Andrea Del Boca es una de las participantes más atractivas de Gran hermano Generación Dorada y siempre da mucho que hablar: sus romances secretos, la relación con su madre y con su hija, los enfrentamientos en el reality, sus aliados y sus enemigos. LA NACION habló con Enrique Torres, esposo de Anabella Del Boca y autor de exitosas telenovelas como Celeste, Celeste siempre Celeste, Antonella, Perla negra, entre muchas más. Torres, que en total escribió 23 novelas traducidas a 21 idiomas y emitidas en 80 países, contó cómo ve a su cuñada en el programa, qué le dijo antes de entrar y qué piensa de sus confesiones en el reality y sus enemigos. Además, repasó su historia de amor con Anabella, a quien conoció durante una entrevista con la actriz.—¿Te imaginaste a tu cuñada en Gran Hermano?—Andrea puede hacer lo que quiera. Siempre se juega por lo que hace y es creíble siempre. Ya había estado en un programa de cocina, conducido por Wanda Nara, y a la gente le cayó muy bien su participación. Ella funciona en cualquier formato. Nunca vi Gran hermano, ni cuando vivía en la Argentina [hace 25 años que vive en Los Ángeles, Estados Unidos], pero me pareció un acierto de la producción haberla convocado.—¿Por?—Es un personaje que no deja indiferente a nadie. Despierta pasión en muchísimos países. Tiene clubes de fans por todas partes. Cuando hicimos Perla Negra para YouTube, me contactaron de casi todos esos clubes. Hasta del de Albania. ¿Cuántos personajes de la Argentina tienen un club de fans en Albania? Siempre fue un fenómeno especial.—¿Te contó que iba a entrar?-Quien me lo contó fue Anabella, que es quien está en permanente comunicación con ella; no ahora que está encerrada. Mi suegra tiene 95 años y ellas dos, junto con su hermano Adrián, están siempre en contacto para solucionar los inconvenientes que vayan surgiendo. Me han llegado comentarios sobre la supuesta indiferencia de Anabella y Adrián hacia su madre. Es un disparate. Es una ficción innecesaria. Y no vale la pena darle entidad a quienes fogonean esas estupideces. Viviendo una en Los Ángeles y el otro en Miami, es lógico que Andrea tenga más presencia junto a su mamá. Es así. Ahora, si alguien , la va a encontrar hasta donde no la hay. View this post on Instagram—¿Qué le dijiste antes de entrar a la casa?—Le deseé suerte. Andrea fue obligada a no trabajar durante muchos años. Apenas la procesaron, en 2019, una parte de la sociedad la condenó sin derecho a defensa alguna. Muchos proyectos que estaban en pleno desarrollo se postergaron indefinidamente. Su carrera se interrumpió. Por eso, cuando mi esposa me contó su participación en GH, me alegré. Por fin podría volver a trabajar. Algo que durante toda su vida fue normal, natural, ahora volvía a suceder: Andrea volvía a trabajar.—¿La ves en GH o espías algo?—No la veo porque no veo el programa. No lo vi ni cuando vivía en Buenos Aires. Sí vi dos pequeños videos que me involucraban. Uno es cuando una señorita (Sol) basureó a la telenovela como género y a los millones y millones de espectadores que ha tenido en todo el mundo. Obvio, me sentí basureado. Por eso respondí. Sé que, si leyó mi respuesta, no habrá entendido nada, pero yo le dije lo que sentía. View this post on Instagram—¿Qué opinas sobre las intimidades que cuenta sobre su vida?—No opino porque no escuché ni vi el programa. Y aunque lo hubiese visto, tampoco opinaría. Andrea repitió muchísimas veces que de “su vida privada” lo que más le gusta es la segunda palabra: privada.—¿Y sobre las amigas y enemigas en el reality y la declaración de amor de uno de sus compañeros?—Lo único que vi en un video de poco más de 40 segundos fue a esa persona descontrolada y amenazante, manifestar su aversión y desprecio generalizado hacia la especie humana y su descalificación hacia las personas que no piensan como ella. Andrea siempre vivió rodeada del afecto de sus millones de fans. Y, por supuesto, también están los que ahora llaman “haters”, odiadores profesionales. Afortunadamente, siempre los ignoró. No se dejó lastimar. Y con respecto a la declaración de amor, sólo le deseo que ojalá logre lo mismo que yo tengo con su hermana.Kilómetros de distancia—La distancia que tienen con Andrea, ¿es por los kilómetros que los separan o es emocional?—Tanto va el cántaro a la fuente… Tenía que llegar esta pregunta [risas]. Se repitió mucho en estas últimas semanas. ¿De verdad tengo que decir los kilómetros que hay entre Buenos Aires y Los Ángeles? No sé si tenés algún afecto que viva lejos, en otro país. Yo sí. Mi hijo mayor, Feliciano, vive en Londres, con sus hijas, Nina y Maia, mis nietas. Y las puedo abrazar dos semanas al año, seguro, pues cada agosto vienen a mi casa a pasar parte de sus vacaciones. Por supuesto que el WhatsApp nos mantiene conectados, pero todavía no logré acariciar a mis nietas ni abrazarlas a través de una pantalla. Compartimos risas, emociones, celebraciones y soplidos con la pantalla.—¿Y con tu otro hijo?—Mi segundo hijo, Lautaro, vive con su familia en Barcelona. Lo mismo: contacto semanal imprescindible. Pero los abrazos y los besos siempre se acumulan y se intercambian en esos diez días al año que nos vemos, generalmente en Barcelona. Salvo sorpresas como la de la última Navidad, cuando apareció en casa de repente. O “redepente”, como decía Niní Marshall. Pero, volviendo a tu pregunta, Anabella está conectada casi diariamente con su mamá y con toda su familia. Y ya está… Tenía entendido que en la Argentina no se hace ficción, pero permitime dudarlo, ya que lo que he visto en estas últimas semanas es ficción. Innecesaria. Inconducente.—Tenés una gran historia de amor de 43 años con Anabella, ¿se conocieron a través de Andrea?—Algo así. Es una linda historia. Yo soy el que contó el romance de Andrea con Silvestre y esa familia me odió [risas]. Por ese entonces trabajaba en Editorial Perfil y viajé a México para entrevistar a Luis Miguel, y de ahí fui a Nueva York donde vivía Fontevecchia. Pero esa semana él no estaba y le dejó dicho a la esposa que lo esperara. Así que tenía unos días libres, me enteré de que Andrea estaba ahí y la llamé; mi intención era hacerle la primera nota con Silvestre, juntos. Me dijo que viajaba a Puerto Rico para hacer una obra de teatro y que, si me animaba a ir, ella no tenía ningún problema. Y que también le preguntara a Silvestre. Así que viajé a Puerto Rico y ahí la conocí a Anabella en un hotel que se llamaba La Concha. Estaba con Andrea y con la mamá, bajando las escaleras, y yo estaba abajo. La mujer más hermosa que vi en mi vida. View this post on InstagramUn querido proyecto y deseo—En los últimos años hiciste dos películas de mucho éxito, ¿tenés proyectos?—Uno ya está estrenado. La película Lo que dice el corazón. Su eslogan es: “Ver el mundo a través de sus ojos cambiará el tuyo para siempre”. El protagonista es un niño de 9 años, autista. Me emocionó escribirla junto con mi hijo Feliciano y emocionó a miles y miles de mexicanos. Y, más que proyecto, tengo un sueño: lograr que se vea en la Argentina. Ojalá algún distribuidor se juegue porque vale la pena. Todas las entidades que trabajan para que el autismo no sea invisible nos apoyan, pero hace falta un distribuidor que “se la juegue”. Estoy seguro de que no va a perder. Es una experiencia que no te deja indiferente. Ganó muchos premios en varios festivales. Todas las entidades de Latinoamérica sobre el autismo aman esa película, y en Argentina, APAdeA, quiere que Mirtha Legrand sea la madrina, porque es una historia hermosa. Un gran porcentaje de parejas con hijos autistas se separa y, en general, el que se va es el padre. En esta película la que se fue, porque no se bancó el diagnóstico, fue la mamá. Y el nene se cria con el padre. Es una película de amor infinito entre un padre y un hijo.-¿Por qué creés que no quieren estrenarla en nuestro país?—Porque es mexicana. Y en la Argentina lo único mexicano que importa son los directores prestigiosos que filman en Hollywood. Creo que la última película mexicana que se dio en la Argentina fue Y tu mamá también, con Gael García Bernal. Hasta la rechazaron en el Festival de Mar del Plata. Estuvo en el Festival de Barcelona y en México tuvo récord de recaudación. Y la filmamos en Tijuana con un presupuesto de 500 mil dólares. Ojalá algún distribuidor se dé cuenta de que vale la pena estrenarla. Navegación de entradasSan Juan Bautista de la Salle: el patrono de los educadores que revolucionó la enseñanza Un nuevo estado de gracia