Catalejo: conversación indiscreta
Catalejo: conversación indiscreta

Dos amigas bordeando los 40 años conversaban hace pocos días en un colectivo de la línea 152, a la altura de Barrio Norte, hasta que una de ellas recibió una video llamada del padre. Atendió y todos los pasajeros se enteraron del drama doméstico. “No puedo abrir la tapa del lavarropas y se van a pudrir las sábanas”, se escuchó claro y fuerte. La hija no se amilanó, le pidió que le mostrara el frente del lavarropas y comenzó una larga secuencia de instrucciones sin éxito. Por lo bajo, algunos sugirieron tips. Otros alzaron los ojos anhelando aquellos días en que los choferes tenían el monopolio de la radio fuerte y nadie usaba teléfonos celulares. Contrariado, el hombre reclamaba una solución urgente. Incómoda, la hija le pedía que no se preocupara, que en la semana pasaba por su casa, hacían un nuevo lavado y le enseñaba a abrir la tapa sublevada. Cerca de Núñez terminó la conversación con envíos de besos y abrazos. Se hizo un pacificador silencio, hasta que la amiga disparó una reflexión que cambió el eje del drama: “Tu papá es un machirulo. Cómo no va a saber usar el lavarropas casi a los 75 años”. Muchos ahogaron las carcajadas; en segundos la crisis pasó de ser doméstica a moral.