Estados Unidos prohibirá la importación de lácteos, motocicletas y la mayoría de las bebidas alcohólicas provenientes de Canadá, informó la Casa Blanca el martes, en la más reciente escalada de la guerra comercial entre ambos países vecinos y aliados históricos. La medida entrará en vigor el 29 de septiembre, tres semanas después del anuncio.La prohibición llega horas después de que Canadá impusiera aranceles de represalia por 27.000 millones de dólares canadienses (20.000 millones de dólares estadounidenses) sobre productos de Estados Unidos, según se informó. El presidente estadounidense Donald Trump firmó una serie de órdenes ejecutivas el martes en las que sostuvo que “Canadá está discriminando de hecho el comercio de Estados Unidos”.Trump no se limitó a la prohibición de importaciones. El mandatario ordenó además que los productos canadienses queden excluidos de los grandes contratos gubernamentales estadounidenses de largo plazo, en momentos en que los aranceles de represalia de Canadá ya regían y la primera ministra Mark Carney prometía acelerar los esfuerzos para reducir la dependencia del país respecto de su vecino.Según se informó, Trump instruyó a la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos (GSA, por sus siglas en inglés) para que declare a los productos canadienses inelegibles para esos contratos hasta que Canadá otorgue “reciprocidad plena y justa” a los productos estadounidenses.Un funcionario estadounidense explicó el contexto de la decisión con una cita textual: “Les dijimos a los canadienses, hace algunas semanas, cuando amenazaron con hacer esto, que si daban ese paso, Estados Unidos no tendría más remedio que intentar nivelar nuevamente el terreno de juego”. El mismo funcionario señaló que hubo una “conversación buena y constructiva” con las contrapartes canadienses en los últimos días.En qué consiste la disputa comercial entre ambos países puede resumirse así: Estados Unidos prohibió desde el 29 de septiembre la importación de lácteos, motocicletas y la mayoría del alcohol canadiense, además de excluir a Canadá de contratos gubernamentales, en respuesta a aranceles de represalia canadienses por 20.000 millones de dólares impuestos un día antes. Ambos gobiernos dicen querer un acuerdo, pero no hay negociaciones agendadas desde fines de agosto.Carney había hablado horas antes, en una alocución en video, sobre el giro que su país está dando respecto de su principal socio comercial. La primera ministra sostuvo que ese distanciamiento de Estados Unidos “tendrá un costo”.En declaraciones posteriores, Carney enmarcó la estrategia canadiense como una cuestión de autonomía. “Se trata de garantizar que ningún país pueda tenernos como rehenes. Y que podamos vivir como queremos vivir”, afirmó.Tanto funcionarios estadounidenses como canadienses han manifestado su intención de alcanzar un acuerdo, pero no se han programado nuevas conversaciones desde que las negociaciones colapsaron a fines de agosto.La ruptura actual tiene antecedentes concretos. El 22 de agosto, Estados Unidos había impuesto aranceles del 50% sobre cerca del 5% de las importaciones canadienses, acusando a Canadá de dar un trato injusto a las industrias estadounidenses de lácteos, bebidas alcohólicas y automóviles.Estados Unidos y Canadá mantienen desde hace tiempo diferencias comerciales, en particular por el mercado lácteo protegido de Canadá y sus subsidios a productores de madera blanda. Pese a esas fricciones, ambos países se habían mantenido como aliados firmes.Bajo la presidencia de Trump, la relación se deterioró con rapidez. Además de los aranceles, el mandatario formuló en reiteradas ocasiones comentarios sobre convertir a Canadá en el estado 51 de Estados Unidos. Carney llegó al poder el año pasado tras una victoria política de remontada, con la promesa de plantarle cara al presidente estadounidense.El detonante inmediato de la prohibición estadounidense fue la decisión de algunas provincias canadienses de prohibir la venta de productos alcohólicos estadounidenses, una medida que motivó la represalia anunciada el martes.En paralelo al conflicto con Washington, Canadá evalúa profundizar sus vínculos con la Unión Europea (UE), en una relación que podría llegar a rozar, sin alcanzarla, una membresía plena, según indicó un funcionario canadiense con conocimiento de las conversaciones.Entre las opciones que se estudian figuran la ampliación de acuerdos ya existentes, la negociación de un nuevo tratado o la creación de otras formas de cooperación. El funcionario, que habló bajo condición de anonimato por no estar autorizado a discutir públicamente las tratativas, precisó que Canadá ya consulta a provincias, territorios y grupos laborales sobre cómo debería ser una relación más profunda con el bloque europeo, aunque todavía no se eligió un modelo definido.Carney viajará la próxima semana a Estrasburgo, Francia, donde asistirá al discurso sobre el Estado de la Unión Europea que pronunciará la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el 16 de septiembre, y hablará ante el Parlamento Europeo al día siguiente. Navegación de entradasIA fotos de los años 80: cómo hacer el trend viral que te permite viajar en el tiempo y transformar tu imagen Los Ángeles tendrá 695 kilómetros de carriles exclusivos para los Juegos de 2028: qué autopistas y calles abarcarán