De templo colonial a casa familiar: la sorprendente transformación en un centro histórico de México
De templo colonial a casa familiar: la sorprendente transformación en un centro histórico de México

“Poder restaurar una casa histórica en el centro de Campeche fue una experiencia profundamente emocionante”, cuenta el arquitecto Francisco Bernés Aranda, socio de Workshop Arquitectos, que junto al arquitecto Fabián Gutiérrez estuvieron a cargo de la reforma de una vivienda ubicada en el primer asentamiento hispánico de la ciudad de San Francisco de Campeche, México, que data del siglo XVIII.

Junto a la casa se alza el antiguo Templo de San José, de arquitectura colonial y coronado por un faro que en su tiempo guiaba a los navegantes del Golfo. Hoy, es un hito histórico y un punto privilegiado para contemplar la ciudad amurallada.

Hoy el templo de San José funciona como centro cultural: abre para muestras, exposiciones y eventos, aunque por dentro aún conserva su arquitectura original.

Durante la época colonial, la región se consolidó como un puerto clave del Imperio español, impulsado por la exportación de palo de tinte y su rol como enlace entre Yucatán y España. Los ataques piratas motivaron la construcción de murallas y fuertes defensivos, que terminaron por definir la fisonomía histórica de la ciudad.

El proyecto conserva la estructura original de piedra y la combina con elementos modernos como un acabado limpio de estuco, detalles en madera y una paleta minimalista.

Al cruzar el arco colonial se revela el corazón de la casa: un patio central de muros texturados y tonos terracota que envuelven una pequeña pileta de chukum, un acabado natural a base de resina vegetal, que articula interior y exterior.

“La propiedad fue adquirida por una familia local y lo curioso es que uno de los hijos la compró sin que su madre la viera. Cuando la visitamos por primera vez, ella estaba horrorizada por el estado en el que se encontraba. Nosotros, en cambio, estábamos convencidos de que se trataba de una verdadera joya y de que el resultado iba a ser increíble. Creo que ese hijo tuvo visión”, agrega Aranda.

Ubicada en la segunda crujía, la cocina —con pisos de pasta en un tono neutro y acentos azules para evitar la saturación visual— se abre a un patio a través de puertas plegadizas de madera y vidrio.

Una de las principales ventajas del proyecto fue que la estructura original de la casa se conservaba intacta. Si bien a lo largo del tiempo sus dueños anteriores habían realizado intervenciones superficiales —retiradas por el equipo de arquitectos durante la puesta en valor—, desde el punto de vista constructivo la vivienda no había sufrido alteraciones sustanciales.

La campana recupera referencias de modelos antiguos, respetando los diseños originales de la casa.

“Fue la primera casa que hicimos en la zona. Sus dueños tienen un gran ojo para elegir propiedades y volvieron a confiarnos varios de sus proyectos. El proceso fue un placer: nos dieron libertad, apertura y escucharon todas nuestras propuestas”, recordó. La fachada de la casa es sencilla y se conserva íntegramente.

El living y el comedor, ubicados en la primera crujía, conservan los pisos de pasta originales de la casa.

Según Aranda, todo indica que, en sus orígenes, la casa formaba una sola construcción continua, que con el tiempo fue subdividiéndose. “Era habitual que este tipo de casas se construyeran por etapas: primero una estructura inicial y, a medida que la situación económica lo permitía, se incorporaban nuevas ampliaciones”.

Cuadro del artista mexicano Gabo Mendoza. Mobiliario a medida (Artesano MX).

Estos procesos de crecimiento graduales quedaron registrados en la propia materialidad de la obra y aún pueden leerse en los techos, donde las vigas, más rústicas y disparejas, evidencian las distintas instancias constructivas.

En todos sus proyectos, el equipo de arquitectos busca integrar las piletas y la vegetación a la arquitectura.

En gran parte de su trabajo, el equipo de Workshop reinterpreta muros antiguos, trabajando terminaciones que ponen en diálogo lo histórico con lo contemporáneo y aportan una textura protagónica.

El interiorismo, a cargo de Workshop Arquitectos, refuerza el aire colonial y sobrio de la casa.

“Siempre les decimos a nuestros clientes que, mientras la estructura esté intacta, todo lo demás puede resolverse. En este caso, tuvimos muchísima suerte”.

La habitación se abre a un pequeño deck de madera que pareciera flotar sobre la pileta, mientras tonos neutros, madera maciza y una decoración mínima crean una atmósfera serena y contemplativa.

“Trabajar en centros históricos es volver a encender lo que ya existe y encontrar, en esa memoria recuperada, un territorio fértil para crear”.

El baño en suite se separa del límite y abre sus vistas hacia un jardín interior con muros de piedra y puertas de madera, que aporta frescura y sensación de exterior.

“Nos interesa que las piletas sean parte de nuestros proyectos, que puedas abrir la puerta de tu habitación y que el espacio fluya directamente hacia ellas”.

Como casa patrimonial, su color fue definido desde el origen dentro de una paleta determinada, inalterable en el tiempo y exclusiva respecto de las viviendas contiguas.

La casa histórica maravilla por sus vistas, sus muros cargados de historia y sus texturas y colores vibrantes, creando encuadres para admirar.

Espectacular antes y después

“Antes de la reforma, la casa estaba dividida: el frente funcionaba como un pequeño local de comida y la parte posterior permanecía abandonada, con espacios deteriorados y ya inhabitables”.

Antes y después. Se proyectó una puerta-ventana que permite ingresar a la casa y acceder directamente a la pileta.

En una renovación notable, el equipo logró preservar la historia de la casa y, al mismo tiempo, transformarla para acompañar una forma de habitar contemporánea, simple y familiar.

Antes y después. La región es una zona muy salina y húmeda y muchos materiales no resisten; por eso históricamente se optaba por este sistema de techos, pensado para soportar mejor el clima.

En el área del living comedor se preservaron los solados originales de la casa. “Es un piso de pasta único que ya no se consigue en el mercado”, señalaron los arquitectos.

Antes y después.

El equipo decidió preservar el icónico arco de medio punto y retirar la herrería original para transformar el acceso en una galería integrada.

El techo fue reconstruido para recuperar su altura original y sumar vigas de madera. La habitación se abre a la pileta mediante puertas dobles de cedro, en sintonía con la casa.