Ella, devota cristiana, cuidó de su esposo en sus frecuentes enfermedades crónicas y transcribió sus notas. A partir de 1842, se mudaron a Down House, donde criaron a sus diez hijos y consolidaron un hogar que combinaba amor, fe y ciencia, base de los futuros descubrimientos. Leer más Navegación de entradasRoberto Goyeneche, el “Polaco” que hizo de su garganta arena, emoción y leyenda del tango Bombardeos de zeppelines en la Gran Guerra, el terror alemán que transformó la vida de civiles en París y Londres