En el programa Infobae al Mediodía, con Maru Duffard, Facundo Kablan, Jimena Grandinetti y Fede Mayol, el analista internacional Andrei Serbin Pont explicó que la presión ejercida por Teherán sobre el estrecho de Ormuz, constituye su principal herramienta de confrontación frente a Estados Unidos y sus aliados.Una nueva escalada de tensión impacta el mercado internacional del petróleo tras los recientes ataques atribuidos a Irán en el estrecho de Ormuz, provocando interrupciones en el tránsito de buques y afectando el precio global del crudo.“Irán no necesita controlar físicamente el estrecho. Irán necesita seguir asegurándose de que el costo de operar el estrecho sea demasiado alto para que sea viable”, puntualizó el analista.En las últimas horas, tres buques que intentaron cruzar el estrecho fueron alcanzados por proyectiles no identificados, lo que generó nuevas preocupaciones sobre la estabilidad del suministro internacional.De acuerdo con Serbin Pont, el barril de petróleo se mantiene por encima de USD 90, con repercusiones inmediatas en los surtidores de varios países.La crisis en el estrecho ha provocado que unos 20 millones de barriles diarios de crudo no lleguen al mercado internacional, lo que representa una merma significativa y agrava la volatilidad de los precios, según el especialista.Durante el programa, el analista internacional destacó que, ante la escasez de crudo, los países del G7 han iniciado conversaciones para evaluar la utilización de reservas estratégicas.“Las reservas estratégicas son parte de una estrategia ya establecida desde los años setenta, en los cuales muchos países mantienen reservas de petróleo que pueden ser inyectadas al mercado internacional para tratar de aliviar los precios”, explicó.La suma de reservas disponibles entre los integrantes del grupo asciende a aproximadamente 1.200 millones de barriles, una cantidad que podría emplearse para mitigar el impacto de la crisis.El antecedente más reciente de activación de estas reservas ocurrió durante la invasión rusa a Ucrania en 2022, cuando se volcaron al mercado 180 millones de barriles.Sin embargo, Serbin Pont señaló que la situación actual difiere en volumen, ya que en aquel momento la reducción diaria del suministro fue de 2 millones de barriles, mientras que hoy el recorte alcanza los 20 millones.Los miembros del G7 coincidieron en la necesidad de que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) adopte “medidas proactivas” para enfrentar la crisis energética, lo que incluye el uso de reservas estratégicas de petróleo.Las reglas de la AIE estipulan que sus miembros deben mantener reservas equivalentes a al menos 90 días de importaciones para afrontar interrupciones excepcionales en el suministro.Serbin Pont subrayó en el programa la relevancia de un antiguo oleoducto operado por Arabia Saudita que conecta con el mar Rojo.Esta infraestructura, instalada hace décadas, permite transportar hasta 7 millones de barriles diarios, convirtiéndose en una alternativa clave para aliviar la presión sobre el estrecho de Ormuz y mantener el flujo de crudo hacia los mercados internacionales. Navegación de entradasDe Santa Monica a Southend: los muelles más largos del mundo y qué factores hacen imposible un solo ganador Israel aseguró que está “logrando sus objetivos” en la ofensiva militar contra el régimen de Irán