El caballo más rápido del mundo: Así es el Pura Sangre Inglés, un ejemplar que puede costar miles de dólares
El caballo más rápido del mundo: Así es el Pura Sangre Inglés, un ejemplar que puede costar miles de dólares

No todos los caballos están hechos para correr como el viento; algunos nacen con una genética privilegiada que los convierte en verdaderos atletas del mundo ecuestre. Tal es el caso del Pura Sangre Inglés, una raza conocida no solo por su impresionante velocidad, sino también por su elegancia y presencia en las pistas de competencia.

Este tipo de equino no solo domina las carreras, también tiene un papel destacado en disciplinas como el salto y la doma clásica. Desde su origen en el siglo XVIII, su desarrollo ha estado enfocado en mejorar su rendimiento físico y mantener su resistencia. Su fama internacional lo ha posicionado como una de las razas más cotizadas del mercado ganadero.

Hoy en día, su linaje y características lo convierten en un ejemplar muy apreciado entre criadores, entrenadores y jinetes. Pero ¿qué hace tan especial al Pura Sangre Inglés y por qué es considerado el más rápido del mundo?

Velocidad, historia y genética selecta

Un pura sangre inglés (Thoroughbred) puede alcanzar velocidades de hasta 60 a 70 km/h en carrera. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La historia de esta raza se remonta a Inglaterra, donde, según la Real Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto, se cruzaron yeguas locales con sementales árabes para obtener ejemplares más veloces y resistentes. El Pura Sangre Inglés desciende de tres sementales clave: el Berberisco Byerley, los Árabes Darley y el Godolphin.

Físicamente, este tipo de equinos se distinguen por su cuerpo esbelto, cuello largo y fuerte, dorso ancho y patas finas pero potentes. Su altura a la cruz oscila entre 1.60 y 1.80 metros, y entre sus colores más comunes están el castaño, el alazán, el negro y el tordo. Muchos presentan manchas blancas en la frente. “Hoy en día, el Pura Sangre Inglés es una de las razas más rápidas, admirables y costosas del mundo”, destaca la Federación.

Según la marca británica Strathorn Farm, especializada en caballos de alto rendimiento, el precio de estos ejemplares puede ir desde los 3 mil hasta más de 100 mil dólares, dependiendo de su linaje. El récord lo ostenta Fusaichi Pegasus, vendido por 70 millones de dólares.

Además de sus habilidades físicas, esta especie también es valorada por su carácter confiado, tranquilo y su inteligencia. Su marcha más destacada es el galope, amplio y rítmico, ideal para competir desde una edad temprana. Generalmente, participan en carreras entre los tres y seis años, aunque algunos caballos siguen activos incluso después de los diez.

El sistema de crianza del Pura Sangre también influye en su rendimiento. Tras el nacimiento, los potros permanecen junto a su madre durante el primer año, en pastos ricos en minerales que favorecen su desarrollo. Su crianza cuidadosa y su potencia muscular lo convierten en una de las razas más utilizadas para mejorar otras líneas genéticas dentro del mundo ecuestre.

¿Cómo se clasifican las razas de caballos?

Cada raza de caballo posee cualidades únicas en cuanto a tamaño, color, comportamiento y habilidades. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La clasificación de las razas equinas responde a múltiples criterios que permiten entender mejor su origen, función y morfología. De acuerdo con el Instituto Internacional de Ciencias Deportivas, las razas de equinos pueden agruparse en función de su origen geográfico, uso principal, características físicas y temperamento.

Clasificación por uso: no de los criterios más comunes para clasificar a los caballos es su función. Según el Instituto, existen tres grandes grupos: sangre caliente, sangre fría y sangre templada.

Los equinos de sangre caliente se crían principalmente para actividades deportivas y de alto rendimiento, como la doma clásica y el salto de obstáculos. En contraste, los de sangre fría destacan por su fuerza y resistencia, y suelen emplearse en labores agrícolas o de tiro. Finalmente, los caballos de sangre templada combinan características de ambos grupos, lo que los hace versátiles y aptos tanto para el trabajo de campo como para disciplinas ecuestres.

Clasificación por origen geográfico: el lugar de procedencia también es un criterio clave. Entre las razas europeas, destacan el Caballo Andaluz, el Árabe, el Lipizzano y el Frisón. En el continente americano figuran razas como el Cuarto de Milla (Quarter Horse), el Paint Horse, el Appaloosa y el Caballo Criollo. En Asia se reconocen el Caballo Mongol, el Persa y el Akhal-Teke, mientras que en África sobresalen el Caballo Berberisco y el de Nubia.

Clasificación por características físicas: las razas también pueden diferenciarse por su genética y constitución física. Las razas ligeras, como el Caballo Árabe, se distinguen por su agilidad y complexión esbelta. Por otro lado, las razas pesadas, como el Percherón o el Shire, tienen cuerpos robustos, ideales para trabajos de fuerza. También existen razas con pelajes distintivos, como el Appaloosa, conocido por su característico moteado.

Clasificación por temperamento: el temperamento es otro aspecto relevante. Algunas razas son reconocidas por su carácter dócil y tranquilo, lo que las hace fáciles de manejar, mientras que otras pueden ser más enérgicas y temperamentales, y requieren jinetes con mayor experiencia.

El instituto destaca que estos criterios pueden variar según la región, la organización que realice la clasificación y el propósito de la cría. Cada raza posee cualidades únicas en cuanto a tamaño, color, comportamiento y habilidades, lo que las hace aptas para diferentes disciplinas, preferencias y estilos de vida ecuestre.