En una ceremonia que comenzó poco después de las 10, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, brindó el tradicional tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana. Con presencia del presidente Javier Milei y gran parte del gabinete, el discurso apuntó a las divisiones de la clase política.“Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”, afirmó, en alusión al pasaje de Marcos 2:1-12 sobre el relato de Cafarnaúm, un antiguo pueblo de pescadores, donde cuatro hombres acercaron un paralítico a Jesús, quien mediante un milagro le devolvió la capacidad de andar. “Hoy también muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad”, señaló.En un claro mensaje político, remarcó: “Una empresa tan difícil y arriesgada solo fue posible porque se pusieron de acuerdo, porque dejaron de lado por un rato sus diferencias (…) En términos políticos: acordaron, consensuaron; se plantearon una tarea común pensando en los más frágiles”.“Cuatro hombres fueron los que hicieron la diferencia. Y, por qué no, cuatro actores que son esenciales para la Argentina de hoy: el actor del bien común, no como la suma de intereses, sino como la capacidad de una Nación de velar por todos sus hijos, especialmente por los más necesitados; el actor del diálogo, escuchando a todos, buscando consensos; el actor de la amistad social; basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo; y, por último, actor de la esperanza, que es un motor interno que anima cotidianamente a tantos argentinos”, enumeró García Cuerva.Frente a la atenta mirada del Presidente, el arzobispo continuó: “Los violentos de hoy no tienen que detener a los hombres y mujeres que en nuestra Argentina quieren dar una mano y hacer algo por la Patria con esfuerzo silencioso y paciente”.“La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte mientras diversos intereses juegan su partida, ajenos a las necesidades de todos. El ‘sálvese quien pueda’ no es más que expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la Nación”, lamentó.“Vivimos tiempos complejos, por eso es necesario estar unidos y comprometidos con los más pobres. El llamado evangélico de hoy nos pide refundar el vínculo social y político entre los argentinos”, dijo y remarcó: “Lo que nos falta es una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación; y que lo haga por los que no pueden más, por los que perdieron las ganas de seguir, por los que sufren la parálisis de la falta de trabajo, de educación, de oportunidades”.Para cerrar, instó a apostar a una Argentina en donde “estén todos sentados en la mesa” y “no solo unos pocos se beneficien”. “El sueño fundacional fue siempre la unión. Hagámoslo realidad. Por nosotros, por nuestros abuelos, por las futuras generaciones”, finalizó el arzobispo.Tal como había anticipado LA NACION, desde el Gobierno ya habían descontado que el discurso de García Cuerva contendría críticas a la situación social y a los altos índices de pobreza.El Presidente, sus ministros —con la inasistencia de Sandra Pettovello, quien viajó al Vaticano para un encuentro con el papa León XIV—, y los principales secretarios se reunieron en Casa Rosada y desde allí, poco antes de las 10, caminaron hacia la Catedral por la avenida Rivadavia, tal como ocurrió en los actos de los dos años anteriores. La ausencia principal fue la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, que no fue invitada por la Presidencia.Al término del encuentro, Milei y el gabinete cantaron el himno en el Cabildo y luego hubo una reunión en la Casa Rosada. Navegación de entradasCon nuevo look, Úrsula Corberó reapareció en el recital de Bad Bunny a cuatro meses de ser mamá Noticias de Florida hoy, en vivo: evacúan el aeropuerto de Miami por equipaje sospechoso en medio del Memorial Day