La muerte de una mujer en un spa de Nueva York tras una inyección antienvejecimiento fue declarada homicidio
La muerte de una mujer en un spa de Nueva York tras una inyección antienvejecimiento fue declarada homicidio

La médica examinadora del condado del Bronx determinó que la muerte de Elizabeth Baron, ocurrida el 19 de julio en un centro de bienestar, fue un homicidio causado por una embolia gaseosa cardíaca.

La mujer de 27 años murió aproximadamente una hora después de recibir una infusión intravenosa de nicotinamida adenina dinucleótido (NAD+) administrada por Luis Rojas Cabrera, de 55 años, operador del centro sin licencia médica vigente en Estados Unidos.

Elizabeth Baron murió una hora después de recibir una infusión intravenosa de NAD+ en un centro de bienestar del Bronx (Facebook/Maria Carrasquilla)

El hallazgo abre la posibilidad de que la fiscalía del Bronx eleve los cargos contra Cabrera, quien hasta ahora enfrenta acusaciones de puesta en peligro imprudente y ejercicio ilegal de una profesión, informó The New York Times.

La Fiscalía del Distrito del Bronx, a cargo de Darcel Clark, indicó que la investigación continúa y que Cabrera deberá comparecer ante un gran jurado antes de su próxima audiencia, prevista para el 8 de octubre.

Luis Rojas Cabrera operaba el centro de bienestar sin una licencia médica vigente para ejercer en Nueva York (CBS New York)

La embolia gaseosa ocurre cuando el aire ingresa directamente al corazón

Una embolia gaseosa cardíaca se produce cuando el aire penetra en un catéter intravenoso y viaja hacia el corazón. El riesgo aumenta si quien realiza el procedimiento carece de entrenamiento clínico, ya que la correcta colocación y purga de una línea IV requiere destreza específica.

Según la denuncia penal, Baron perdió el conocimiento de inmediato, en el momento en que Cabrera insertó la línea en su mano derecha alrededor del mediodía. El operativo de emergencias la trasladó al hospital NewYork-Presbyterian Allen, donde fue declarada muerta a la 13:09.

El propio Cabrera admitió ante los investigadores haber cometido “un error muy grande” y, según consta en la denuncia penal, anticipó que no regresaría pronto a su hogar.

Aunque se presentó como médico activo en la República Dominicana y dijo poseer una licencia de asistente médico en Puerto Rico, no contaba con ninguna habilitación para ejercer en Nueva York, donde la ley exige que solo profesionales médicos licenciados administren sustancias por vía intravenosa.

La fiscalía del Bronx investiga el caso y presentó cargos adicionales por homicidio en segundo grado contra Cabrera (Luis Rojas Cabrera)

El NAD+ se comercializa como terapia antienvejecimiento sin respaldo científico sólido

El NAD+ es una molécula presente en las células del organismo, fundamental para la producción de energía y otros procesos biológicos básicos. En años recientes se consolidó como suplemento de longevidad en el mercado del bienestar, impulsado en parte por el respaldo público de figuras como Kendall Jenner, Hailey Bieber y Gwyneth Paltrow.

Se comercializa en forma de drips intravenosos, infusiones y pastillas bajo la promesa de retardar el envejecimiento, aumentar la energía y reducir la inflamación.

Sin embargo, la base científica que respalda esos efectos en humanos es escasa. Algunos estudios realizados en ratones mostraron que elevar los niveles de NAD+ puede generar mayor vitalidad en animales de edad avanzada, pero los ensayos en seres humanos son limitados y los resultados, inconcluyentes.

La molécula opera en un sector que carece de supervisión regulatoria específica: en Estados Unidos no existe una certificación oficial para ejercer la medicina de longevidad, y muchos de los tratamientos que se ofrecen bajo esa etiqueta están fuera del alcance de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Estados Unidos no cuenta con una certificación oficial para la medicina de longevidad y varios tratamientos quedan fuera del alcance de la FDA (REUTERS/Andrew Kelly)

El sector de los spas médicos opera con escasa supervisión en Nueva York

El caso de Baron se suma a una serie de situaciones irregulares que llevaron al Departamento de Estado de Nueva York a intensificar sus controles sobre centros de estética y bienestar. Desde enero pasado, la agencia publicó advertencias públicas y completó más de 337 inspecciones a spas médicos.

Como resultado, 24 establecimientos fueron cerrados mediante órdenes de emergencia y 16 perdieron su licencia. Los inspectores encontraron medicamentos vencidos, productos falsificados e incluso fentanilo.

Walter Mosley, secretario de Estado de Nueva York, supervisa la investigación en curso. El organismo documentó casos como el de una mujer en Flushing que fue inyectada con una sustancia desconocida bajo la promesa de recibir bótox y células madre, y terminó con quemaduras y ampollas.

El doctor Tommaso Adona, cirujano plástico con certificación de junta, recomendó a los pacientes verificar tres habilitaciones antes de someterse a cualquier procedimiento estético: la del profesional que aplica el tratamiento, la del establecimiento que lo aloja y la del fabricante del producto utilizado. “Si te van a inyectar algo, quien lo hace necesita tener licencia médica”, señaló en declaraciones a CBS New York.

Nueva York completó más de 337 inspecciones a spas médicos y cerró 24 establecimientos mediante órdenes de emergencia (News 12)

La defensa de Cabrera distingue homicidio de asesinato

Donald Vogelman, abogado de Cabrera, sostuvo que la determinación de la médica examinadora no debería tener consecuencias penales automáticas para su cliente.

“El homicidio se define como el acto de quitarle la vida a una persona, independientemente de la intención o las circunstancias que rodean la muerte”, afirmó en declaraciones recogidas por el Daily News. “Si hubo un homicidio en este caso, claramente fue accidental”.

Cabrera fue liberado sin fianza tras su arraigo en el Tribunal Penal del Bronx y debió entregar su pasaporte.

La defensa de Cabrera afirmó que, si hubo homicidio en la muerte de Baron, fue accidental y no debería generar consecuencias penales automáticas (Google Maps)

Con anterioridad al caso Baron, registraba dos arrestos en noviembre en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty: el primero, por portar un bastón metálico, y cuatro días después, por intentar ingresar al país con cerca de 200 frascos de medicamentos de venta bajo receta, 30 comprimidos y 10 jeringas de lidocaína, un anestésico.

Ambas causas fueron reducidas y sobreseídas. Tras la determinación de homicidio, la fiscalía presentó cargos adicionales por homicidio en segundo grado.