Con la formación ideal, Boca y Arruabarrena buscarán ante O’Higgins empezar a saldar su deuda en los mata-mata
Con la formación ideal, Boca y Arruabarrena buscarán ante O’Higgins empezar a saldar su deuda en los mata-mata

El equipo ideal de Rodolfo Arruabarrena tendrá su estreno en una noche sin margen. Con la vuelta de Leandro Paredes, Leandro Lozano y el ingreso de Santiago Ascacibar al mediocampo, el técnico pondrá por primera vez en cancha la formación que imagina como base, justo en una serie de eliminación directa y con una cuenta pendiente que todavía lo acompaña: los cruces decisivos. Este jueves, desde las 21.30, Boca intentará defender el 1-0 conseguido en la Bombonera ante O’Higgins, en Chile, en busca de un lugar en los octavos de final de la Copa Sudamericana.

El 0-3 frente a Riestra, en el debut en el Torneo Clausura, le agregó todavía más presión a Boca para lograr el pasaje a la siguiente ronda, donde espera Recoleta, de Paraguay. El triunfo en la Bombonera había dejado una sensación ambigua: el equipo consiguió la ventaja, mostró algunos pasajes interesantes, por momentos sufrió más de lo esperado en defensa y, sobre todo, le faltó ambición para ir en busca de un segundo gol que dejara la serie mucho mejor encaminada.

La diferencia mínima dejó todo abierto para la revancha y, pocos días después, el duro tropiezo en el torneo local, aun con un mix de titulares y suplentes, terminó de complicar el escenario. También reaparecieron los antecedentes recientes del club en este tipo de partidos, con derrotas inesperadas que terminaron marcando el paso de los entrenadores que ocuparon el banco.

En el caso de Arruabarrena, ningún resultado adverso podría dejarlo sin el cargo. Porque el ciclo recién comienza -el de este jueves será apenas su cuarto partido- y porque recién ahora podrá utilizar el equipo que imaginó desde que regresó al club, con Leandro Paredes y la mayoría de los refuerzos disponibles, aunque todavía espera más incorporaciones, sobre todo un delantero de área. Pero para el Vasco estos cruces también tienen un significado especial. En su primera etapa fue campeón del torneo largo de 2015 y también de la Copa Argentina, aunque ese paso quedó marcado por las eliminaciones frente a River en los octavos de final de la Sudamericana 2014 y de la Libertadores 2015, además de la final perdida por 4-0 frente a San Lorenzo en la Supercopa Argentina. Tres golpes que terminaron opacando una gestión que, visto con el paso del tiempo, resultó bastante más positivo que varios de los que llegaron después.

Por eso, el técnico también se juega mucho. Preservó a la mayoría de los titulares frente a Riestra y ahora piensa reforzar el mediocampo con la entrada de Ascacibar para que el equipo gane presencia, solidez e intensidad en una zona clave. La idea es que el exEstudiantes aporte equilibrio, permita liberar un poco más a Paredes en la salida y que Boca pueda recuperar más arriba para aprovechar las corridas de Sebastián Villa y atacar con espacios.

El técnico de Boca busca saldar también una deuda personal: los cruces de eliminación directa en torneos internacionales

Sin Adam Bareiro, que sigue luchando con una lesión lumbar y podría permanecer varias semanas más alejado de las canchas, y con Milton Giménez, ya recuperado de una distensión en el aductor derecho y nuevamente convocado, el acompañante del colombiano será Miguel Merentiel. Ambos ya compartieron delantera durante el primer semestre de 2023 y el cuerpo técnico entiende que pueden complementarse mejor en un esquema que dejará atrás el doble nueve para volver a tener una única referencia de área. Quien saldría del equipo es Leonel Flores, el juvenil que sorprendió en sus primeros partidos, volvió a ser titular ante Riestra y respondió con personalidad. Para Arruabarrena este tipo de compromisos suele resolverse con futbolistas de experiencia y por eso, pese a su buen rendimiento, esperaría una nueva oportunidad desde el banco.

Boca carga una mochila pesada en partidos de este calibre. No solo por las eliminaciones, sino porque varias de ellas marcaron puntos de quiebre para distintos procesos. Desde que eliminó a Racing en los cuartos de final de la Copa Libertadores 2020, ganó apenas un mata-mata en los 90 minutos por torneos internacionales: la serie frente a Independiente del Valle por los octavos de final de la Sudamericana, con Diego Martínez como entrenador.

Los últimos golpes de Boca en las copas le agregan otro condimento al duelo de este jueves, como la eliminación ante Universidad Católica en la fase de grupos de la última Libertadores

En el medio perdió los cuartos de final de esa Copa frente a Cruzeiro, quedó eliminado en el repechaje de la Libertadores 2025 ante Alianza Lima y se despidió en primera ronda en la edición 2026, tras caer como local frente a Universidad Católica. A esa sucesión de frustraciones se suma una racha de más de tres años sin títulos locales, un contexto que obliga a este nuevo Boca a empezar a dar respuestas cuanto antes.

O’Higgins, por su parte, tampoco tiene una historia copera que intimide, aunque llega convencido de que la serie sigue abierta. El conjunto chileno disputó cuatro ediciones de la Libertadores, tres de la Sudamericana y una de la Copa Conmebol. Casi siempre quedó eliminado en la primera ronda y apenas una vez, en la Libertadores de 1980, logró avanzar a la segunda fase. Nunca consiguió superar una instancia de eliminación directa.

También viene de cuidar titulares el fin de semana y perder 2-0 frente a Concepción por el torneo local, pero el clima en Rancagua es de optimismo. Se espera un estadio lleno y un equipo decidido a salir a buscar el partido desde el comienzo. Incluso, en la práctica de este miércoles el plantel ensayó penales, con la ilusión de, al menos, llevar la serie hasta esa instancia. “Vamos a ir a buscar el partido, tratar de ser protagonistas, incomodar a Boca, presionarlo. No es un partido para salir a ver qué pasa, tendremos que hacer el desgaste”, anticipó el técnico argentino Lucas Bovaglio.

Con ese escenario, Boca afrontará mucho más que una simple clasificación: tendrá su primera prueba de carácter en el nuevo ciclo y la oportunidad de empezar a cambiar una historia reciente que todavía pesa demasiado.