China Kruger: del universo de las plataformas eróticas a su experiencia como Miss Argentina
China Kruger: del universo de las plataformas eróticas a su experiencia como Miss Argentina

Antonela “China” Kruger es actriz, conductora y modelo. Nació en Zárate y en su adolescencia incursionó en numerosos concursos de belleza hasta que en 2011, a los 19 años, se convirtió en Miss Argentina. Después trabajó en la televisión como secretaria de Lizy Tagliani, en El precio justo (Telefe) y presentó noticias en Canal 26. Hoy, abocada a su carrera de actriz, La China se muestra entusiasmada por las repercusiones de su rol en Solo fanáticos, la película dirigida por su pareja, Leo Damario.

Mientras cursaba su octavo mes de embarazo, se animó a interpretar a una mujer que vende contenido erótico online y que se ve obligada a tomar fuertes medidas para sobrevivir. En una charla con LA NACION, reflexiona sobre su rol en el largometraje y sobre los momentos más duros que tuvo que atravesar en su etapa como modelo.

-En la película te tocó interpretar escenas eróticas y desnudos mientras cursabas el octavo mes de embarazo. ¿Te costó aceptar y traspasar los tabúes que puede haber alrededor de eso?

-Es una película que aborda temas que son muy actuales y que están muy presentes en las conversaciones, sobre todo en la juventud. Esta protagonista está embarazada y ocupa un lugar que no está muy presente en los roles de las mujeres en el cine. Obviamente que hay películas donde hay mujeres protagonistas que llevan adelante grandes hazañas, pero acá hay combinación de muchos factores que la hacen especial: es una mujer que vende contenido erótico y que está cursando su octavo mes de embarazo. Yo estaba embarazada tanto en la realidad como en la ficción.

-¿Investigaste mucho el universo de las plataformas que venden contenido erótico para el personaje?

-Hoy por ahí estás compartiendo la mesa familiar con primas y sobrinas y puede que muchas tengan Only Fans y que nadie lo sepa porque utilizan una identidad falsa. Encuentran ahí una actividad económica, un cuentapropismo. Estas plataformas te permiten administrar tu tiempo y generar tus ingresos, pero no deja de ser un espiral donde muchas veces es difícil generar el ingreso prometido.

–¿La película está basada en hechos reales?

–Sí, está basada en hechos reales. Hay muchos testimonios y anécdotas reales de chicas que que tienen cuentas y algunas dejaron la aplicación porque nos decían que era un rulo que cada vez te va exigiendo más. Entonces, por ahí un día a una de las chicas le ofrecían dinero, bastante dinero por tomarse una botella entera de alcohol y una vez que ella accedía a eso su conciencia no era la misma. Con alcohol encima, sus límites estaban corridos y generalmente la llevaba a hacer cosas que ella no quería. Hay un gran lado B y las riquezas las siguen teniendo los mismos: los dueños de estas plataformas que van mutando, que son los mismos dueños que quizás antes manejaban la industria pornográfica.

China Kruger:

-¿Hablaste con chicas que venden su contenido en ese tipo de plataformas?

-Soy de una generación en la que muchas pares mías sí tienen cuentas eróticas. Incluso tengo dos amigos varones que son community manager de algunas cuentas de chicas de esa plataforma.

-¿Cómo es eso?

-O sea, él, como varón, maneja varias cuentas de divas de la plataforma. Y me contaba, por ejemplo, que se encargaba de subir las fotos que le mandaban las chicas y las administraba. Además de subirlas también chateaba y hablaba con los suscriptores. O sea, hay hombres que se hacen pasar por las chicas de las fotos. Hay chicas que solamente generan el contenido audiovisual y después hay una persona que se encarga de hablar por ella, generar toda esa fantasía. Entender eso me rompió la cabeza. Me pareció reloco. El deseo sigue operando de una forma falocéntrica y moldeado por el deseo del hombre. Con el contenido de las plataformas eróticas, las chicas todo el tiempo piensan en el deseo del hombre, lo que le va a gustar, y sus fantasías. Por eso un hombre puede hacer ese trabajo de chatear en la plataforma perfectamente.

China Kruger se sinceró sobre los concursos de belleza en los que participó:

-No era un tema tabú en tu entorno…

-Claro, estaba súper presente. De hecho hay mucha gente que por ahí lo juzga, lo señala con el dedo, pero es consumidor.

-Tenés un recorrido como modelo en varios concursos de belleza nacionales e internacionales. Ahí también había una conexión con el capital erótico de las mujeres…

-Sí, claramente. Cuando comencé con los concursos de belleza era muy chica, tenía 16, 17 años. Recuerdo que en los primeros concursos todavía estaba en el colegio. Actualmente estoy escribiendo mis memorias respecto a todo el universo de las misses, porque también tiene un gran lado B y está construido en base al deseo del hombre. Eso me ha pasado, me parece que es un factor común en la sociedad, no solo en en el mundo de las plataformas. En los concursos de belleza e incluso en los noticieros, ¿no? Porque a una la hacen estar parada en tacos y eso se sabe que es para que se vean las piernas. La mujer tiene que estar parada diciendo las noticias y y los varones sí pueden estar sentados detrás del mostrador.

China Kruger empezó en el mundo del modelaje en la adolescencia y a los 18 años viajó por primera vez sola a Europa: estuvo un mes en Londres

-Se habla mucho de las exigencias y del lado B de los concursos de belleza. ¿Qué cosas fuertes viviste participando de ellos?

-A los 18 años, cuando viajé a Londres un mes entero por un concurso, me llamaron mucho la atención algunas cuestiones. Por ejemplo, hubo una única cena donde nos brindaron alcohol y nos designaron a cada una un asiento en una mesa con otras chicas con las que no compartíamos idioma. No podíamos conversar entre nosotras, pero había unos espacios libres en el medio nuestro en el que luego se sentaron hombres que daban la sensación de ser jeques árabes. Era muy raro. A mí me asombró. Algunas eran menores. La situación era rara, ellos mostraban su dinero.

-¿Te dio miedo en ese momento?

-Fue muy raro, incluso con mis 18 años. Fue el primer viaje que hacía afuera y me pareció desagradable.Después siguió esa fiesta y yo me fui. El mundo de las misses es un mundo de Grand Slam. Ahora hay un cambio de imagen en la nueva Miss Universo que tiene toda una actitud muy feminista y ojalá que así sea, pero de alguna manera las plataformas eróticas y los concursos de belleza son parte de un mismo mundo, lo que pasa es que en los concursos está más solapado. Pero todo responde a lo mismo, al deseo del hombre. ¿Quiénes son los que tienen siempre el control sobre nuestros cuerpos, sobre la money que generan nuestros cuerpos y lo que genera la fantasía de la miss? Hay chicas a las que les viene bien, pero hay una prensa que manifiesta un falso empoderamiento. En la plataforma vos no sos dueño realmente de la imagen y de lo que genera tu imagen. No sabés después dónde va a terminar. La plataforma es dueña de ese contenido porque vos cuando entrás tenés que aceptar que todo lo que vos ponés ahí pertenece a la plataforma. Se queda con mucho dinero y se queda con tu imagen.

-¿Qué fue para vos lo mejor y lo peor que te dio tu belleza?

-Hay muchas experiencias que pude tener en parte gracias a mi belleza, pero también siento que es una trampa. Vivimos atados a ciertos patrones y muchas veces terminan todas con la misma cara. Incluso en los lugares de privilegio en los que he estado, en los que he accedido por esa belleza entre comillas, siempre ha sido una belleza perfeccionada. En esos lugares donde estaban las mujeres más hermosas del mundo, las más bellas de cada país, siempre había una falta, había insuficiencia por parte de las mujeres y de la belleza que poseían. Siempre había algo. No se sentían bien.

-¿Estaban muy presionadas?

-Sí, incluso para esas mujeres que tienen el título de las más bellas del mundo había cosas a perfeccionar y nunca estaban satisfechas.

-¿A vos te pasó?

-Sí, a mí me pasó, claro. En un momento me han dicho que no tenía una linda risa. No la podía operar, pero sí podía entrenarla para generar una risa diferente. ¿Pero por qué? Es la pregunta. Eso me bajoneaba, me generaba inseguridad. Había realmente muchas mujeres preciosas que te decían: “Me operé acá, me operé allá, pero todavía tengo que operarme esto”. Mucha obsesión.

-¿Había mucha competencia entre ustedes o también había apoyo, hermandad?

-No, no había hermandad. Veníamos de culturas totalmente distintas y nos ponían a competir. Había jugadas sucias, vestidos quemados, cortados, de todo. Una vez una concursante me pisó con el taco aguja a propósito y yo hasta hoy tengo la uña del dedo gordo traumatizada. Tuve que desfilar con el pie medio ensangrentado. Pasaba de todo.

China Kruger junto a su pareja y director de Solo fanáticos, Leo Damario

-¿Qué fue lo peor que te pasó en un concurso de belleza?

-En Costa Rica estábamos en un concurso en el medio de la selva. Era la compentencia de la Reina Internacional de los mares y del turismo. Tenía que salir de mi habitación para ir a concursar y me encuentro en el medio del camino con una boa amarilla gigante. Casi me infarto, no sabía qué hacer. No había celular ni forma de comunicarse con nadie. Después descubrí que la Miss Costa Rica había hecho eso para que no lleguemos al evento. Obviamente esa chica no estaba bien. Además tenía todo un séquito, no estaba sola como yo. Al final me animé a saltar la serpiente y llegué, pero fue terrible. También me han robado los regalos que ganaba. Me pasó de todo.