El técnico se despidió de su fallida segunda gestión con un mensaje que no tuvo nada de cifrado: puso jugadores de su riñón y juveniles en el triunfo frente a un muy pobre Banfield. A partir de ahora, el equipo de Núñez se enfrenta a sus fantasmas. Una transición compleja y un desafío para el que llega: trabajar con un vestuario que no se adaptó al mensaje que venía desde el banco de suplentes. Leer más Navegación de entradasUn “Granacarazo” con múltiples enseñanzas El calor se intensifica con máximas de 30 °C en la ciudad de Buenos Aires y persisten las alertas por tormentas en el centro del país