Un ciudadano keniano fue acusado formalmente de reclutar a decenas de personas en su país para combatir junto al Ejército ruso en la guerra de Ucrania. La acusación se basó en la captación de 22 jóvenes a quienes se les prometió empleo en el extranjero, pero que finalmente fueron explotados y enviados a zonas de conflicto.Festus Arasa Omwamba, de 33 años, compareció ante un tribunal en las afueras de Nairobi, donde negó los cargos. Su detención se produjo en Moyale, al norte de Kenia, tras denuncias sobre el incremento de alistamientos forzosos de africanos en la guerra.A partir de estas denuncias, las autoridades kenianas iniciaron una investigación que permitió rescatar a las víctimas en la región de Athi River, a treinta kilómetros de la capital.Durante el proceso judicial, se reveló que al menos tres de las personas trasladadas a Rusia regresaron heridas tras participar en los combates.El fiscal explicó ante el tribunal que existía riesgo de fuga por parte del imputado y que el caso había despertado notable interés público, motivo por el cual se ordenó su permanencia bajo custodia mientras se espera una nueva audiencia.Las indagaciones demostraron que el sospechoso formaba parte de una red internacional de trata de personas, que operaba bajo la fachada de empresas de recursos humanos.Esta red ofrecía supuestas oportunidades laborales en Europa a personas vulnerables, quienes, al llegar a destino, eran obligadas a realizar trabajos ilegales y peligrosos. De acuerdo con los informes presentados ante el Parlamento, la agencia organizaba activamente campañas dirigidas a jóvenes cualificados y semicualificados.Para concretar los traslados, utilizaban visados de turista y rutas que incluían escalas en Estambul y Abu Dabi, con destino final en Moscú. Ya en territorio ruso, los reclutados eran enviados a campamentos militares, donde recibían entrenamiento durante tres semanas antes de ser trasladados al frente de batalla en Ucrania.Como consecuencia de estas operaciones, algunos de los jóvenes lograron regresar a Kenia tras sufrir mutilaciones, mientras que otros escaparon del conflicto gracias a la intervención de la embajada local en Moscú. Los testimonios recogidos muestran que muchos fueron obligados a firmar contratos tanto con la agencia en Nairobi como con una empresa de empleo en Moscú.A su regreso, las víctimas proporcionaron información clave a las autoridades, lo que permitió avanzar en la investigación y robustecer el proceso judicial contra la red.Este caso no es aislado. Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, se han reportado casos de africanos involucrados en el conflicto, algunos de manera voluntaria y otros bajo engaño o coacción.Entre los afectados figuran ciudadanos de varios países que fueron capturados en el campo de batalla o resultaron gravemente heridos.(Con información de EFE y Europa Press) Navegación de entradasEl secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pidió a Pakistán y Afganistán que frenen la escalada militar El Gobierno cree que una derrota de Trump no lo afectará y no tiene fecha para enviar el acuerdo comercial con EE.UU. al Congreso