Boris Peraza narra su salto de entrenador de celebridades a fenómeno viral en redes sociales
Boris Peraza narra su salto de entrenador de celebridades a fenómeno viral en redes sociales

Boris Peraza llegó a Estados Unidos a los 17 años con una ambición clara: el mundo artístico. Estudió actuación, edición, iluminación y cámaras, y trabajó en producciones televisivas. Pero la inestabilidad del medio lo obligó a replantear su camino. “Me quedé sin trabajo… y empecé a hacer personal training”, relató en una entrevista con el podcast Planes. Lo que parecía una salida de emergencia se convirtió en una puerta de acceso a uno de los circuitos más exclusivos del entretenimiento en Miami.

A través del boca a boca, Peraza fue sumando clientes de alto perfil. Entrenó a Julianne Hough, bailarina y actriz, durante una estadía de seis meses en el complejo Continuum de Miami Beach. Desde allí, se conectó con Ryan Seacrest, conductor de American Idol, quien lo contrató para acompañarlo en una gira por todos los estados del país.“Me dijeron que si podía viajar con él alrededor de todos los Estados Unidos”, recordó.

También entrenó en una oportunidad a Beyoncé, como reemplazo de su cuñado, entrenador personal de la artista durante años. Y trabajó con el jugador de fútbol americano Picky Many, entre otros. “Esto es boca en boca. Cuando trabajas con uno, te va el otro”, explicó.

El episodio que más lo marcó fue su paso por la residencia de Michael Jordan. Durante siete meses viajó desde Miami hasta la propiedad para entrenar a la esposa del exbasquetbolista, quien acababa de tener mellizos. El acceso al lugar tenía condiciones precisas. “Cuando tú entras a esa casa, tú firmas un release. No puedes hablar lo que viste. No puedes tomar foto, no puedes nada”, detalló. Lo que sí pudo contar fue la impresión que le generó el lugar: “Todo tiene su símbolo. La casa, el carrito de golf. Todo está completamente brandeado. Juega golf todos los días”.

Trabajar con celebridades implicaba también una dinámica particular. Las compañías cubrían los gastos del entrenador durante toda la jornada, aunque el trabajo efectivo se limitaba a una hora de ejercicio más veinte minutos de estiramiento. “Ellos te pagan el día entero. Tú pones tu precio, si das la talla, te pagan lo que sea”, señaló. El resto del tiempo, Peraza lo aprovechaba para la fotografía, otra de sus pasiones. “En esa época no había redes sociales, entonces solamente tenía mi cámara”, recordó.

La pandemia marcó el inicio de una nueva etapa. Encerrado en su casa, Peraza buscó una salida para sus ideas y abrió una cuenta en TikTok bajo el seudónimo Pepe Trueno58, para que nadie de su entorno lo reconociera. “Yo agarré mi teléfono, me salía para el parque y empecé a echar historias de mi vida”, contó. El anonimato fue intencional: en Instagram, cada video que publicaba desencadenaba llamadas de su madre, su abuela y su tía. “Eso me encerraba, no me dejaba ser yo. Antes de hacer una cosa, me acordaba de mi mamá, me acordaba de mi tía”, explicó.

Sin guion ni estrategia, los videos comenzaron a acumular vistas. “De repente, veinte mil vistas, diez mil. Yo no entendía porque nunca había tenido esos números en Instagram”, recordó. La fórmula era simple: analizar una noticia real y encender el micrófono. “Yo la analizo y prendo el micrófono. No te escribo un diálogo, no te escribo un guion. Nada.” La dislexia crónica que lo hizo repetir tres veces el primer grado en Venezuela lo llevó a desarrollar un sistema propio: una pizarra con dibujitos que le permitía seguir el hilo sin texto escrito. “Tenía un pizarrón al frente y ponía dibujitos: el helicóptero, el carro, el avión. Eso me ayudó mucho”, detalló.

Las publicaciones sobre Venezuela marcaron un punto de inflexión en la exposición pública y en la vida personal del creador de contenido (@borisperaza )

Uno de los videos que mayor alcance tuvo fue el que dedicó al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, tras la movilización de cuatro mil soldados para capturar a dos delincuentes. “Dije: este presidente de verdad que las tiene bien puestas. E hice un video”, relató. Bukele lo compartió en sus redes y el video llegó a nueve millones de visualizaciones. “Yo no sabía, empezó y empezó y yo decía: ¿pero dónde está esto?”. Después llegaron invitaciones desde El Salvador para hablar ante el Congreso. “Yo nunca había sido político ni nada de eso”, aclaró. Otro video sobre su propia dislexia alcanzó seis millones de reproducciones y generó una ola de comentarios de padres con hijos con el mismo diagnóstico.

Hoy, con más de dos millones de seguidores entre TikTok e Instagram, Peraza estructura su día en dos bloques: de seis de la mañana al mediodía hace entrenamiento personal, y de ahí en adelante produce contenido. “Toda la tarde me dedico a buscar noticias nuevas, grabo contenido y así sucesivamente. Me gusta investigar bastante para que la gente diga: si Boris lo dijo, así es”, afirmó. Antes de publicar, verifica los datos con ChatGPT. “Le digo: ¿esto es verdad o es mentira? Y el tipo empieza y me dice: eso es falso. Imagínate si lo publicaba”, comentó.

La constancia, dice, es el único secreto. “Esto es montar y montar y montar y montar. Sin ver para atrás. Es un trabajo de hormiguita.” Publica de lunes a sábado, con tres horarios estratégicos: siete de la mañana, mediodía y siete de la noche, para alcanzar audiencias en distintas franjas horarias. “Si la gente de Europa te está viendo de este lado, se apaga, se prende el otro lado y así. Tienes que buscarle la vuelta a la cosa”, explicó.

El crecimiento en redes, sin embargo, no estuvo exento de consecuencias. Peraza habló abiertamente sobre Venezuela en sus videos, país que dejó a los 17 años cuando su madre, secretaria del presidente de Ford en Venezuela, fue trasladada a Miami. Su abuela cubana, que había vivido la Revolución, fue quien convenció a la familia de no volver cuando Hugo Chávez comenzó a consolidarse en el poder. “Mi abuela le dijo a mi mamá: quédate allá, porque esto está pintando la misma cosa que Cuba”, recordó.

“La situación se agudizó cuando aumentó la presencia del Tren de Aragua en el país. Llegó un momento que me asusté. Me escondí. Estuve un tiempo que no salía”, admitió. “Estos tipos decían que tenían células en todas partes. Mi cara es una cara conocida”.

Su madre se enteró de la existencia de los videos por una compañera de trabajo en Costco, donde trabaja. “Un día le dijeron: ven acá para que veas a este muchacho. Mi mamá cuando vio el video me llamó: ¿pero tú estás loco, cómo vas a decir esas cosas?”. La respuesta de Peraza fue directa: “Le dije: no me sigas, porque si me seguís, eso te va a matar los nervios. Y me dijo: bueno, mejor, vamos a quedar así”. Una tía aún no lo sigue. “Dice que soy muy grosero”, comentó con humor.

Para quienes quieren dar el salto a las redes sociales, Peraza tiene un consejo concreto: abrir una cuenta sin avisar a nadie del entorno cercano. “El primer miedo es el qué dirán. Ábrete una cuenta sola, que no te conozca nadie, y ahí te destacas. No te copies del otro, hazlo tú como te sale. Y monta todos los días de Dios, no le pares a nadie”, resumió. Señala que la edad no es un obstáculo: él empezó durante la pandemia, con más de treinta años de residencia en Estados Unidos.

De cara al futuro, Peraza tiene proyectos concretos: un espectáculo de stand-up comedy con una gira por distintos estados del país, y la posibilidad de llegar al cine. “Me gustaría hacer una película en latino. Siempre me ha llamado la atención. Ese es el paso que quiero”, afirmó.