La historia del croissant comenzó en Viena en el siglo XVII, cuando panaderos descubrieron un túnel otomano durante el sitio a la ciudad y ayudaron a salvarla. Años después, ese “kipferl” evolucionó en el croissant hojaldrado francés gracias a August Zang. Leer más Navegación de entradasLa resistencia pasiva de Gandhi: cómo usarla para enfrentar jefes tóxicos y transformar tu entorno laboral Chagas, dengue, lepra y más: las enfermedades tropicales olvidadas que siguen presentes y son enemigos silenciosos del mundo