A dos años de cumplir cuatro décadas al frente del Sindicato de Camioneros, Hugo Moyano afronta una erosión inédita por las pujas familiares, las disputas entre los sectores que forman parte del gremio y la decisión de la Casa Rosada de redoblar la presión. El objetivo libertario: aumentar el descrédito en vísperas del nuevo intento de reforma laboral. La intimidad sindical y el factor Marcelo Aparicio. Fue expulsado pero no perdió poder. Leer más Navegación de entradasGuerra silenciosa: cómo los regímenes autoritarios usan la ciberguerra para ganar ventaja sobre las democracias David Duchovny se interesó por el Plan Cóndor