El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó el viernes su frustración por el rumbo de las conversaciones nucleares con Irán, reiterando a los periodistas que no está satisfecho con la actitud de Teherán y que aún no ha definido si recurrirá a la fuerza militar. “No estamos exactamente contentos con la forma en que están negociando. No pueden tener armas nucleares”, advirtió Trump al salir de la Casa Blanca, insistiendo en que Estados Unidos no aceptará concesiones que permitan a Irán obtener armamento atómico.En sus declaraciones, Trump recalcó que “sería mejor” llegar a un acuerdo por la vía diplomática, aunque afirmó que “a veces hay que usar la fuerza”. Subrayó la capacidad militar estadounidense, describiéndola como “el mejor ejército del mundo”, pero expresó su preferencia por no recurrir a una intervención salvo que resulte “necesario”. El mandatario también recordó operativos previos ordenados contra Irán, como la eliminación del general Qasem Soleimani en 2020 y la “operación Martillo de Medianoche” en junio de 2025, en la que instalaciones nucleares iraníes fueron bombardeadas provocando más de mil cien muertos, según los reportes oficiales.Durante la jornada, Trump fue consultado sobre la posibilidad de un cambio de régimen en Irán como resultado de una eventual ofensiva militar estadounidense. Respondió que “podría o podría no haberlo”, dejando abierta la incógnita sobre los objetivos finales de cualquier acción. Al hablar de los riesgos de una escalada bélica en Medio Oriente, reconoció que “siempre existe un riesgo” cuando se desata una guerra, sin descartar consecuencias imprevistas.El presidente insistió en que Estados Unidos no ha tomado una decisión definitiva respecto a un posible ataque, y que las negociaciones continuarán en los próximos días. Trump remarcó que Irán “no está dispuesto a darnos lo que necesitamos”, reiterando que Washington exige el cese total del enriquecimiento de uranio y garantías verificables de que Teherán no intentará desarrollar armas nucleares. “No nos entusiasma la forma en que están negociando”, concluyó.Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han atravesado nuevas rondas sin que se alcance un acuerdo, reflejando la persistencia de desacuerdos fundamentales en torno al programa nuclear iraní. Las conversaciones más recientes, celebradas en Ginebra, concluyeron sin avances tangibles, pese a que funcionarios iraníes calificaron los intercambios como “buenos”. Según la agenda diplomática, se prevé que la próxima semana tengan lugar encuentros técnicos en Viena, sede del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).Uno de los principales puntos de fricción radica en la exigencia de Washington de un “enriquecimiento cero” de uranio por parte de Irán, así como la limitación del alcance de sus misiles. Las autoridades iraníes insisten en que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos y reclaman el levantamiento de sanciones internacionales a cambio de limitar —pero no eliminar— su desarrollo atómico. Esta posición fue reiterada por el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, quien declaró que las condiciones de Teherán han sido expuestas de manera clara, aunque sin detallar públicamente los términos.Omán ha desempeñado el papel de mediador en este proceso. El ministro de Exteriores omaní, Badr al-Busaidi, se reunió en Washington con el vicepresidente estadounidense, JD Vance, en un encuentro privado. Al-Busaidi aseguró que se había registrado “progreso significativo”, aunque tanto las delegaciones de Estados Unidos como de Irán evitaron confirmar logros concretos tras la última ronda. El contexto de las negociaciones está marcado por un elevado escepticismo en el entorno de la Casa Blanca respecto a las posibilidades de éxito, mientras que informes del OIEA indican dificultades para acceder a sitios nucleares iraníes desde los bombardeos de junio, lo que impide verificar las afirmaciones de Teherán sobre el cese del enriquecimiento.La intensificación de las tensiones diplomáticas ha ido acompañada de un importante despliegue militar estadounidense en Medio Oriente. El portaaviones USS Gerald R. Ford arribó a la costa norte de Israel, sumándose a una flota de buques y aeronaves que representan la mayor concentración militar estadounidense en la región desde 2003. El gobierno de Estados Unidos ha advertido sobre la posibilidad de una acción militar inminente y ha implementado medidas de precaución para su personal diplomático y sus familias en Israel, autorizando su salida voluntaria y cubriendo los gastos de evacuación.El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, urgió a los empleados de la misión diplomática a abandonar el país “HOY”, ante la incertidumbre sobre la continuidad de los vuelos internacionales desde el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv. Además, compañías aéreas como KLM han suspendido sus operaciones hacia y desde Israel. Estas medidas se replicaron en embajadas de otros países, que también autorizaron la salida de su personal ante la posibilidad de una escalada bélica.Paralelamente, Irán ha anunciado que responderá a cualquier ofensiva estadounidense atacando a fuerzas de Estados Unidos desplegadas en bases situadas en países árabes aliados. El ambiente de alerta se refleja en la coordinación de evacuaciones y en la presencia militar en la región, mientras avanzan los preparativos y las advertencias de Washington sobre los riesgos de un conflicto armado.Las reacciones internacionales ante el aumento de la tensión entre Estados Unidos e Irán han reflejado un clima de preocupación y medidas preventivas en diversas capitales. El Reino Unido trasladó a parte de su personal diplomático y a sus familias desde Tel Aviv a otra ubicación dentro de Israel y retiró temporalmente a su personal de Irán, manteniendo la embajada operativa de forma remota. La embajada británica en Israel continúa funcionando, aunque el Ministerio de Exteriores advirtió que la situación “podría escalar rápidamente y plantea importantes riesgos”.Australia ordenó la salida de todos los dependientes de sus funcionarios en Israel, en respuesta al deterioro de la seguridad en Medio Oriente. Por su parte, China, India y varios países europeos recomendaron a sus ciudadanos evitar viajes a Irán y, a quienes ya se encuentran en el país, considerar su salida. El Ministerio de Exteriores chino difundió su advertencia a través de medios estatales.En el plano político, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha sostenido una postura firme al instar a Estados Unidos a adoptar medidas más contundentes contra Irán y advertir que Israel responderá a cualquier ataque iraní. El primer ministro británico, Keir Starmer, enfatizó el respaldo de Londres al proceso político entre Washington y Teherán.Desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el secretario general, António Guterres, exhortó a ambas partes a centrarse en la vía diplomática y manifestó su inquietud por los movimientos militares en la región, calificando la situación como “extremadamente inquietante”. El vocero Stephane Dujarric reiteró que la ONU observa señales positivas en los canales de diálogo, pero subrayó la gravedad del despliegue militar y la posibilidad de un enfrentamiento armado.(Con información de AFP, EFE, Reuters, Europa Press y AP) Navegación de entradasMientras crece la tensión con Irán, el ejército de Estados Unidos incrementa su presencia aérea en una base saudí Estados Unidos inicia proceso legal para confiscar el Skipper y los 2 millones de barriles de petróleo vinculado a Irán y Venezuela