ROSARIO (Enviada especial).- Diez de la mañana. El sol matizaba el frío de siete grados frente al río Paraná en Rosario, donde en 1812 Manuel Belgrano izó por primera vez la bandera celeste y blanca, la bandera argentina. Este sábado, en la zona baja del Monumento que recuerda aquel hito histórico, Manuel -pero Adorni- hacía su ingreso al acto del 20 de junio. Ratificado por Javier Milei una vez más, se mostró sonriente pero de bajo perfil. Ayer, el Presidente le quitó su principal tarea: la comunicación, que quedó en manos del nuevo vocero, Adrián Ravier.Rápidamente, Adorni se ubicó en la silla que tenía dispuesta por su cargo, besó a otros integrantes del Gabinete y conversó unos minutos con la senadora Patricia Bullrich, jefa de la bancada libertaria y principal detractora de su estancia en el Gobierno. Quienes conocen el contenido de la charla dicen que no se debatió ahí “nada trascendente”.Apenas unos centímetros detrás sobresalía Victoria Villarruel en otra hilera de sillas, la de las autoridades de Santa Fe. Es que, para evitar cruces entre presidente y vicepresidenta, los responsables de protocolo decidieron sentarla en ese sector.La titular del Senado no había sido invitada por la Casa Rosada, sino por el gobierno de Santa Fe. Tras el acto, Villarruel le dijo a LA NACION que “no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni” y durante la ceremonia evitó mirar a la comitiva de la Casa Rosada.Clara García, la jefa de Diputados provinciales, hizo de anfitriona de Villarruel. Después, la vicepresidenta se regodeó de reiterados saludos de parte de integrantes de la familia militar rosarina.Victoria Villarruel en el acto por el Día de la BanderaEn el público hubo un mix de políticos libertarios y del frente Unidos, integrado por 16 partidos, que respalda al gobernador Maximiliano Pullaro. Por eso, se observó un variopinto universo: desde el diputado nacional socialista Esteban Paulón, uno de los máximos detractores de la gestión nacional; hasta la siempre mileísta Lilia Lemoine, que llegó acompañada por un grupo de colegas, entre ellas Virginia Gallardo y Andrea “la Nena” Vera. Estaba también de esa bancada Santiago Santurio, del riñón del estratega Santiago Caputo, ausente en Rosario.Del Gabinete, los únicos que faltaron fueron el ministro de Salud, Mario Lugones, en Brasil por una reunión del Mercosur; y Juan Mahiques, recién regresado de Francia donde participó del encuentro del GAFI.Entre los rosarinos se mostró también el dueño de Telefé y de buena parte de los medios locales, Gustavo Scaglione -invitado de la provincia- que tuvo un ratito para charlar con los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem.Al arribar a la ciudad de Leo Messi -presente en un mural gigantesco que se observa desde el Monumento a la Bandera-, el Presidente y su hermana Karina Milei fueron recibidos por el gobernador Pullaro, un aliado de la Casa Rosada en el Congreso, pero con matices sobre el discurso libertario.Al bajarse de la camioneta, Milei le recordó a Pullaro que le debe unos libros. El gobernador se mostró acompañado por el intendente de Rosario, Pablo Javkin; y por el titular de la UCR nacional, el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella. A la secretaria general la escoltó su amiga rosarina Romina Diez, diputada nacional y titular partidaria a nivel local.Milei, Pullaro y Javkin subieron al escenario para arrancar el acto, pero no se acercaron a izar el pabellón nacional en el mástil, a diferencia de otros años. Según pudo averiguar LA NACION, todo se debió a las disposiciones de Presidencia para que no hubiera cruce con Villarruel.Al momento del Himno, la vicepresidenta -que no estaba en el escenario- se ubicó de espaldas al Presidente, en la misma posición que él pero desde los adoquines, y observó todo el tiempo la bandera argentina elevarse frente a las aguas del río marrón.Tanto Javkin como Pullaro, los dos radicales, destacaron los avances en materia de lucha contra el narcotráfico y pronunciaron esta frase: “El miedo cambió de bando”.El gobernador ponderó la colaboración de Nación en ese sentido, con una mención especial a la exministra de Seguridad Bullrich y a la actual, Alejandra Monteoliva. Pidió también la unidad de quienes tienen responsabilidades de gobernar y destacó los logros de su gestión, con fuerte énfasis en la obra pública. “Las obras se hacen bajando los costos, con transparencia y sin corrupción”, dijo y, en eso, envió un reclamo a Balcarce 50: “Necesitamos que vuelva infraestructura productiva para que nuestra Argentina pueda arrancar“. Al concluir el discurso, Milei lo abrazó.Después, el Presidente hizo lo propio, con una alocución en la que evitó definiciones sobre el rumbo de su gestión o sobre los meses de crisis política interna por el caso Adorni. Milei se centró en Belgrano y le endilgó al prócer los mismos preceptos económicos que él defiende.Dijo que “la bandera fue, antes que nada, una bandera de libertad”, que Belgrano -al que tildó como el “primer intelectual liberal”- promovió una crítica permanente “al monopolio desde el Estado”, que hablaba “de la naturaleza monetaria de la inflación”, y que “la bandera significa libertad política y libertad económica”.“El sueño de Manuel Belgrano seguirá vivo mientras haya argentinos dispuestos a defender la libertad”, manifestó el Presidente y cerró con un furioso “¡viva la patria!“.A lo largo de sus palabras, Milei recibió gritos disidentes como también apoyo por parte de personas que se acercaron al Monumento solo identificadas con la bandera argentina.Leyendas partidarias no hubo, pero sí buena afluencia de público detrás del vallado dispuesto por Casa Militar.“Hijo de puta”, gritaron unos. Otros, para tapar el mal trago, arengaron con “presidente, presidente”; “Milei querido el pueblo está contigo”; “viva la Patria”, y -en un momento- hasta dijeron “Cristina es una chorra”. “Agradezco profundamente sus manifestaciones de cariño, pero este es el momento de recordar a Manuel Belgrano”, les contestó el Presidente a sus seguidores, a quienes saludó en varios tramos de su presentación.Entre los asistentes, también hubo dardos para Adorni. En el murmullo, la palabra “corrupto” figuró.Al contrario de la comitiva de la Casa Rosada, cuando terminó el acto Villarruel se quedó a besar a parte de los asistentes que se le acercaron. Posó con una bandera de Malvinas, observada por su asesor Mario “Pato” Russo.Con el acto ya desmontado, también se los vio a Pullaro y a Javkin a la vera del río sacarse fotos. El gobernador -dicen- insistió con que fue su gestión la que logró retirar las chapas del obrador que estuvieron más de una década frente a este sitio emblema de la ciudad, ya que concluyó la refacción que prometieron distintas administraciones nacionales, pero con fondos provinciales.El jefe de Gabinete se fue apenas terminó el acto, al igual que el pleno de la Casa Rosada, que no entró en contacto con la gente.Adorni partió, directo hacia las escalinatas del Monumento, escoltado por la ministra de Seguridad Monteoliva. Atrás, en una pintura inaugurada en 2025, emergía el rostro de su tocayo Belgrano. Navegación de entradasA cinco años de la muerte de Juan Forn, se reedita una antología de perfiles con prólogo de Mariana Enriquez Máxima y Guillermo viajaron para ver a Países Bajos en el Mundial y sorprendieron con su look futbolero