Pide algo frugal para almorzar, a pesar de que ya pasaron las cuatro de la tarde, pero no prueba bocado durante la entrevista. “Es momento de conversar”, afirma respetuosa y con la misma rigurosidad con la que encara su trabajo artístico. Esa exigencia es una de las bases -además de su virtuosismo- sobre las que Elena Roger construyó una carrera internacional que la ubica como la eminente referencia femenina del teatro musical argentino.Su menuda figura -que se agiganta en escena- pareciera ser más etérea en el enorme hall del primer piso del Teatro San Martín, donde desde el sábado 18 de abril protagonizará Invasiones 1: no bombardeen Buenos Aires, ópera rock escrita y dirigida por Ricardo Hornos, en torno al ideario de las Invasiones Inglesas y narrada a través de las canciones de Charly García. A priori, el planteo resulta tan extravagante como atractivo. “Es un espectáculo enorme”, describe desde el vamos la actriz y cantante. View this post on Instagram“Es un musical con treinta personas en escena, que nunca se hizo, es un estreno absoluto, creado para el Teatro San Martín. Aún estamos probando, recalculando y trabajando mucho”, describe la mujer que sedujo al público del mundo encabezando el musical Evita, de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, en Londres y Nueva York y quien también le diera cuerpo, alma y voz a Edith Piaf en el musical de Pam Gems que contuvo la fragilidad del personaje abordado y la fortaleza ejecutante de su protagonista.Procesos creativos“Estoy agotada”, sostiene en referencia al trajín de sus dos últimos meses, donde su vida estuvo esmerilada por los ensayos intensivos, esos que desembocarán en el inminente estreno en la sala Martín Coronado.“Me parece importante poder hacer un musical, que es a lo que me dedico, en torno a una historia argentina y en un teatro como el San Martín, de carácter público y con un equipo creativo argentino y música de uno de los más grandes del rock nacional”.El elenco, que fue seleccionado a partir de audiciones abiertas, está conformado por lo más granado del género, al servicio de una historia que irá en busca de la primera Invasión Inglesa acontecida en estas tierras rioplatenses en 1806, un hito trascendental en la historia del país. “No vamos a tirar aceite por los balcones, porque eso sucedió en las segundas Invasiones”, aclara Roger.“Acá nos paramos en esos 45 días de los ingleses en Buenos Aires, que llegan para capturar el botín de plata que venía de Potosí y se estaba yendo para España”.La obra cuenta con arreglos musicales de Murci Bouscayrol y coreografía diseñada por Elizabeth de Chapeaurouge. “Lo logramos en dos meses, pero, en el exterior, un musical de este tipo lleva mucho más tiempo de producción”, sostiene.La dirección musical es responsabilidad de Javier López del Carril y la vocal se encuentra a cargo de Ana Carfi, profesionales de innegable trayectoria en el género. Asimismo, la curaduría histórica de la pieza fue responsabilidad de Felipe Pigna. En cuanto a sus compañeros de escena, Roger no duda en afirmar: “Tenemos a los mejores, talentosos, dispuestos, con ganas y una energía única, no pueden ser más lindos”.En el plano de la cotidianidad de su vida, no deja de valorar la ayuda de su marido, el actor Mariano Torre. “Hace malabares, porque él también está ensayando, pero entiende que, en este momento, soy yo la que tiene la tormenta en la cabeza. Hacemos un equipazo familiar”.-¿Dormís?-Sí, eso lo hago bien, pero durante pocas horas. Se vive. Nada que no hayamos hecho en otro momento de nuestras vidas, aunque la obra está en la cabeza todo el tiempo, siempre aparece algo nuevo para proponer, no sólo sobre mi personaje, sino sobre la totalidad de lo que estamos creando. View this post on Instagram-Ser la cabeza de compañía también implica la multiplicidad de roles. -Después de tantos años de trabajo, uno tiene una mirada del total, un concepto. Me gusta opinar, sobre todo, en esta etapa de mi vida con cincuenta años encima, donde tengo que decir lo que me surge. Estoy nerviosa y ansiosa, pero con muchas ganas de estrenar.-La narración a través de los temas de Charly García es toda una curiosidad. -Él es tan genio que me da pudor hacerlo, sobre todo cuando algunas letras suyas fueron cambiadas en función de lo que estamos contando.-¿Él estuvo cerca en el proceso creativo?-No de manera directa, pero, con mucha generosidad, dio los derechos de sus canciones para que se pudiera hacer la obra. Me pregunto si le gustará lo que hicimos, si no le faltamos el respeto, porque es un artista tan increíble, pero me parece que su música es perfecta para contar lo que estamos contando.La actriz no duda en subrayar la valía artística de Ricardo Hornos a la hora de desarrollar su obra en torno a un hecho histórico acontecido en el siglo XlX y amalgamado con la poética del autor de “No bombardeen Buenos Aires”.“Se trata de contar una historia dentro de otra”, adelanta Roger, quien interpreta a Cassandra -referencia inequívoca al ideario de Charly García-, una joven mujer que, por razones que la exceden, encuentra refugio entre los faroleros que cumplen su tarea en aquellos tiempos de premura virreinal.“El eje está puesto en mi personaje y en un soldado inglés. Contamos las dos caras de la moneda”.-¿Cómo considerás que puede interpelar la obra al espectador actual, en un contexto social y político como el que atraviesa nuestro país y el mundo?-Cuando hice Evita empecé a despertar en el mundo de la política y en lo que nos enseñan en la escuela sobre quiénes somos y en cómo nos ensañamos con el país, sin entender que somos parte de un mundo y de un plan.-Un plan muchas veces nefasto… -Siempre es nefasto, así es el sistema; no nos va a favorecer, va a venir a sacarnos recursos. Estudiando estas Invasiones Inglesas te das cuenta de eso, vinieron a sacarnos un botín. Es un patrón que no se rompe nunca. ¿Qué sucede hoy con los glaciares y con las mineras? Por otra parte, el tema de la minería nunca dejó de pasar.-Hay tiempos donde se visibiliza la cuestión de manera más enfática. -Siempre fuimos y somos un lugar para venir a buscar nuestros recursos.Con todo, la actriz entiende que Invasiones l, no bombardeen Buenos Aires busca “contar una historia, describir eventos” y hace hincapié en el rescate del lugar de la mujer en aquellos tiempos primigenios de nuestra nación.“Hay muchísimas historias de mujeres que han quedado en el olvido, que han dado la vida por el lugar donde habitaban. ¿Qué sucedió con las originarias? ¿Cómo se comportaron los conquistadores con ellas?”.Cassandra, el personaje al que le da vida Roger (y que se viste de hombre y se hace llamar… Charly) nació en el seno de una familia de la aristocracia, pero su destino es la calle debido a un hecho de seducción no muy bien visto por los suyos. “Termina adoptada por los faroleros. Es una historia que honra a la mujer”.-Ricardo Hornos, el autor y director es psicólogo. ¿Hay algo de ese campo que se embeba en el material?-Siento que su cuento es muy cerebral, va a sorprender. Hemos tenido nuestras peleas, intercambios de opiniones, como debe suceder cuando se está creando algo, pero su idea es muy interesante. Siento que hará historia.Ricardo Hornos se ha desarrollado como productor, autor y director con experiencia en los circuitos teatrales de Broadway y el West End de Londres. Recibió el aspiracional premio Tony en producciones como El curioso incidente del perro a medianoche y, en el ámbito audiovisual, fue guionista y productor de los films El robo del siglo y En la mira, entre otros.Consciente del devenir de la historia del género musical en el teatro argentino, Elena Roger no deja de reconocer que “se han hecho musicales argentinos sobre nuestra historia; de hecho, Pepe Cibrián hizo Invasiones Inglesas y ahora se está haciendo una obra sobre (Juan Bautista) Alberdi. Lo que me parece innovador es la envergadura de este proyecto, en un teatro público y que el rock esté en función del relato”.La actriz reconoce el valor que Invasiones l, no bombardeen Buenos Aires se realice en un teatro público: “El valor de las entradas será accesible para que mucha gente pueda ver un musical de esta envergadura”.Ciudadana del mundoSi bien su protagónico de Evita la premió con la trascendencia más allá de las fronteras de nuestro país, el camino fue arduo y no sólo por el proceso de audiciones que debió afrontar, sino también porque implicó desandar su propio itinerario ideológico. La posibilidad de permanecer un tiempo prolongado en Nueva York no le resultaba una opción seductora. “Nunca dije que no, directamente no quería hacerlo”.-¿Es cierto que esa postura tenía que ver con la posibilidad de no compartir determinados valores en torno a la sociedad que te tocaría habitar?-Sentía que iba a pasarla mal, que sería mucho ruido para mi ser, pero conocí gente muy hermosa en medio de ese ruido, gente que, justamente, no era ruidosa. Pude ver a la sociedad en el lugar de mayor consumo, también con sensibilidad y cabeza. Ahora adoro Nueva York, es un lugar increíble, pero me gusta más el teatro inglés y me siento más identificada con los ingleses.-Toda una paradoja siendo la protagonista de un material como el que estrenarás. -Hace poco escuché a excombatientes de Malvinas decir que no querían que se los llamara “chicos de la guerra”, porque habían estado bajo el cuidado de soldados ingleses de 16 años, ya que hay países donde el servicio militar se hace a esa edad. Hay que entender que las cabezas de las guerras son las que tienen el problema y nosotros somos utensilios, es algo que nos llevan a cometer.-¿Cómo fue tu experiencia personal en Londres?-Resultó uno de los mejores momentos de mi vida, la gente no tenía ningún problema con los argentinos, incluso detestaban a la (Margaret) Thatcher. Además, el ciudadano de a pie no conoce sobre las Invasiones Inglesas, no sabe lo que hizo la Corona en aquellos tiempos.-En lo cotidiano, ¿nunca viviste una situación incómoda?-Jamás. Algunos ingleses me llegaron a decir que pensaban que las Malvinas, a las que llamaban Falkland, quedaban cerca de Irlanda.Sola con su repertorioCuando no se encuentra abocada a un espectáculo de relato ficcional, Elena Roger recorre la escena con su concierto acompañada en piano por el maestro Nicolás Guerschberg, transitando la experiencia con un repertorio diverso, en el que no faltan algunas referencias ineludibles a los grandes musicales que protagonizó, pero también desandando el camino del cancionero popular latinoamericano.-La experiencia del recital te permite romper la cuarta pared y un conocimiento del espectador que te ve sin la mediación de una criatura de ficción. -Cuando canto las canciones aparece un personaje, pero también me permite hablar con la gente, ser yo. En mis primeros conciertos, no sabía qué decir, me costó un montón lograr esa situación de pararme y hablar.-Se percibe mucha complicidad con los espectadores y hasta te permitís bajar a la platea. -Eso es hermoso, aparece el humor.-Tiene que ver con la madurez personal y en la escena. -En la entrevista anterior te comentaba sobre cómo ahora me siento más cómoda en las entrevistas, lo mismo me sucede en el escenario. Para algo tienen que servir los 51 años que tengo.-Con todo, continuás conservando un perfil muy bajo y sólo te exponés en función de tu trabajo. -No me gusta lo otro, soy tranquila. No podría ser de otra forma.-Gozás de un lugar de prestigio y respeto muy bien ganados. El año pasado, en España, los medios te presentaban como la “gran referente del musical argentino”. ¿Cómo te llevás con ese tipo de categorizaciones?-Creo que hice algunos proyectos que tuvieron mucha relevancia, fui muy afortunada en eso, pero no me hace más talentosa. Es cierto que pude afrontarlos y defenderlos, tenía material, dignidad y personalidad para hacerlo, pero no deja de ser una fortuna haber podido audicionar en el exterior.-Estuviste a la altura de las circunstancias. -Sí, es cierto, pero también tuve la oportunidad. Me siento orgullosa de haberlo podido hacer. Estas tres cosas grandes que hice son todo en mi carrera, me hicieron quien soy como artista. Haber trabajado cuatro o cinco años en Inglaterra me dio mucha experiencia, he aprendido un montón.-Debe ser complejo, cuando se llega a determinado estándar artístico, pienso en Broadway y en Londres, tomar decisiones con respecto al futuro. -A veces me pesó, sentía algo así como “no puedo jugar más”. Además, soy muy exigente conmigo misma, entonces la pregunta era: “Si pifio, ¿me van a bajar del lugar en el que estoy?”. Eso me ha llevado a no hacer cosas, para no errar, a pesar de sentir el deseo. Algo he cambiado, de hecho, Invasiones l tiene que ver con esos riesgos, es una jugada, pero hoy siento que ya no me importa si sale mal. Pongo todo, hago lo mejor que puedo, eso es lo importante. Luego, puede gustar o no.Elena Roger tomó decisiones a la hora de la elección del elenco que la secunda, conformado por artistas de trayectoria en el género y otros que van a debutar en las grandes ligas. “Me da felicidad que mucha gente pueda trabajar en un proyecto en el que yo también estoy”.En relación a eso, no deja de reconocer el buen momento que vive el musical argentino del circuito comercial, en una temporada donde varios títulos se disputarán las preferencias de los espectadores (Annie, Charly y la fábrica de chocolate, Hairspray, Billy Elliot, entre otros proyectos).“Está lleno de musicales muy lindos, me parece fantástico, encantador. Un amigo, que suele organizar reuniones entre los artistas del género, en diciembre nos reunió a unos cuantos y, curiosamente, todos estábamos con proyectos. Eso no sucede siempre. Hay mucho talento, somos una de las capitales de la comedia musical de habla hispana”.Antes de la despedida, una humorada, que no está exenta de verdad, permite despertarle una carcajada y hasta olvidarse, durante pocos segundos, del trajín de un estreno inminente.-¿Es cierto que, cuando hacías Evita en Broadway, muchos colegas argentinos te iban a visitar al camarín, pero, mientras conversaban con vos, miraban de reojo hacia afuera esperando que pasara tu compañero Ricky Martin? -Es cierto.-¿Lo percibías?-Me daba cuenta de eso. Me decían: “Hola, Elena” y miraban para el pasillo. Está bien, era obvio, querían conocer a Ricky Martin más que saludarme a mí.-Gajes del oficio.-En Londres no me vino a saludar nadie, en Broadway me visitaban todos; tonta no soy. 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