En el puente Queensboro, la convivencia diaria entre bicicletas, patinetes eléctricos y otros vehículos de micromovilidad se ha convertido en motivo de creciente preocupación. El jueves por la mañana se registró un accidente fatal que ha reavivado el debate sobre la seguridad en los carriles bici de Nueva York. Dos hombres, un ciclista y el conductor de un patinete eléctrico, fallecieron tras una colisión frontal ocurrida alrededor de las 8:30 horas. El incidente, que tuvo lugar en el carril exclusivo para bicicletas, involucró a un hombre de 39 años que conducía un scooter eléctrico en dirección oeste y a un ciclista de 35 años que circulaba en sentido contrario. Ambos fueron trasladados al Hospital NewYork-Presbyterian, donde finalmente perdieron la vida.Según la policía, el conductor del patinete eléctrico, identificado extraoficialmente como Francis Delball, ascendía una colina desde Queens cuando impactó de frente contra el ciclista, Dmytro Stechenko, que bajaba hacia la zona de Queens Head. El scooter implicado era un modelo ilegal con capacidad de alcanzar 80 km/h, muy por encima de los límites permitidos para este tipo de vehículos en la ciudad. Las imágenes difundidas tras el siniestro muestran la bicicleta de carretera completamente partida y el patinete entre los restos, reflejando la violencia del choque.Los relatos de testigos y usuarios habituales del puente aportan una dimensión humana y cotidiana a la tragedia. Ryan McGee, residente de Astoria, describe la sensación de inseguridad al ser adelantado a gran velocidad: “Cuando veo a alguien pasar a toda velocidad a mi lado, cuando ya siento que voy rápido, sí, es bastante incómodo”. Andrew Woolward, de Long Island City, vio los restos del accidente y relató: “La bicicleta estaba prácticamente partida por la mitad. Cruzo el puente dos veces al día de lunes a viernes, y las cosas que veo allí con esas bicicletas son increíbles”. Otro testigo, Kurt Freyer, que atraviesa el puente cuatro veces por semana, presenció la escena posterior al accidente y la calificó de estremecedora, detallando el estado de las víctimas y la labor de los primeros auxilios.El miedo y la cautela dominan también a quienes utilizan por primera vez estos medios de transporte. Naomi Penida, vecina de Forest Hills, cruzó el puente ese mismo día con su patinete eléctrico y reflexionó sobre la importancia de la velocidad: “La decisión estaba entre esta y otra moto que era más rápida, pero, siendo realistas, no quiero ir tan rápido cuando voy de pie en una moto”.La cuestión de la velocidad se ubica ahora en el centro del debate público y político. Usuarios y defensores de la seguridad vial señalan que el diseño de los carriles bici no contempla la circulación de vehículos capaces de alcanzar velocidades tan elevadas, sobre todo en tramos angostos y congestionados como los del puente Queensboro. Ava Annaruma, también residente de Astoria, expresó: “Es increíble que no ocurran accidentes con más frecuencia”. Por su parte, Radha Urribarri, de Flushing, manifestó el deseo de contar con un trayecto más seguro.La presión social y mediática ha impulsado iniciativas legislativas para restringir la venta y el uso de patinetes y bicicletas eléctricas de alta velocidad. El grupo de defensa Transportation Alternatives respalda el proyecto “Ride Safe, Ride Right” (“Viaja seguro, viaja bien”), que busca prohibir la comercialización de dispositivos capaces de superar los 32 km/h. Ben Furnas, director ejecutivo de la organización, insistió: “Accidentes como estos son totalmente prevenibles. Los patinetes eléctricos que circulan a esta velocidad no tienen cabida en nuestros carriles bici”.Las autoridades municipales han respondido subrayando la necesidad de reforzar las medidas de control sobre los vehículos ilegales. Jeremy Edwards, portavoz del Ayuntamiento, declaró: “Esta terrible tragedia nos recuerda que los dispositivos de micromovilidad ilegales y de alta velocidad, como el patinete eléctrico involucrado en este incidente, son peligrosos y no tienen cabida en nuestras carreteras ni en los carriles bici”. El Ayuntamiento ha prometido continuar los esfuerzos para retirar estos dispositivos y exigir responsabilidades a quienes los utilicen en contravención de las normas.Las críticas se centran en la proliferación de patinetes y motos eléctricas ilegales, que alimentan la percepción de inseguridad e incrementan el riesgo de siniestros graves. Los defensores de la seguridad vial llevan años advirtiendo sobre la falta de comprensión de los riesgos asociados a estos vehículos por parte de las autoridades. El marketing engañoso, la complejidad en la clasificación y la facilidad para adquirir estos dispositivos por internet han contribuido a que muchos usuarios, voluntaria o involuntariamente, circulen en vehículos no autorizados.En cuanto a la regulación vigente, la ciudad de Nueva York limita la velocidad de bicicletas y patinetes eléctricos a 24 km/h, aunque se permite que algunas bicicletas eléctricas alcancen 40 km/h y los patinetes, 32 km/h. Los ciclomotores, motocicletas y automóviles legales pueden superar estos límites, pero deben estar registrados y no pueden circular por los carriles bici.Este accidente no es un hecho aislado. El año anterior, un peatón murió atropellado por una moto eléctrica ilegal en la vía verde de Flushing Avenue. En 2023, un grave accidente en el puente de Manhattan puso en evidencia los peligros de permitir vehículos motorizados de alta velocidad en senderos estrechos. Los colectivos ciudadanos insisten en que, mientras no se refuercen las regulaciones y se adapte la infraestructura, la seguridad de ciclistas y peatones seguirá en riesgo. Navegación de entradasQué significa soñar con una casa desconocida y por qué puede decir mucho de vos El mortal accidente en el puente Queensboro plantea interrogantes sobre la aplicación de la ley en la regulación de la micromovilidad