El portaaviones USS Abraham Lincoln hará una escala en Tailandia la próxima semana antes de regresar a su base en Estados Unidos, después de más de 250 días ininterrumpidos en el mar durante su despliegue en Oriente Medio.La parada fue confirmada por autoridades tailandesas después de que el buque fuera relevado en la región por el USS George Washington, que ya entró en la zona de operaciones del Comando Central de Estados Unidos. La visita incluyó una instancia de descanso para la tripulación tras una misión extensa, marcada por la duración del operativo, por informes sobre problemas de abastecimiento y por la discusión pública sobre las condiciones a bordo.El portavoz del Ministerio de Defensa de Tailandia, Surasant Kongsiri, dijo que el Lincoln llegará al país la semana próxima para una escala de descanso y recuperación antes de continuar su regreso a territorio estadounidense.“La parada en Tailandia es una oportunidad para que la tripulación baje a tierra y descanse”, declaró en una conferencia de prensa en Bangkok, de acuerdo con ese despacho. La Marina Real tailandesa informó el martes que tres buques del grupo de ataque estadounidense tenían previsto arribar al este del país y aclaró que durante la visita no se realizarán ejercicios militares.La escala también se inscribió en el vínculo de defensa entre Washington y Bangkok, que mantienen un tratado desde 1954. Tailandia también figura como aliado principal extra-OTAN de Estados Unidos desde 2003.El USS Abraham Lincoln completó un despliegue prolongado en Oriente Medio, donde respaldó las operaciones militares de Washington contra el régimen de Irán. Ese mismo informe precisó que el relevo quedó a cargo del USS George Washington y su grupo de ataque, cuya llegada a la región fue comunicada por el Comando Central estadounidense.El mando militar difundió el anuncio a través de X y acompañó el mensaje con una imagen fechada el 20 de agosto, en la que se veía a marineros sobre la cubierta de vuelo mientras el buque navegaba por el mar Arábigo.Tanto el Lincoln como el George Washington pertenecen a la clase Nimitz y funcionan con propulsión nuclear. La sustitución cerró una etapa de más de seis meses de operaciones del Lincoln en una zona donde la Marina estadounidense mantuvo actividad sostenida. Aunque en las últimas semanas bajó la intensidad de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, la armada continuó con el bloqueo reimpuesto sobre puertos iraníes en el estrecho de Ormuz.En paralelo al relevo, el despliegue del Lincoln quedó bajo observación por informaciones publicadas en medios especializados sobre una caída de la moral de la tripulación y faltantes de suministros, entre ellos alimentos y productos de higiene. Esas versiones circularon en las últimas semanas en publicaciones como Navy Times y Stars and Stripes, y que alimentaron la preocupación por el desgaste de una misión extendida.El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, rechazó esos informes y sostuvo que “tergiversaban por completo las condiciones a bordo”. El 13 de agosto, durante una visita a Panamá, afirmó ante periodistas que el Pentágono procuró que cada barco, tripulación y capitán dispusieran de todo lo posible en todo momento. También sostuvo que algunos despliegues duraron más que otros y expresó su gratitud hacia los marineros destinados en alta mar con menos escalas en puerto.Ese debate también alcanzó a la cúpula naval. El miércoles, el oficial uniformado de mayor rango de la Marina de Estados Unidos, el almirante Daryl Caudle, explicó ante periodistas que el carácter sorpresivo del inicio de la guerra con Irán demoró la puesta en marcha de un sistema eficaz y sistemático de reabastecimiento en el mar.Según sus declaraciones, el problema no pasó por la falta de proteínas o vegetales, sino por artículos que la tripulación esperaba durante misiones largas, como productos de higiene, bebidas energéticas y gaseosas. Caudle indicó que las piezas, los alimentos y esos productos siguieron cadenas de suministro distintas, y admitió que al comienzo existió una curva de aprendizaje en el proceso de reaprovisionamiento.En sus palabras, hubo ajustes pendientes en la primera etapa de “Epic Fury”, nombre clave de la guerra, aunque sostuvo que la situación después alcanzó un punto más estable. El despliegue superó los 250 días continuos en el mar, una cifra inusual que profundizó la presión sobre la dotación y sobre el propio buque.(Con información de AP) Navegación de entradasQué documentación recomienda llevar el Departamento de Estado al viajar fuera de EE. UU. con niños Kicillof prepara a la Provincia para el “Súper Niño” y acusa a Milei de retener $2,3 billones