MADRID.— Encrucijada. Ese es el origen etimológico del apellido Rasputín, un nombre popular en la región de Siberia, donde este hombre, fundamental para la historia del siglo XX, nació en el seno de una familia campesina humilde. En esta intersección que evoca el término converge el poder y la locura, la riqueza y la miseria, el fanatismos y el odio, y también todo tipo de contradicciones: Rasputín era generoso y ambicioso a la vez; era espiritual y lujurioso; era fanfarrón y también paranoico. Grigori Rasputín (1869-1916) fue el gurú de los últimos zares de Rusia, una personalidad cuyo nombre estuvo en la boca de todas las cúpulas del poder europeo desde que en 1905 entabló relación con Nicolás II y, en especial, con su esposa, Alejandra, nieta de la reina Victoria de Inglaterra.Una madre en duelo preserva el legado artístico de su hijo, que murió a los 35 añosEl historiador Antony Beevor (Inglaterra, 1946), Caballero de la Corona Británica, distinción concedida durante el reinado de Isabel II, y Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, otorgada por el Ministerio de Cultura de Francia, acaba de publicar Rasputin y la caída de los Romanov (Crítica), su nueva investigación sobre un país, una cultura y una tradición que conoce en profundidad. Puede entenderse este nuevo libro como una precuela de Rusia, revolución y guerra civil 1917-1921 y Stalingrado, ganador del Samuel Johnson Prize, el Wolfson History Prize y el Hawthornden Prize. También ha publicado Berlín: La caída. 1945, La guerra civil española, La Segunda Guerra Mundial y La batalla de Creta, todos en el sello Crítica.Un sector de la población veneraba a Rasputín: sus cabellos, trozos de sus uñas e incluso las migas del pan que comía eran considerados talismanes y objetos sagrados. Sir Beevor se sumerge en la infancia y la juventud de este hombre, un muzhik, un campesino de vida libertina que, tras un episodio místico mientras araba, se convirtió en un stránnik, un peregrino descalzo que vestía harapos y recorría el territorio ruso rezando y ofreciendo estas plegarias por los demás. También explora su asesinato a manos de aristócratas.-Sostiene en su libro que Rasputín es el responsable de haber iniciado la matriz de violencia del siglo XX. “Sin Rasputín no habría existido Lenin”, dijo Alexander Kerensky, el presidente provisional tras la caída del régimen. Y sin Lenin, agrega usted, no podríamos explicar, por ejemplo, la guerra civil española o la rusa. -Después de la guerra civil rusa, que causó tanto terror en Europa por su crueldad, destrucción y enfermedad, se creó un círculo vicioso de miedo entre la izquierda y la derecha, entre la clase trabajadora y la burguesía. En 1930, en España, Francisco Largo Caballero empieza a hablar de la aniquilación de la burguesía y de su interés por ser el Lenin español. Lo que vemos es un patrón de conflicto en el siglo XX creado por la guerra civil rusa. No estoy diciendo que Rasputín fue responsable de la guerra civil española, sino que Lenin tomó el control y quería una tábula rasa completa en la que el antiguo orden debería ser destruido por completo. Esto desembocó en la Guerra Civil Española e incluso en la Segunda Guerra Mundial, porque toda la determinación de Hitler para destruir la Unión Soviética y, en cierto punto, a los judíos proviene precisamente de aquí: de la idea de que los bolcheviques, comisarios y líderes, eran judíos.-Un sector del pueblo, en especial la zarina, creía que Rasputín era un santo, un hombre capaz de milagros. Quiero hablar de cinismo: ¿creía realmente Rasputín que tenía poderes o era consciente de que estaba estafando a sus seguidores? -Él se veía a sí mismo como un hombre de Dios. Pero también lo hacían muchos de los peregrinos que andaban por los caminos. Él no era sacerdote ni se había ordenado como tal, pero adoptó el nombre de Padre Grigori sin justificación alguna. La zarina le entregó una cruz de oro, como si fuera un obispo. Y esto enfadó a mucha gente en la iglesia ortodoxa, que pensaban que era un charlatán. No creo que se tratara de un engaño absoluto, sino que su espiritualidad era bastante auténtica, aunque mezclada con una contradicción pura: era totalmente lascivo con las mujeres y podía abusar de una mujer y, al minuto siguiente, arrodillarse a rezar.-¿Cómo se ejercía el flujo de la influencia? ¿Es correcto pensar que Rasputín tenía influencia sobre la Zarina y que ella, a su vez, sobre el Zar? -En cierto modo. La verdadera influencia empezó en 1915, cuando el zar se marchó de San Petersburgo para ocuparse de los asuntos de la Primera Guerra Mundial. La amistad entre Rasputín y la Zarina se estrechó hacia 1910 y él comenzó a visitar el palacio. Este fue el primer escándalo, el hecho de que él visitara a los niños y a las niñas en sus dormitorios. Pero en 1915, ante la ausencia de su marido, la zarina empezó a interferir en la política, aconsejada por Rasputín, y nombró a ministros y gobernadores. Fue ella quien nombró a Alexander Protopopov ministro del Interior en otoño de 1916, y él tomó el control pleno de la red ferroviaria. Esto fue un gran error porque él ya estaba en un estado de locura causado por la sífilis y esta medida condujo al hambre. Ocurrió, en consecuencia, un caos en la distribución del grano para poder realizar harinas y el pan. Surgió así una serie de revueltas, encabezadas por las mujeres, que exigían que hubiera pan en las panaderías. Este hecho marcó el inicio de lo que luego se conocería como la Revolución de Febrero de 1917.-En su libro le brinda espacio a las mujeres y a su papel quizá poco relevante para la Historia, pero sí influyente en la vida real. La zarina era una mujer culta, políglota, de religión luterana antes de su casamiento con Nicolás II, quien luego adoptó la religión ortodoxa rusa. -Se había criado en un entorno bastante empobrecido, en la corte alemana, pero debido a la muerte prematura de su madre, la princesa Alicia, fue criada por su abuela, la reina Victoria, quien se sorprendió al verla luego convertida en una emperatriz de tal grandeza. Lloró desconsoladamente cuando perdió su religión luterana, porque ella amaba a Nicolás, creo que de manera auténtica, y ese hecho significaba un modo de perder su identidad. Sin embargo, después de su conversión se convirtió en alguien más creyente que los propios rusos. Es la pasión del converso.-¿Qué permanece de aquella sociedad de principios del siglo XX? -Sigue siendo una sociedad muy masculina, desde entonces hasta el presente. Se puede ver en Ana Karenina cómo las mujeres eran tratadas como ciudadanas de segunda clase. Hoy sigue siendo una sociedad masculina y patriarcal. Con el colapso de la Unión Soviética, la mayoría de los hombres perdieron sus trabajos, muchos se entregaron al vodka y las que mantuvieron unida a Rusia fueron las mujeres.-¿Qué ocurriría hoy si usted viajara a Rusia? -Me sentenciarían a cinco años de cárcel. Esto se remonta a la publicación de Berlín: La caída. 1945. Serguéi Shoigú, quien se desempeñaba como ministro de Defensa, aprobó entonces una ley que sentenciaba a cinco años de prisión a quien criticara al Ejército Rojo. He sido muy crítico con las violaciones masivas de 1945 y esta información, que proviene de los propios archivos del Ejército, ha enfurecido al Ejército.-Ha realizado un trabajo documental sólido a la hora de recabar testimonios. ¿Cómo hizo, desde el exterior, para llevar adelante la investigación? -Llevo 32 años trabajando con Luba Vinográdova, traductora y colaboradora. Pero ella ya no puede vivir más en Rusia. Por suerte, tenemos amigos que trabajan en los archivos y realizan sus investigaciones. Pero no quiero hablar mucho más del tema porque no quiero que algunas personas sean investigadas ni que se cuestione de dónde proviene este material.-¿Existen aún hoy admiradores de Rasputín?-En general, no están de acuerdo con la manera en que Rasputín ha sido retratado como un borracho y mujeriego, ni con que esta imagen se haya convertido en un arquetipo ruso. Entonces, quizá como modo de defensivo, tienden a enfatizar la espiritualidad de Rasputín. Ha habido libros sobre Rasputín, pero tienden a evitar lo que consideran una especie de obsesión occidental con la faceta sexual de su vida.-En la plataforma de Amazon Prime, el creador de Mad Men estrenó en 2021 una serie llamada The Romanoffs, una ficción construida con episodios unitarios en la que se imagina a personajes descendientes de la dinastía. ¿Quedan aún descendientes? -Hay algunos descendientes. Soy amigo la princesa Olga, cuya abuela era hermana de la zarina.-“Cuando un orden político y social está a punto de desintegrarse, siempre busca el respaldo de lo sobrenatural”, escribe. -Con el cambio de siglo, y hasta cierto punto también en Londres y París, existe una fascinación por hablar con los muertos, la huija y ciertas formas de espiritualidad, pero esto estaba mucho más marcado en Rusia. Esto se convierte en una especie de entretenimiento. Rasputín era quizá el más prominente o el más importante de estos personajes considerados místico debido a su asociación con la familia real.-¿Puede aún lo espiritual, en un mundo tan material como el presente, convertirse en una herramienta política?-Depende del individuo que ejerza este liderazgo. Algunos dictadores o reyes han sido afines a la idea de tener un consejero espiritual, pero no son muchos en la historia. El cardenal Richelieu tenía al padre Joseph como especie de gurú en la época de Luis XIV. Algunas personas están muy sorprendidas por la manera en que, dentro del círculo de Trump, hay personas, como Peter Thiel que hablan del anticristo, pero no creo que eso sea un fenómeno internacional. Es bastante estadounidense, en realidad.-Expresó su admiración hacia el opositor de Putin Alexéi Navalny, envenenado en prisión. ¿Alguien puede contrarrestar el poder de Putin? -Lo admiro por su coraje, pero no creo que hubiera sido un buen líder. El que sí hubiera sido un buen líder, por supuesto, era Boris Nemtsov. Putin le temía y se dijo que fue asesinado por los chechenos, pero en realidad no fue así: su muerte fue obra de los asesinos de Putin.-El único vencedor del conflicto que atraviesa gran parte del escenario mundial pareciera ser Putin. ¿Hay alguien que pueda contrarrestar su poder?-Realmente no. Putin está muy conectado con su círculo más cercano. En el pasado, casi todo su círculo era de la KGB, pero ahora la gran mayoría de ese círculo interno es miembro de su propia familia: primos, yernos, etc. Y también cuenta con hasta 27 organizaciones de seguridad diferentes que se encargan de él. Así que creo que es muy improbable que haya algún tipo de golpe de Estado en el palacio o algún asesinato. Siempre puede pasar, pero es muy improbable. Creo que estamos atascados con Putin. Vemos constantemente esa especulación de qué podría pasar si el pueblo ruso empezara a manifestar su descontento, pero no vamos a ver una revolución como la de febrero de 1917 en Rusia. Putin tiene demasiado control sobre los distintos órganos de seguridad. Me temo que nos queda Putin para rato. Siempre puede pasar que alguien haga algo que no veamos venir, pero eso es pura especulación. Nadie puede predecirlo.-La guerra de Ucrania se ha extendido más de la cuenta, más de lo que Rusia incluso consideraba que duraría. ¿Vislumbra el final en el corto plazo?-Putin ya ha hecho uno o dos comentarios acerca de la necesidad de ponerle fin a la guerra de Ucrania. No está resultando vencedor. Ucrania está defendiéndose con bastante eficacia en estos momentos. Ocurre lo mismo que con la guerra de Irán. No sabemos si va a durar un mes más o un año más. Pero sea cual fuera el caso, las consecuencias económicas van a ser absolutamente desastrosas.-¿Es posible entender que su poder, en cierto modo, con esta delación del conflicto, se ha debilitado?-La OTAN se ha unificado y se ha acercado a la frontera rusa, ha perdido a los ciudadanos más brillantes, a expertos de la tecnología más jóvenes y más brillantes que han marchado fuera del país. Ha causado más daño a su propio país de lo que se puede imaginar, pero no es capaz de admitir el error. Putin está obviamente extremadamente frustrado y enfadado por cómo han ido las cosas. Ha sido humillado; Zelensky le dijo: “Te doy permiso de que tengas tu desfile de aniversario en la Plaza Roja”, en el decreto para no realizar ataques durante el acto para evitar a muerte de civiles. Eso ha sido muy gracioso, y le tuvo que hacer enfurecer muchísimo, pero esto también lo convierte en alguien más peligroso.-¿Qué ha hecho el Ejército inglés para prepararse para este posible escenario? -Absolutamente nada a la hora de reorganizar las fuerzas armadas ni de reemplazar las armas y la munición que se han estado enviando a Ucrania. Tiene la intención de hacer más, pero no lo han hecho.-¿Imagina un conflicto bélico de escala mundial en el que participen todos los ejércitos? -Soy un historiador, no tengo una bola para leer el futuro. Pero, ¿conocés el pinball? Ese juego en el que la pelotita rebota de maneras impredecibles. Así está el mundo en este momento. Tenemos muchos conflictos activos en el mundo y podrías decir que todo esto llevará a la Tercera Guerra Mundial. La Segunda Guerra Mundial también fue una combinación de diferentes conflictos, pero esto no significa que vayamos a desembocar en una Tercera Guerra Mundial. En el área de Báltico hay una gran posibilidad de que estalle la guerra. El jefe de las fuerzas suecas acaba de avisar de que Putin puede lanzar un nuevo ataque en cualquier momento. Navegación de entradasNunca cuatro 15/5/2026 Así es uno de los SUV más lujosos que se venden en la Argentina