“Los años 60 dejaron de dividir el mundo en hombres y mujeres para crear una grieta más comercial: jóvenes y viejos”, recapitula la autora, y asegura que sexo y vejez no son opuestos que se rechazan. Una anécdota sorprendente vino a ilustrar sus sospechas. Leer más Navegación de entradasHéctor Castro: el artillero que desafió la adversidad física en el primer Mundial de 1930 Imputaron a Demian Reidel por el escándalo de los gastos en Nucleoeléctrica