Alex Honnold reveló qué pensó en el momento en que quedó colgado solo de las piernas al escalar el edificio más alto del mundo
Alex Honnold reveló qué pensó en el momento en que quedó colgado solo de las piernas al escalar el edificio más alto del mundo

Alex Honnold sorprendió al mundo al escalar el edificio Taipéi 101, ubicado en Taiwán, considerado desde los años 2004 al 2010 como el rascacielos más grande del mundo. En una hora y media, el escalador estadounidense utilizó todas las artimañas y conocimientos para subir a la cima, mientras una producción de Netflix seguía en vivo los acontecimientos.

Luego de unos días donde la repercusión fue mundial, Honnold visitó los estudios de Jimmy Kimmel Live para hablar del trasfondo de la cuestión y, en especial, sobre un momento particular donde él, a metros de llegar a la cima, quedó agarrado con sus piernas a la estructura metálica, soltando sus manos y quedando en un estado de completa vulnerabilidad.

La entrevista de Alex Honnold con Jimmy Kimmel

En diálogo con Kimmel, el deportista detalló precisamente lo que vivió en esa fracción de segundos: “Hay que jugar un poco. Quiero decir que estaba cerca de la cima del edificio, así que ya había hecho la mayor parte de las cosas realmente difíciles”, dijo. En esa misma línea, agregó: “Uno la está pasando bien, está disfrutando de las vistas. Tienes que jugar un poco”.

Este movimiento, considerado por Honnold como “style point”, fue uno de los momentos más impactantes de la escalada que siguió gran parte del mundo por el multimedio estadounidense.

Anteriormente a este reportaje, el protagonista de esta historia habló con el medio The New York Times y se refirió a su sentir que dista de cualquier beneficio económico por exponer su cuerpo. “No me pagan por subir al edificio. Me pagan por el espectáculo. Voy a subir al edificio gratis”, explicó sobre el cachet que obtuvo por escalar el Taipéi 101.

Alex Honnold escalando la torre de Taipéi

Honnold tiene un nutrido historial de hazañas. Desde el famoso Free solo, un documental de National Geographic donde él fue el protagonista, y la escalada del monolito Ingmikortilaq en Groenlandia, el deportista sedujo a la audiencia con desafíos de alto impacto donde no existen sogas, ni protección alguna, para sostenerlo en caso de un posible accidente.

Alex Honnold escaló un edificio de 101 pisos en Taiwán

Su último hito, en Taiwán, se pospuso un día -estaba acordado que sea sábado y pasó al domingo- por las inclemencias climáticas que complicaban no solo su escalada, sino el despliegue de cámaras para seguir su camino. Con una serie de requerimientos para no estorbar su ascenso -entre ellos, que no se abran las ventanas del edificio-, el estadounidense elevó la vara de cara a otros desafíos propios o ajenos de la misma índole.

Producto de un atrevimiento que pone en riesgo su vida al no llevar ningún arnés o soga para sostenerse en caso de un mal paso, Honnold fue inspeccionado por un séquito de médicos que analizaron su cerebro para conocer cómo responde a distintos estímulos.

Alex Honnold, en acción: escaló el rascacielos Taipéi 101 en una hora y media

Los resultados, publicados en la página de Nautilus, establecieron conclusiones por demás llamativas: el foco estuvo puesto en la función de su amígdala -una de las estructuras cerebrales que procesan las emociones- que presenta una activación “ligeramente inferior” al de la mayoría de las personas cuando se enfrentan a estímulos aterradores, tales como el vértigo en altura.