Lo que en la ciencia ficción parecía una exageración paranoica empieza a adquirir una inquietante materialidad. Documentos judiciales, contratos millonarios y millones de libros físicamente destruidos. Ciertas novelas que imaginaron un futuro con la desaparición del libro como objeto. Hoy, mientras empresas de inteligencia artificial entrenan sus algoritmos mediante el escaneo y reciclaje masivo de bibliotecas enteras, aquella ficción adquiere una deriva incómoda. Leer más Navegación de entradasTrump copia a los Kennedy con reformas en la Casa Blanca, y haciendo de Melania su Jackie K Morena Galán es argentina y la única latina en el Metropolitan