientras las protestas y la represión continúan, la comunidad internacional mantiene la atención sobre el desarrollo de los acontecimientos. Queda por verse cómo será recordada la gestión actual del poder frente al reclamo de libertad de la sociedad iraní. Navegación de entradasPor qué el cielo de Birmingham se volvió rosa durante una nevada y desconcertó a la ciudad Cuáles son los vuelos comerciales sin escala más largos del mundo