Con ELA desde los 20 años, no se sentó a esperar que su enfermedad la desdibujara. Peregrinó, viajó, estudió y escribió un libro, a un ritmo de 7 caracteres por minuto. Repartió sonrisas, ayudó a muchos y creó una pyme para mujeres abandonadas. “Yo soy una mujer feliz”, decía. Piden canonizarla. Leer más Navegación de entradasCuáles fueron los milagros de “Santa” Margarita Lalor Cavanagh Cuando el Papa Francisco alzó el pulgar por Margarita