Arrestan a una mujer por planear un atentado con bomba contra el Capitolio del estado de Nueva York
Arrestan a una mujer por planear un atentado con bomba contra el Capitolio del estado de Nueva York

Una investigación federal derivó en la detención de una mujer de Albany acusada de planear un atentado con explosivos contra el Capitolio del estado de Nueva York y de intentar brindar apoyo material al grupo Estado Islámico. La mujer fue identificada como Jessica Bowie, de 35 años.

De acuerdo con NBC News, la acusada fue arrestada el miércoles 19 de agosto por el Grupo de Trabajo Conjunto contra el Terrorismo de la oficina del FBI en Albany. La denuncia penal sostiene que Bowie buscó asistencia para fabricar un artefacto explosivo y para ejecutar un ataque contra el edificio estatal.

La imputación formal incluye un cargo por intento de proporcionar apoyo material o recursos a una organización terrorista extranjera designada. Si resulta condenada, enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión, una multa de USD 250.000 y libertad supervisada de por vida.

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, declaró que no existe una amenaza inmediata en este momento y señaló que su administración reforzó la seguridad en el Capitolio y en otros edificios gubernamentales ante el “aumento de la violencia política y las amenazas contra los funcionarios públicos”.

Radicalización en línea y mensajes de apoyo al ISIS

La presentación judicial, citada por The New York Times, indica que la investigación tomó impulso a partir de publicaciones en redes sociales que llevaron a los agentes a considerarla una “amenaza potencial”, tras lo cual desplegaron una operación encubierta.

Jessica Bowie se convirtió al islam hace cinco años y más tarde atravesó un proceso de radicalización en internet. Los investigadores sostienen que abrió y utilizó varias cuentas bajo un nombre islámico honorífico porque las plataformas se las suspendían por incumplir sus normas de uso.

La causa recoge mensajes de apoyo al terrorismo atribuidos a sus cuentas, entre ellos una publicación en la que escribió “Alabado sea Alá por el 11 de septiembre”.

A su vez, Bowie habría jurado lealtad al Estado Islámico en diversos audios en inglés y árabe.

La acusación expone a Jessica Bowie a una pena máxima de 20 años de prisión, una multa de USD 250.000 y libertad supervisada de por vida (U.S. Department Justice).

Vigilancia, contactos y compra de materiales

De acuerdo con The New York Times, un informante que simulaba ser un facilitador del Estado Islámico comenzó a hablar con Bowie a mediados de julio sobre sus supuestos planes para atacar el Capitolio.

La mujer le expresó que en los últimos cuatro a seis meses había considerado con mayor seriedad la posibilidad de cometer un ataque. Bowie dijo que vivía cerca del Capitolio estatal y que quería ayuda para construir una bomba.

Según la denuncia, inspeccionó el edificio al menos cinco veces entre el 21 de julio y el 9 de agosto. Equipos de vigilancia y cámaras de seguridad la captaron mientras sacaba fotos de la zona.

El 5 de agosto, Bowie se reunió con dos fuentes confidenciales que le detallaron qué materiales necesitaba para fabricar un explosivo. Una de esas fuentes le entregó USD 200 y ella acudió a una tienda Home Depot cercana, donde compró clavos y otros elementos que formarían parte del dispositivo.

Los documentos judiciales atribuyen a Bowie mensajes y conversaciones grabadas en los que describió el alcance que buscaba para el ataque. En una de esas expresiones, afirmó que quería “destruir la mayor parte posible del edificio y matar a los senadores mientras están reunidos”.

A su vez, manifestó su intención de provocar “un efecto sobre el sistema estadounidense” y de dañar documentación relevante dentro del edificio. La acusada también explicó que quería disfrazarse de repartidora de comida con una bomba en una bolsa.

En otro intercambio aseguró que, en una situación ideal, el objetivo habría sido la Casa Blanca con el presidente, aunque definió esa posibilidad como más difícil.

Por otro lado, se le consultó sobre la posibilidad de que el ataque causara la muerte de otras personas, incluidos musulmanes. Bowie respondió que esa posibilidad le preocupaba, en especial si entre las víctimas había musulmanes, niños o mujeres embarazadas. Después afirmó que esperaba que Alá la perdonara.

Las fuentes confidenciales también declararon que Bowie quería ejecutar el ataque en una jornada con la mayor cantidad posible de senadores presentes. Incluso contempló escapar después del atentado y volver a actuar en el futuro si lograba eludir a las autoridades.

La acusación señala que Jessica Bowie juró lealtad al Estado Islámico en audios (U.S. Department Justice).

Pedido de un arma y arresto

La semana pasada, la acusada pidió ayuda para conseguir una pistola “para disparar si la policía se acerca durante la operación”.

Posteriormente, Bowie se reunió con las fuentes confidenciales dentro de un vehículo para recibir indicaciones sobre el uso y la detonación de la bomba que planeaba armar. Cuando salió del auto, agentes del FBI la detuvieron.

Al momento del arresto llevaba un arma de fuego, un cargador, municiones y un supuesto artefacto explosivo, además de cuchillos. El FBI también habría encontrado un juramento de lealtad formal escrito a mano en su posesión.

Tras su detención, la denuncia indica que Bowie dijo a los agentes: “No hay forma de ayudarme. Ustedes ya saben lo suficiente”. El expediente añade que manifestó haber encontrado en Google que podía enfrentar hasta 20 años de cárcel si era condenada.

Se espera que en las próximas horas la acusada comparezca ante la justicia federal.