FIFA analiza ampliar la financiación para el desarrollo del fútbol y potenciar sus ingresos comerciales
FIFA analiza ampliar la financiación para el desarrollo del fútbol y potenciar sus ingresos comerciales

La FIFA puso en marcha un proceso de consulta para evaluar una profunda reestructuración de su modelo de negocio, con el objetivo de maximizar el potencial comercial de sus competiciones y aumentar significativamente los recursos destinados al desarrollo del fútbol en todo el mundo.

Según un comunicado del ente máximo del fútbol, la iniciativa surgió luego de la recepción de una propuesta que plantea integrar los derechos comerciales de la entidad —incluidos los de transmisión, patrocinio, venta de entradas y licencias— con la gestión operativa de los torneos organizados por el organismo. Para eso, se estudia la creación de una nueva estructura denominada FIFA Forward Enterprise (FFE).

Uno de los pilares de la propuesta es el reposicionamiento de FIFA Forward, el principal programa de desarrollo de la entidad, mediante un incremento sustancial de los fondos destinados a las asociaciones miembro. La intención es elevar la financiación de los actuales 8 millones de dólares por federación a 20 millones de dólares durante el ciclo 2027/2030, con una proyección de crecimiento sostenido en los períodos posteriores.

Según la FIFA, esos recursos permitirían fortalecer áreas estratégicas como la infraestructura deportiva, la capacitación de entrenadores, el desarrollo de las selecciones nacionales, la organización de competiciones, el fútbol de base y el crecimiento del fútbol femenino.

La propuesta se enmarca en la visión presentada por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante un discurso ante el Consejo de la organización y las asociaciones miembro que se realizó en New York previo a la final del mundial. Allí, el dirigente reiteró su intención de “liberar el potencial comercial y las oportunidades que tiene la FIFA”, una idea que ya había expresado previamente durante el Congreso de la entidad celebrado en abril de 2026 en Vancouver, Canadá.

“El fútbol es el deporte más popular del mundo y un extraordinario motor de desarrollo humano y social”, afirmó Infantino. “Algunos aspectos del juego han transformado esa popularidad en un notable valor comercial, y celebramos ese éxito y queremos que continúe, porque engrandece todo el deporte. Nuestra labor es asegurar que el resto del fútbol crezca a la par: la FIFA existe para apoyar el desarrollo sostenible e inclusivo en todos los rincones del mundo”.

Desde el organismo sostienen que la próxima etapa de crecimiento requiere una estructura específicamente diseñada para optimizar la explotación comercial de sus activos y, al mismo tiempo, redistribuir de manera más eficiente los recursos generados.

La FIFA, en su comunicado, considera que, como entidad rectora del fútbol mundial, tiene la responsabilidad de garantizar que el valor económico que produce el deporte alcance a las federaciones y comunidades de todos los continentes. En ese sentido, la reforma apunta a que cada asociación miembro disponga de mayores recursos para definir y ejecutar sus propios planes de desarrollo.

El presidente de la AFA Chiqui Tapia junto a Infantino

“Cada Asociación miembro de la FIFA debería tener la oportunidad de obtener una parte justa de los fondos disponibles para forjar su propio futuro, decidiendo por sí misma en lugar de depender de otros. Se trata de la democratización del fútbol a nivel mundial”, señala la propuesta.

Infantino también remarcó que la intención es reforzar especialmente el apoyo a las regiones históricamente menos favorecidas dentro del ecosistema futbolístico. “Tenemos la intención de invertir fuertemente incluso en las zonas más pequeñas o remotas del mundo del fútbol, lugares que con demasiada frecuencia se pasan por alto”, sostuvo.

Y concluyó: “Cada Federación miembro de la FIFA, independientemente de su tamaño, recursos o ubicación geográfica, tendrá voz y la oportunidad de determinar su propio rumbo. El fútbol se ha convertido en un deporte verdaderamente global, por lo que sus beneficios deben sentirse en todo el mundo”.

En el marco de la propuesta de creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), el organismo contempla la puesta en marcha del FIFA Forward Funding Programme (FFFP), un mecanismo de adhesión voluntaria que ofrecería a las federaciones nacionales acceso a financiación adicional para proyectos de desarrollo de gran escala.

La iniciativa busca brindar herramientas para afrontar inversiones que habitualmente exceden el alcance económico de un único ciclo de financiamiento, como la construcción o modernización de estadios, centros nacionales de entrenamiento y otras obras de infraestructura de largo plazo.

Según el proyecto, cada una de las 211 asociaciones miembro tendría la posibilidad de acceder, de manera voluntaria, a un capital extraordinario de hasta 20 millones de dólares. La participación en el programa no sería obligatoria y cada federación podría decidir libremente si adherirse o no.

Los recursos procederían de la captación inicial de capital prevista para FIFA Forward Enterprise, estimada en 4.200 millones de dólares, sobre la base de una valoración implícita de 20.000 millones de dólares. La FIFA sostiene que cualquier beneficio neto generado por la nueva estructura se reinvertirá íntegramente en el desarrollo del fútbol.

Apertura a inversores minoritarios

Como parte de la estrategia, la FIFA estudia incorporar inversores externos a través de participaciones minoritarias y sin capacidad de control dentro de FIFA Forward Enterprise, un esquema similar al que ya utilizan otros organismos rectores del deporte mediante filiales comerciales especializadas.

La entidad remarcó que los potenciales socios serían seleccionados bajo criterios estrictos de gobernanza, visión estratégica y compromiso a largo plazo. Además, deberán representar una composición geográfica diversa que refleje el carácter global del fútbol.

La intención es que estos inversores aporten capital y experiencia comercial para potenciar el crecimiento de la actividad, aunque sin intervenir en la conducción de la organización. La FIFA conservaría el control absoluto de la nueva estructura mediante una representación mayoritaria en el directorio y mantendría la potestad exclusiva sobre todas las decisiones vinculadas a la gobernanza del fútbol, la organización de competiciones, el calendario internacional y la regulación deportiva.

Gianni Infantino junto al presidente de los Estados Unidos Donald Trump

La decisión dependerá de las asociaciones miembro

A diferencia de otras filiales que la FIFA creó de manera unilateral para proyectos específicos, en esta oportunidad el organismo decidió involucrar a las federaciones miembro y al Consejo de la FIFA debido al alcance estratégico de la propuesta.

Por ese motivo, la administración del organismo aclaró que la nueva estructura solo será implementada si cuenta con el respaldo mayoritario de las asociaciones miembro y obtiene la aprobación del Consejo de la FIFA para las modificaciones reglamentarias necesarias.

Un grupo internacional de inversores

En caso de concretarse los acuerdos finales y obtener las autorizaciones correspondientes, se prevé que Thrive Eternal, una sociedad de cartera de capital permanente, encabece el grupo de inversores propuesto para FIFA Forward Enterprise.

En paralelo, Greg Maffei, director ejecutivo de BANN Ventures y ex presidente y CEO de Liberty Media durante el período en que la compañía adquirió y gestionó la Fórmula 1, continuará participando como uno de los principales asesores comerciales del proyecto en esta nueva etapa.

La FIFA también confirmó la contratación de JP Morgan para colaborar en el desarrollo de la iniciativa, mientras que otras firmas asesoras, entre ellas OpenEconomics, mantienen conversaciones con potenciales inversores institucionales de largo plazo.

De acuerdo con la entidad, el objetivo es conformar un consorcio con representación de las principales regiones del planeta, en línea con la dimensión global del fútbol. Las expresiones de interés recibidas hasta el momento incluyen grupos inversores procedentes de Europa, América, Asia y África.

La FIFA conservará el control

Desde la organización subrayan que el presidente de la FIFA y la administración del organismo continuarán supervisando el desarrollo del proyecto y que los inversores externos no tendrán funciones operativas dentro de la nueva estructura.

Asimismo, remarcan que cualquier participación de terceros se limitará a una filial comercial y no a la FIFA como institución. Por ello, sostienen que la gobernanza, la toma de decisiones deportivas y la conducción del fútbol mundial permanecerán bajo control exclusivo de la entidad.

“La FIFA no cambia”, señalan desde el organismo. La incorporación de capital externo, insisten, tiene como único objetivo ampliar los recursos disponibles para acelerar el crecimiento y la financiación del fútbol en todo el mundo.