Ella tenía 22 años y era una cantante en pleno ascenso, destinada al estrellato, con el popular grupo que había conformado con su hermano. Él no: él ya era una estrella, pero del fútbol. Las páginas de los diarios —tanto en Argentina como en Europa— escribían infinidad de artículos sobre sus proezas deportivas. Y entonces, en aquel octubre de 1982, se enamoraron. Ella, Lucía Galán. Él, nada menos que Diego Maradona.Fue El 10, en aquel momento la gran figura del Barcelona, de España, quien se presentó en un show de Pimpinela, el dúo que Lucía había formado con su hermano, Joaquín Galán, apenas un año antes. La afinidad entre ellos fue instantánea. El vínculo, según contó la cantante, fue primero de admiración mutua. Al poco tiempo, ya en confianza, derivó en una amistad. La pasión incontrolable fue el paso siguiente.Mirá TambiénEran mejores amigas hasta que se pelearon por un hombre: la trama secreta de la guerra entre Andrea del Boca y Lucía Galán Lucía recordó en alguna ocasión que se cruzó con “el mejor Maradona”, y no por su nivel en la cancha, sino porque era “sano, divertido, simpático y familiero”. La noche de Barcelona todavía no lo había atrapado. El vínculo amoroso los trascendía, al punto que Doña Tota, la mamá de Diego, construyó una relación cercana con María Engracia Cuervo de Galán, la madre de los Pimpinela.A ella, Doña Tota, Lucía y Joaquín le dedicaron la canción “Querida amiga”, que luego grabaron con el crack de la Selección Argentina. “Todo se dio de manera natural, muy espontáneo”, destacó la cantante tiempo atrás, en diálogo con la periodista Catalina Dlugi.Lucía discutía con Diego, sí, pero como cualquier pareja, no del modo en el cual se enredaba en el escenario con Joaquín, un aspecto distintivo del dúo de hermanos. ¿La razón? No habrían sido los celos —siempre según la palabra de Galán—, sino una mirada distinta sobre aspectos cotidianos. Lo dicho: un noviazgo típico.Un brindis de Maradona con los Pimpinela, tras grabar “Querida amiga”; a la derecha, el primer representante de Maradona, Jorge Cyterszpiler. (Foto: Archivo)Pero entonces, si todo funcionaba armoniosamente, si se querían, si las familias estaban —podría decirse— ensambladas, ¿por qué se terminó esta historia entre Lucía Galán y Maradona, que no se extendió más allá de un año? Porque así es la vida… Sí, de esa manera lo definió la cantante: cada uno entendió que debía seguir su camino, tanto en el aspecto profesional como en el plano amoroso.EL TRIÁNGULO AMOROSO: MARADONA, LUCÍA GALÁN Y CLAUDIA VILLAFAÑEEn toda esta reseña, falta una integrante: Claudia Villafañe, claro. De acuerdo al testimonio de Lucía, Diego le decía, le aseguraba, ¡le juraba! que atravesaba un impasse con su novia desde la adolescencia. “La relación nunca fue secreta“, se defiende la autora de “Olvídame y pega la vuelta”.Sin embargo, Villafañe —quien jamás mantuvo una buena relación con quien fuera su suegra, Doña Tota— no sostiene la misma versión: en ese año, recién llegados al Viejo Continente, estaban juntos con Maradona. Sin embargo, advierte que no hay nada que deba perdonarle a Lucía Galán: ella no es una mujer rencorosa.El romance —clandestino o aceptado— fue fugaz. Pero permaneció en la memoria colectiva, tanto como en la memoria de Dalma y Gianinna Maradona. Aunque todavía no habían nacido, las hijas de Claudia jamás le perdonaron a su papá aquella pasión con la pimpinela. Y todavía menos a Lucía Galán.Claudia Villafañe y Diego Maradona, en el primer cumpleaños de Dalma. (Foto: Archivo)Muchos años después, en noviembre del 2020, las nenas —como las llamaba su padre— le prohibieron a Galán que entrara al velatorio para despedir los restos de quien fue uno de sus grandes amores, del mismo modo que lo hicieron con Rocío Oliva, la última pareja de Diego.Al año siguiente de la dolorosa partida del ídolo se estrenó su biopic, Sueño Bendito. En una de las escenas aparece Lorena Gaumont, una cantante interpretada por Eva De Dominici, durante un show en un bar de Barcelona. Maradona (Nazareno Casero) queda obnubilado. Se encuentran minutos después, en el camarín de ella. Arrancaría entonces una relación entrecortada, por estar Claudia Villafañe en el medio. Doña Tota (Mercedes Morán) insiste en el vínculo con Lorena, ya que era su fan.De Dominici, ¿o Lucía Galán?, con Nazareno Casero como Maradona, en una escena de la serie Sueño Bendito. (Foto: Amazon Prime Video)Los dos, tanto Lorena como Diego, esquivan el compromiso, aunque él le demuestra sus celos. “Yo no estoy dispuesta a dejar nada por vos. Y vos, ¿dejarías de jugar por mí?”, le dice ella, en otra escena de la miniserie. Pero… “Esa no es mi historia”, declaró en aquel momento Lucía Galán, sin sentirse identificada con Lorena.Al fin, solo D10S sabe.Mirá TambiénEl Cholo Simeone y la Chola Baldini: la infidelidad que provocó el bochorno más grande de la historiaThe post El amor clandestino de Lucía Galán y Maradona: el rencor de Claudia Villafañe y la dulce venganza de Dalma y Gianinna appeared first on Revista Paparazzi. Navegación de entradasDía 12 de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán: todo lo que hay que saber Fuerte alarma por el brote místico de Julián Serrano: “Estuve escuchando el llamado de Dios”