Más de la mitad de los adultos en Estados Unidos han sufrido algún tipo de violencia física a lo largo de su vida, una problemática que se intensifica drásticamente cuando las personas enfrentan crisis económicas. Según la primera Encuesta de Experiencias de Violencia en Estados Unidos (USVEX), elaborada por el Newcomb Institute de la Universidad de Tulane y la Universidad de California en San Diego, la inestabilidad financiera funciona como un catalizador directo que multiplica hasta siete veces el riesgo de agresiones.El informe, basado en una muestra de 2.720 adultos, revela que el 52% de la población estadounidense ha enfrentado agresiones físicas en su vida, mientras que el 49% ha padecido violencia sexual. La magnitud del conflicto resulta crítica, ya que la precariedad material —definida por desalojos, falta de recursos para alimentos o carencia de vivienda— eleva la vulnerabilidad personal ante los ataques más graves, incluyendo episodios de violencia con armas o intentos de estrangulamiento.La violencia de pareja afecta a 6 de cada 10 mujeres y adopta formas potencialmente letalesEl 61% de las mujeres ha experimentado alguna forma de violencia de pareja íntima (VPI) a lo largo de su vida, frente al 45% de los hombres. La dimensión más crítica de este fenómeno resulta alarmante: casi una de cada cinco mujeres (19%) —más de 26 millones de personas— ha enfrentado VPI potencialmente letal, que abarca golpizas, quemaduras o el uso de cuchillos y armas de fuego.Anita Raj, directora ejecutiva del Newcomb Institute y coautora del estudio, subrayó ante The Guardian que “no queremos enterarnos en ese punto, porque si lo hacemos, el riesgo de fatalidad ya ha aumentado”.La adolescencia y la juventud concentran el mayor riesgo de victimizaciónLa violencia no se distribuye de manera uniforme a lo largo del tiempo. El estudio señala que el 24% de los adultos experimentó violencia física durante su adolescencia (de los 13 a los 17 años), una cifra que se suma al 52% de prevalencia detectada a lo largo de toda la vida adulta. Además, cerca de uno de cada tres adultos fue víctima de violencia sexual durante su juventud.Este patrón coincide con investigaciones recientes que sitúan a las lesiones por armas de fuego como la principal causa de muerte entre niños, adolescentes y adultos jóvenes en el país.Los desalojos y la crisis económica disparan el riesgo de ataques hasta por 7La precariedad material emerge como uno de los factores de riesgo más determinantes. Los adultos que atravesaron un desalojo en el último año mostraron una probabilidad siete veces mayor de haber sufrido violencia física, tres veces mayor de haber padecido violencia sexual y casi cinco veces mayor de haber experimentado VPI, en comparación con quienes mantuvieron su vivienda.Quienes carecieron de dinero suficiente para necesidades básicas presentaron una probabilidad dos o tres veces superior en esas mismas categorías.Jakana Thomas, profesora de ciencias políticas de la Universidad de California en San Diego y coautora del informe, planteó en The Guardian que “la prevención de la violencia no puede ocurrir de manera aislada: debe ser parte de una estrategia más amplia que aborde la precariedad económica, la salud mental y otras formas de desigualdad social”.Solo una minoría de víctimas presenta una denuncia formal ante las autoridadesUno de los hallazgos más reveladores del USVEX tiene que ver con la brecha entre la prevalencia documentada y el registro oficial: apenas el 10% de las mujeres y el 17% de los hombres que sufrieron violencia física en el último año presentaron una denuncia formal. En el caso de la violencia sexual, la proporción fue aún menor —el 5% de las mujeres y el 3% de los hombres—, lo que implica que los datos de la fuerza pública capturan solo una fracción del problema.Estos datos llegan tras la congelación o cancelación de más de USD 1.000 millones en financiación federal destinada a programas de seguridad pública y salud mental, según cálculos de The Trace citados por The Guardian.En Estados Unidos, la línea de ayuda para situaciones de violencia doméstica es 1-800-799-SAFE (7233). Navegación de entradasRecomendaciones para disfrutar de la Copa Davis en el Ruca Che Un preso escapó de su celda usando un lápiz para manipular la cerradura de la puerta en Carolina del Sur