Donald Trump descartó una ofensiva militar para abrir Ormuz y optó por desplegar una batería de sanciones económicas contra Irán que se anunciarían en los próximos días.La táctica coyuntural del presidente de Estados Unidos coincide con profundos cambios en la estructura de poder de Irán.Mojtaba Khamenei -líder religioso iraní- designó a Mohsen Rezaee como su representante en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.Rezaee es un general muy influyente de la Guardia Revolucionaria, y el Consejo de Seguridad se encarga de definir la estrategia geopolítica de Irán.Es decir: Trump ahora tendrá que negociar con un general chiíta que exige la rendición total a Estados Unidos.Junto a la designación de Rezaee en el Consejo Supremo, Mojtaba Khamenei nombró a Mohammad Baqer Zolqadr como su principal asesor político.Rezaee y Zolqadr -también general- son un tándem de poder en el régimen que relativizan la vía diplomática para dirimir las diferencias entre Estados Unidos e Irán, y tienen suficiente influencia interna para condicionar la toma decisiones de Mojtaba Khamenei.Un día antes de asumir como principal consejero político del líder religioso de Irán, Mohammad Baqer Zolqadr quebró la mesa de negociación con Washington al lanzar un ultimátum como condición sine qua non para abrir Ormuz.El ultimátum avalado por la Guardia Revolucionaria y Mojtaba Khamenei tiene cinco condiciones innegociables desde la perspectiva de Teherán.En declaraciones a la agencia estatal IRNA, Zolqadr sostuvo lo siguiente:“Hasta que Estados Unidos no corrija su comportamiento, el estrecho de Ormuz no se abrirá”.La corrección del comportamiento significa:“Poner fin para siempre a la guerra y la agresión contra Irán y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak.Levantar el bloqueo naval y retirar sus fuerzas militares (navales y aéreas) de los alrededores de Irán.Pagar los daños y perjuicios de las dos guerras de agresión e imposición contra Irán sin ninguna reducción ni disminución.Levantar las crueles e ilegales sanciones contra la nación iraní.Liberar incondicionalmente los bienes congelados y robados del pueblo iraní“.El ultimátum de Zolqadr exhibe la fractura de poder adentro del régimen chiíta e implica un traspié político de JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, que siempre apostó al diálogo permanente con Abbas Araghchi -canciller iraní- y Mohammad Bagher Ghalibaf, titular de la Cámara de Diputados de Irán.Araghchi y Ghalibaf ahora se transformaron en piezas relativas en el tablero iraní, mientras que Rezaee y Zolqadr avalados por Mojtaba Khamenei podrán decidir como será la hoja de ruta entre Irán y Estados Unidos respecto a Ormuz.Trump descartó una ofensiva militar contra Irán para lograr que ceda posiciones y abra Ormuz sin condicionamientos.En cambio, el presidente de Estados Unidos encargó a Scott Bessent -secretario del Tesoro- que diseñe una batería de sanciones económicas destinadas a forzar una nueva negociación con Teherán.Las medidas articuladas por Bessent se conocerían en los próximos días, pero es poco probable que impliquen un cambio de rumbo del régimen chiita.Irán tiene negociado un acuerdo por Ormuz con Oman, y sólo permitirá la libre navegación del estrecho si Trump acepta el ultimátum lanzado por el general Zolqadr.Es prácticamente imposible que Trump acepte las condiciones de Irán. El líder republicano no ordenará que se retiren las tropas de Estados Unidos en Medio Oriente, y nunca dispondrá un centavo del Tesoro de Estados Unidos para reconstruir la maquinaria militar chiíta.En este contexto, el precio del barril de petróleo hoy abrió hacia arriba y complica a la economía de Estados Unidos, que sufre la ausencia del tráfico fluido de combustible por Ormuz.Y a su vez, el aumento del petróleo complica las posibilidades electorales de Trump, que busca un triunfo contra los demócratas en los comicios de medio término para ratificar su agenda política en la Casa Blanca.Trump quiere abierto Ormuz para estabilizar la economía y evitar un castigo de los votantes propios, que no comparten su decisión de lanzar una guerra contra Irán.Se trata de un anhelo político con final abierto.La Guardia Revolucionaria ya comprobó que el cierre de Ormuz causa un fuerte daño político al Presidente de Estados Unidos, y no tiene intenciones de facilitar la gestión a su mortal enemigo de Occidente.Trump conoce la táctica de desgaste que ejecuta Teherán, pero por ahora se inclina por las sanciones económicas.En los próximos días, si ésta opción no funciona, el líder republicano volvería a considerar la ofensiva bélica como única estrategia para lograr que Iran finalmente abra el Estrecho. Navegación de entradasCañada Molina, el refugio de los cipreses más antiguos del país Un juez federal permitió que Utah aplique sus leyes contra el juego en el mercado de predicciones Kalshi